11/02/2019

Testimonio de una adjudicataria de Mar del Plata VOLVER

Créditos UVA: "hoy la cuota se duplicó"

Verónica Puca es docente, tiene 39 años y accedió a ser propietaria de su departamento en Mar del Plata por este sistema hipotecario, tres años después de alquilar en la periferia de la ciudad balnearia. En su momento ella tenía su trabajo como maestra y además contaba con el ingreso de un trabajo medio tiempo en un call center. "Me siento angustiada", aseguró Verónica, quien, como tantos otros, accedió al crédito UVA.

A diferencia de otros, Puca vive sola y accedió al crédito UVA a través de un banco privado. "Saqué un crédito a 20 años en un banco privado porque en 2016 había empezado a averiguar el tema de los créditos, y había ido a los privados y a los públicos. Cuando me despiden del call center, con la plata de la indemnización pude acceder al crédito para el que ya había precalificado, que era en un banco privado. No me dieron muchas vueltas, me daban más plata y accedí más rápido al crédito", contó Puca.

A diferencia de otros, Puca vive sola y accedió al crédito UVA a través de un banco privado. "Saqué un crédito a 20 años en un banco privado porque en 2016 había empezado a averiguar el tema de los créditos, y había ido a los privados y a los públicos. Cuando me despiden del call center, con la plata de la indemnización pude acceder al crédito para el que ya había precalificado, que era en un banco privado. No me dieron muchas vueltas, me daban más plata y accedí más rápido al crédito", contó Puca.

En marzo de 2017 escrituró con una cuota para ella accesible. El banco le prestó como crédito unos $ 700 mil, con una cuota de 4.900. Durante 2017 Puca pudo afrontar la cuota hasta que se dio cuenta que el capital que ella adeudaba era cada vez mayor. "En 2018 con la inflación, que creció mucho, en vez de deberle al banco $ 700 mil pesos le debía $ 1.500.000. Hoy la cuota es de 8.900, que es el doble de lo que estaba pagando. Lo peor considero que es el tema del capital acumulado, yo pago todo en término, pero no puedo adelantar cuotas, entonces parece que nunca va a bajar", aseguró.

A Puca la preocupación la angustia y el crédito la tiene acorralada. La cuota que debe pagar mes a mes es más de la mitad de su sueldo, y con el resto que le queda debe ver de qué forma hacer para estirarlo hasta la llegada del siguiente sueldo. "A veces deposito más de la mitad de mi sueldo, por las dudas de que de un mes para el otro se me dispare la cuota como me pasó en agosto pasado, cuando el dólar superó los 40 pesos", contó.

"El 2018 empezó con una cuota de 6.000 pesos y para mitad de año llegó a 7 mil y finalizando el año a 8 mil. Y hoy estoy pagando 8.400 pesos y sigue subiendo", contó Puca preocupada.

No adquirió un departamento en pleno centro de Mar del Plata, por su posición debió buscar un departamento al que pudiera acceder y que por su trabajo estuviera en un lugar estratégico que le permitiera poder estar a unos veinte minutos de las tres escuelas para las que trabaja. Tener ese departamento le solucionaría muchas cosas a una mujer sola y trabajadora. "Vivo en Primero de Mayo entre Colón y Bolívar, que me queda a 20 minutos de todas las escuelas. La más lejana es la de Sierra de los Padres, que antes desde donde alquilaba era a una hora y media", contó.

"Soy soltera, no tengo hijos y creo que si tuviera hijos con esta situación no lo podría manejar, porque además de la cuota alta hay que sumarle lo de los impuestos, que han sufrido un gran aumento; entonces uno ve acotado un montón de cosas", aseguró Puca. La docente ha recortado gastos por todos lados para poder pagar la cuota y estar al día. Ya no sale, ya no se compra ropa ni perfumes ni tampoco hace lo que tanto le gusta, que es viajar, algo que considera es la forma de recompensarse por el arduo trabajo al que se dedica el resto del año.

"Si no pudiera pagar la cuota, no sabría qué hacer, no me lo pongo a pensar porque el quinto día hábil voy y deposito. No vivo como antes. Antes yo viajaba por el país y por el exterior en recompensa por el año trabajado y ya no lo hago más, siendo una persona sola, que trabajo, que no tengo hijos y que no tengo en quién más gastar mi dinero".

(Fuente: Fedra Abagianos, "Cronica")

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