08/08/2018

Mundo VOLVER

Duque propone un pacto de unión a Colombia

El mandatario afirmó que una nueva generación llega al Palacio de Nariño motivada por el servicio. Llamó a superar mediante diálogo la polarización y garantizó a las víctimas de las FARC que no habrá impunidad.

Bogotá (EFE, ANSA y AP) - El abogado Iván Duque asumió como presidente de Colombia para el periodo 2018-2022 con la propuesta de un pacto por la nación que permita superar las diferencias, en una tarde borrascosa que interrumpió por momentos el acto celebrado en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, adornado con una muestra del folclor nacional.

Duque, de 42 años, y que sucede en el cargo a Juan Manuel Santos, caminó desde el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería, en dirección a la Plaza de Bolívar en compañía de su esposa, María Juliana Ruiz, y sus pequeños hijos Luciana, Eloísa y Matías.

El presidente, del partido uribista Centro Democrático, juró en una tarima adornada con 15.000 flores frente al Capitolio Nacional, y luego tomó el juramento a la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, primera mujer en ocupar ese cargo en el país.

Al acto de investidura asistieron unos 4.000 invitados, incluidos diez jefes de Estado latinoamericanos y representantes de otros 17 países del mundo, entre ellos el presidente de Argentina Mauricio Macri.

"Quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir, nunca de destruir", expresó Duque en el discurso de posesión.

El mandatario, de 42 años, el más joven en los últimos 70 años, le pidió a sus compatriotas establecer una "pacto" por la nación que permita superar mediante el diálogo las "diferencias".

"Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que nos unen", afirmó Duque.

Aseguró que arriba al palacio de Nariño (sede de gobierno) una "nueva generación" que está "motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder" y "comprometida con el futuro y sin anclas en prejuicios del pasado".

"Es una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades y con el mandato de millones de compatriotas de hacer de nuestro país una tierra grande donde los símbolos de nuestro tricolor retomen su significado", agregó el mandatario.

REFORMAS

Anunció, eso sí, una serie de reformas que llevará al Legislativo para endurecer las penas a los corruptos, al modelo actual de justicia y para reducir los trámites burocráticos.

En esa línea afirmó que realizará modificaciones a los acuerdos de paz con el grupo guerrillero FARC. "Corregiremos fallas estructurales que se han hecho evidentes en la implementación", dijo, para garantizar a las víctimas la "verdad, justicia proporcional, reparación y no repetición". Y prometió que las víctimas del conflicto armado en el país no serán agredidas nuevamente por la impunidad.

En particular, la desvinculación al acuerdo del tema que permite que el narcotráfico y el secuestro sean entendidos como delitos conexos al político, un asunto del que habló desde la campaña.

Pese a su tono de conciliación, el nuevo presidente puso el espejo retrovisor sobre lo hecho por su antecesor, Juan Manuel Santos, y criticó con dureza algunos asuntos como la violencia o el crecimiento de los cultivos ilícitos.

También se refirió a las actuales charlas de paz con el grupos guerrillero Ejército de Liberación Nacional (ELN), de las que dijo se tomará un mes para estudiar en qué van y si continúan o no.

Ni la lluvia, ni el viento apagaron el discurso del nuevo presidente que aseguró que buscará "el respaldo internacional" para combatir a las dictaduras en varios países de la región, en alusión tácita a la situación de Venezuela.

"Haremos respetar la Carta Democrática Interamericana, promoveremos la libertad de los pueblos de la región y denunciaremos en los foros multilaterales, con otros países, las dictaduras que pretenden doblegar a sus ciudadanos", aseguró en tono vehemente.