15/05/2019

Catamarca VOLVER

Por la caída de la demanda, Finpak abandona la producción de heladeras

La compañía es controlada por el grupo Garovaglio y Zorraquín, con sede en la Ciudad de Buenos Aires, y que también es propietario de la fabricante de termotanques Rheem. El directorio de este holding manifestó la decisión mediante un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en el cual justifica las razones por las cuales abandona uno de los negocios de su subsidiaria Finpak.

En el documento, que publicó IProfesional, se recuerda que el 13 de mayo pasado, el directorio de la compañía decidió analizar el futuro de esta línea de producción afectada por la recesión, la caída de las ventas y las importaciones.

"Luego de haber realizado distintas acciones destinadas a alcanzar una razonable participación de mercado y a lograr un equilibrio patrimonial, económico y financiero, la operación de heladera nunca llegó a ser rentable en forma sostenida en el tiempo", sostiene el comunicado de Garovaglio & Zorraquín.

Sus ejecutivos recuerdan que se tomaron varias medidas para intentar mantener las operaciones a través de la mejora constante de procesos, la implementación de planes de reducción de costos y gastos, la obtención de Programas REPRO, la adecuación de la dotación a niveles de ventas reducidos, la apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis, suspensión de actividades fabriles, desvinculaciones y capitalización de aportes irrevocables de parte del propio grupo Garovaglio y Zorraquín.

La firma hasta el momento producía heladeras bajo la marca Saiar, en Catamarca y el año pasado había planteado un proceso integrado con Rheem para abastecer desde Catamarca a sus clientes.

Sin embargo, la planta tuvo varios cierres temporales y su personal suspendido, además de despidos y retiros voluntarios que parecen no haber alcanzado para evitar su cierre definitivo en un contexto de fuerte caída de la demanda de electrodomésticos que se viene dando en los últimos dos años.

A mediados del año pasado, la firma le había presentado al gobierno catamarqueño un plan de adecuación de la producción, que implicó la reducción de la carga horaria y modificaciones en la planta que en ese momento contaba con una dotación de 70 empleados.

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