30/07/2020

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Centenario de la radio: Sergio Vittori, artesano de la palabra

En un tiempo en el que hasta el aprendizaje hace culto a la brevedad, un obrero del lenguaje muestra con orgullo su extensa trayectoria como alumno de radio. Sergio Vittori tenía tan solo 12 años cuando, enamorado de esa caja mágica de sonidos y silencios, inauguró su primera emisora con un alcance de cien metros.

"De pibe tenía un micrófono y con el volumen alto llegaba hasta la esquina. Con ese equipo mínimo hice mi primer programa para los pibes del barrio", cuenta y se ríe sentado a la mesa de LU 22 quien ahora en Tandil acompaña a Ileana Lucio como dirigente de Salco, el  Sindicato Argentino de Locutores y Comunicadores.

Con la misma prolijidad con la que sale al aire cada día, pone en palabras su infancia y su juventud, etapas de su vida bañadas con las melodías que partían desde la Radio Madre.  "En casa se escuchaba mucho la radio. A mí me despertaba curiosidad saber qué pasaba dentro de esa cajita mágica. Empecé a decirles a mis padres que quería conocer ese mundo de micrófonos y consolas. Mi viejo, que me apoyaba mucho como mi mamá, me llevó de visita a los medios. Conversé con varios locutores. Mi primera participación fue como telefonista de una radio", relata.

Además recuerda el apoyo que recibió de sus docentes. "En la Escuela 1 mis maestras me alentaban mucho. Me felicitaban por como leía. En casa practicaba. Recuerdo que en 1995 se hizo una radio en el colegio. Eran noticias de la cooperadora. Yo participaba activamente. Las docentes me motivaban y yo me sentía cada vez más cómodo haciendo eso", cuenta.

Durante su adolescencia continuó animando eventos estudiantiles en la Escuela Normal, participando de cursos de periodismo, comunicación y locución y hasta conduciendo su propio programa en una radio de frecuencia modulada. También en esa etapa accedió a su primer trabajo pago. "De joven animé fiestas. Me contrató una vecina que tenía una radio y un servicio de sonido, que se llamaba 'Grisby Sonido'. Con el tiempo ese pasatiempo se transformó en mi profesión. Pude rendir mis exámenes con profesores del Iser de Buenos Aires y obtuve mi matrícula habilitante", narra. 

En 2002 tuvo un paso fugaz por FM Galáctica. En 2003 empezó a trabajar en Canal 4 Tandil, el emprendimiento de los hermanos Apaz. Ahí llevó un casete y esperó el llamado. Una semana más tarde lo convocaron y trabajó hasta que se disolvió esa empresa en 2014. En 2006 tuvo su primera experiencia en AM. Fue locutor de Radio de la Sierra. "Ahí rendí un examen y quedé. Nada fue fácil porque siempre me pidieron cosas, pero siempre encaré cada desafío con ganas", reflexiona.

En 2012 lo convocó el gerente de Radio Tandil y conoció en persona a aquellos locutores que escuchaba de niño en su hogar familiar. "Empecé a trabajar con quienes fueron mis referentes, como Olga Falón  y el querido José María, El maestro, Coco Guimet, con quien trabajaba los domingos. Eso era el sueño del pibe. Estaba jugando en primera con esos maestros de la radio. Aprendí mucho también de mis compañeros periodistas, de los locutores, de la gente de publicidad, de los operadores, de todos", sintetiza, transmitiendo su emoción con equilibrada economía de adjetivos y sustantivos, como lo hacen los artesanos de la palabra.

Sobre el autor de la nota

Esta nota fue realizada por Alejandro Latorre, Licenciado en Comunicación social que se desempeña en la Universidad Nacional del Centro desde 2005, tras haber trabajado en medios de Tandil y la región. Latorre documenta en un libro y en una radio las voces de los obreros de la palabra en el sudeste bonaerense para rendirles un homenaje este año, cuando se cumple un siglo de la primera transmisión radial de Los locos de la azotea, el grupo integrado por los pioneros Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica.

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