7 de febrero de 2026
La vida cotidiana y tranquila de Melina entro en caos cuando Izan, su pequeño de 3 años comenzó a ahogarse con un caramelo. Después de algunos intentos, esta mamá desesperada salió a la calle en busca de ayuda y se metió en el auto de un desconocido que, sin dudarlo, los llevó al Hospital de Niños. Casi 24 horas después supieron que su héroe se llama Lucas Alonso. Ese instante cambio la vida de todos para siempre y en La Lupa Random nos dimos el gusto de juntarlos y conocerlos. "Te voy a agradecer toda la vida, sos nuestro héroe sin capa".
por
Lorena Medina y Florencia Pendas
El miércoles era un día normal de calor en el verano tandilense.
Melina y Nicolás atendían la despensa que tienen en su casa de Chubut al 2000
en el Barrio Movediza.
En otro punto de la ciudad, Lucas organizaba el reparto
de @pizzaforbaking un emprendimiento familiar de pizzas para hornear. Ese día,
por alguna razón, este joven tandilense de sonrisa amorosa y mirada sensible, había
decidido que el reparto lo iba a hacer "al revés". "Tenemos el emprendimiento
en Villa Italia y siempre arranco por los pedidos más lejanos y terminó en casa",
cuenta. Pero el miércoles...justo el miércoles, no.
Era la nochecita y mientras transitaba por la calle
Chubut, una mujer desesperada con un chiquito en brazos, lo frena, se mete en
su auto y a los gritos le ruega que la lleve al hospital porque su hijo se
estaba ahogando.
Todo se detuvo en ese instante. Lucas apretó el
acelerador y sin siquiera mirarles la cara, sólo se enfocó en llegar lo más
rápido posible al Hospital de Niños. Eran unas cuantas cuadras en las que
Melina y Lucas no intercambiaron palabra. Él agarrado fuerte al volante y ella
con la mirada puesta en Izan su pequeño de 3 años, que, aunque con dificultad,
respiraba.
Cuando frenaron en el Hospi, Meli se bajó corriendo y
Lucas, siguió con el reparto de pizzas. Un poco aturdido y tratando de entender
lo que había pasado. Enseguida la llamo a su novia Flor para contarle, pero
tampoco sabía bien cómo decirle lo que acababa de pasar. No le salía decir "acabo
de ayudar a salvar una vida".
A Meli e Izan, los atendieron las médicas y enfermeras y
la tranquilidad fue ganando espacio. Lo que había pasado era que este pequeño había
agarrado un caramelo duro y con eso se había ahogado. Sus papás intentaron
distintas maniobras que no dieron resultado. "Son de esas pastillas cuadradas
de menta, yo, no se las dejo comer, pero en un descuido mientras estábamos trabajando
agarró una. Al parecer gracias a Dios la obstrucción no fue total por eso algo
respiraba. Cuando vimos que nada de lo que hacíamos acá daba resultado, salí corriendo
a la calle gritando. Mi vecino Juan me ayudó, quiso llamar a la ambulancia y en
ese segundo pasó Lucas", cuenta Melina aún conmovida al recordar las imágenes de
ese día.
En las primeras horas del jueves, la familia de Meli comenzó una campaña en redes para encontrar a este "héroe sin capa", poder agradecerle y abrazarlo.
La publicación llegó a la mamá de Lucas y así se pusieron en contacto, intercambiando mensajes telefónicos.
Pero, volvieron a mirarse a los ojos para La Lupa Random. Ahí nos encontramos, en el mismo punto donde se cruzaron por primera vez en ese momento que cambio la vida de ambos para siempre.
Melina con Izan en brazos, no se cansa de repetirle a
Lucas, "yo te voy a estar agradecida toda la vida, para mi sos un héroe sin
capa y podemos contar esta historia con final feliz gracias a vos. No sé qué
hubiera pasado si no aparecías".
Lucas agradece y aunque tal vez siente que "es un montón", también se emociona porque recién ahora está entendiendo todo lo que pasó.
Contar esta historia me lleva una vez más a hablar de la
importancia de pensar siempre en el otro. Charlando con ellos, viendo sus
caras, la timidez con la que aceptaron la nota, pero deseosos de contar su experiencia.
Buscando ese plus que siempre tenemos en La Lupa Random y trayendo a la mente
esas preguntas que nunca van a tener respuesta, como, ¿Por qué Lucas ese día
cambio el recorrido? ¿cómo, justo en el instante que Meli gritaba con su hijo en
brazos, pasó él? Pienso en cómo la sincronicidad es perfecta cuando los caminos
de dos vidas, tienen que cruzarse. Y yo, que soy de las que cree que nada es
casual, encuentro un detalle, "el" detalle que es para mí, sobre el final de
nuestro encuentro, el hilo conductor.
Lucas no tiene capa, pero sí sale a trabajar con la
remera de su emprendimiento, que por esas cosas del destino tiene como logo,
una porción de pizza y en el centro, un ojo. Símbolo de la providencia y
vigilancia divinas, y el significado de "el ojo que todo lo ve". Entonces
entiendo que, como un guardián, Lucas tenía que estar ahí y aunque es el final
de la nota, en realidad, es el principio de todo. Ese día Lucas tenía ese propósito
que no sólo fue el de ayudar a Meli e Izan, sino también el de salvarnos un
poco a todos los que con ésta historia, seguimos creyendo en las personas
humanas. Esas que andan por la vida tendiendo la mano y alegrándose por la
felicidad del otro. Gente que sí.
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