12/06/2018

MUNDIAL RUSIA 2018 VOLVER

Vuelve la dupla Mascherano-Biglia para dominar la media cancha en el debút

La dupla "de hierro" que se había adueñado de la media cancha argentina

desde el pasado Mundial de Brasil volverá a integrarse de cara al debut con

Islandia del próximo sábado en el estadio del Spartak Moscú, escenario del

punto de partida de los dirigidos por Jorge Sampaoli en Rusia.

Pruebas y más pruebas. Análisis y más análisis. Así transcurren los días en

el predio del Centro de Entrenamiento de Bronnitsy, con la ira puesta en

Islandia, al que ya Sampaoli "le sacó la ficha" por completo y con ello

tiene en mente el equipo para el debut.

El casildense considera que los islandeses no van a salir a atacar a

Argentina y por ello trabajará en pos de perforarlos por los costados, pero

también experimenta por estas horas con la pelota parada, sobre todo en

defensa, porque ese es uno de los fuertes del rival del debut cuando de

atacar se trata.

De esta manera, el laboratorio ya empezó a probar el producto de tantos

estudios y a los ingresos de Eduardo Salvio como lateral por derecha en

lugar del más defensivo Gabriel Mercado y el de Sergio Agüero por Nicolás

Higuaín, en estas horas y en función de lo anterior, le agregó en la mitad

de la cancha el acceso de Lucas Biglia por Giovani Lo Celso, algo que ya

empezó a practicarse con intermitencias ayer y se incrementó hoy.

Esto tiene que ver con la necesidad de darle equilibrio a la media cancha y

no abandonar a un Mascherano ya de 34 años (los cumplió el viernes pasado)

batallando solo en la transición argentina.

Es que la idea del "Zurdo" de Casilda pasa por lanzar constantemente al

ataque a los laterales Salvio y Nicolás Tagliafico y que Maxuimiliano Meza

y Ángel Di María se adelanten a ellos por ambos lados, dejando para la

última instancia del ataque al "Kun" Agüero aglutinándose a la magia de

Lionel Messi.

De esta manera, el mentado dibujo 2-3-3-2 anunciado por Sampaoli en su

última conferencia en Argentina tendrá en Meza al punto de adaptación para

que en determinadas circunstancias se vuelva un 4.-4-2.

Así las cosas, para el primer sistema los elegidos por el técnico incluyen

a Nicolás Otamendi como primer marcador central y a Marcos Rojo como

segundo (un derecho y un zurdo como mandan los libros de la defensa), con

Salvio, Mascherano y Tagliafico para la primera línea de tres, y Meza,

Biglia y Ángel Dí María para la segunda, instalándose por delante de todos

ellos Messi y Agüero. Wilfredo Caballero sigue firme en el arco.

Y cuando haya que marcar equilibrio y recurra al 4-4-2, Argentina tendrá a

Salvio, Otamendi, Rojo y Tagliafico en el fondo; Meza, Biglia, Mascherano y

Di María, con la dupla que hasta comparte habitación en la concentración de

Bronnitsy, Messi y Agüero, allá arriba.

Pero lo novedoso de este planteo es que como ante España, en la goleada

1-6, estarán juntos Biglia y Mascherano, pese a la lesión en la parrila

costal derecha del primero y el almanaque que cada vez le pesa más al otro.

Pero en definitiva Sampaoli apuesta al equilibrio y la experiencia en la

media cancha, algo difícil de encontrar y necesario de tener cuando de

debutar en un Mundial se trata. Y en ambas circunstancias los antecedentes

favorecen a estos dos gladiadores de un equipo que los tuvo como destacados

en la anterior edición ecuménica.

No habrá entonces espacio para la juventud veinteañera de Lo Celso en el

debut, sino para los treintañeros Mascherano y Bliglia, también compañeros

de habitación en Bronnitsy ahora y en cada oportunidad en que fueron

convocados a la selección desde antes de que Alejandro Sabella fuera el

técnico de la selección.

El entrenador argentino parece tener bastante clara esa situación y los

trabajos de este martes se repitieron respecto de los de ayer por la tarde,

con 10 jugadores por un lado y otros nueve por el otro, con los tres

arqueros incluidos y Éver Banega siempre a un costado con una simbólica

pechera roja, haciendo trabajos diferenciados.

Al final del camino que marca el principio del Mundial entonces, los

históricos vuelven al ruedo conformando antiguas sociedades que el tiempo

quiere oxidar pero el fútbol se lo impide. Si finalmente esos engranajes

harán funcionar mejor a la máquina, tan eficientemente como antaño, se

empezará a ver a partir del sábado.

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