14 de octubre de 2022
Diego Rupel y su esposa, Valeria Malizia, abrieron la Florería
Los Aromos, en calle Aristegui 1425, casi Colectora Pugliese, en noviembre de
2008, y en los últimos 14 años, renovaron anualmente la habilitación y pagaron
religiosamente el canon que le impuso la comuna.
"Nosotros, dos años antes de arrancar, hicimos un estudio de
mercado del negocio con el INTA. Después, cuando presentamos la primera carta,
nos dieron el permiso sin ningún problema, hasta este año, que no nos quisieron
renovar, después de 14 años y cobrándonos un canon", señaló Rupel.
Luego recordó que "los concejales Civalleri y Cadona me citaron,
y Civalleri me dijo que no me podían renovar la habilitación, porque tienen una
carta de un vecino, que no me quiere acá. Que el vecino corría riesgos, pero en
14 años, acá nunca pasó nada".
Es por eso que Rupel se resiste a retirarse del lugar y
explicó que "estamos peleándola".
Valeria, por su parte, rememoró que "empezamos con la venta de
flores, porque Diego estaba trabajando en el Cementerio Pradera de Paz y vio cómo
era el tema del negocio y se le ocurrió poner algo por la zona, porque no había
nada para los que iban a los cementerios, ni el Pradera de Paz, ni el del
Paraíso. Así que arrancamos con la idea, con muchas ganas de progresar, de emprender,
porque este es un emprendimiento totalmente familiar".
La pareja se contactó con la ingeniera Fanny Martens, del
INTA Tandil, y fueron incluidos en un proyecto de incubadora de empresas, donde
recibieron asesoramiento técnico y en la conformación de un plan de negocios.
"Y lo más importante para un emprendimiento, que es la
ubicación. Hace 14 años, el lugar era medio despoblado aún. Diego vio este
lugar, que era completamente diferente, y era estratégico. En ese momento no estaba
la rotonda", explicó Valeria.
También comentó que "la misma gente nos fue armando el
negocio, nos iba pidiendo cosas y nosotros escuchando al cliente, trajimos plantines,
adornos, floreros, además de las flores".
La mujer admitió sentirse "muy angustiada", porque estamos
con "una amenaza de clausura y desalojo. Se viene el Día de la Madre, que es el
de más trabajo en el año, y nos angustia no saber si vamos a poder estar para
nuestros clientes".
La situación que vive el comercio, tiene amplia repercusión
en las redes sociales, donde la abrumadora mayoría apoya la continuidad del
puesto de flores en el lugar en el que está emplazado hace casi 14 años y es
por eso que se ha iniciado una colecta de firmas, para tratar de torcer la
decisión del gobierno municipal. "Estamos conmovidos por el apoyo, nos pone contentos,
a pesar de este momento que estamos pasando. Somos un icono en esta rotonda,
como nos lo han dicho muchos", señaló Valeria.
Según trascendió, un conocido abogado, propietario de un
lote ubicado en las inmediaciones, les ofreció un lugar, en alquiler, para que
trasladen el negocio, pero según la pareja comerciante, "en ese espacio no nos
van a habilitar, e irnos a otro lugar, no nos sirve".
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