20 de febrero de 2010
En la edición de ayer se dio cuenta sobre el ataque que sufrió un productor agropecuario en su campo “La Aurora” en la zona de Iraola, cuando intentaba interceptar a dos individuos que le habían faenado dos vacunos que estaban encerrados en uno de los corrales del campo.
Ahora trascendieron detalles de la historia vivida por Rubén José Cardetta, que a poco estuvo de convertirse en un hecho de tremendas consecuencias.
Luego de radicar la denuncia, Cardetta aseguró al portal Abc Hoy que “a las 18, volví al campo de mi propiedad, al regresar de Ayacucho, por segunda vez en el día porque a la mañana había estado haciendo algunas tareas. Estaba tranquilo. Veo que la hacienda corría para todos lados en forma anormal y me fui acercando hasta la manga. Observo una tranquera abierta y me encuentro con dos animales degollados”.
Asimismo descubrió “otros cinco animales encerrados y dos caballos, y había dos hombres que estaban dedicados a realizar la faena”.
Al acercarse Cardetta, los ladrones escaparon en rumbos diferentes “seguí a uno, tuve que encarar el alambrado marcha atrás porque estaba cerrado. Le apoyé la camioneta y se ladeaba, era muy ágil, no lo podía agarrar”.
Mas adelante dijo que “andaba con una mochila, me tiraba puñaladas cada vez que pasaba cerca. En una de esas, empecé a sentir impactos de bala. En uno me rompió el vidrio del lado derecho. Después tres impactos más, uno en el parabrisas, otro en un vidrio que me rozó el brazo y tomé conciencia que si seguía así me iba a matar”.
Cardetta se detuvo y el abigeo aprovechó la circunstancia para escapar junto al cómplice “amparados en las primeras sombras de la noche. Mientras los perseguía llamé a un amigo para que se comunicara con la policía y en un rato más estuvieron acá”.
Recordó el productor que “en el 2008 me robaron varias veces, después cambié mi manera de actuar y se cortaron. No tuve novedades el año pasado, pero ahora volvieron a atacar y de manera muy decidida, no se como vamos a continuar después de esto”.
No obstante, remarcó “quiero seguir hasta las ultimas consecuencias, la actividad de ganadero es de alto riesgo, yo no les tengo miedo, pero tengo una familia. No puede ser que carneen los animales y además me quieran matar”.
Finalmente, agradeció al personal de Patrulla Rural, a Fernando Fernández que trabaja en la firma Sucesores de Brivio y “el vasco”, que concurrieron al campo y “a alguien que fumigaba en la zona y me ayudó haciendo dos pasadas rasantes acercándose a los delincuentes”.
Cabe mencionar que la faenea ilícita se produce en momentos que los precios de los diferentes cortes cárnicos han subido de manera sistemática y seguramente los ladrones han de tener la certeza que vendiendo a precios accesibles encontrarán compradores rápidamente, sin importar el origen de la carne ni las condiciones sanitarias en que la reciben.
El hecho causa preocupación porque puede llegar a darse con mayor asiduidad y los productores ven amenazado su patrimonio con esta práctica delictiva que estaba bastante controlada merced a la tarea que llevan adelante desde el Grupo Operativo de Patrulla Rural(GOPAR).
Además se cuenta en Tandil con un laboratorio de enorme precisión científica en la Universidad Nacional del Centro que permite determinar el ADN de los animales a través de los rastros de sangre que se obtienen durante los procedimientos policiales y se han podido dilucidar varios hechos de abigeato en el partido de Tandil, aunque la realidad del mercado vuelve a hacer rentable la faena clandestina.
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