10 de febrero de 2026
Pastoral Social, Pastoral Carcelaria y Cáritas Argentina, enviaron una carta abierta dirigida a los legisladores nacionales, a fin de contribuir a "un debate serio y responsable" sobre el tema.
Las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, Pastoral Carcelaria y Cáritas Argentina, organismos de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) enviaron una "carta abierta", dirigida a legisladores nacionales sobre el Proyecto del Nuevo Régimen Penal Juvenil.
La carta, titulada: "Bajar la edad no baja el delito.
Más educación, más oportunidades, más esperanza", fechada el 8 de febrero
y dada a conocer hoy, lunes 9 de febrero, "busca contribuir a un debate
serio y responsable", aportando datos, estadísticas y la experiencia
concreta del trabajo en el territorio, especialmente junto a niños, niñas y
adolescentes en contextos de mayor vulnerabilidad, poniendo en el centro el
cuidado integral, la prevención, la educación y la inclusión social.
"Hacemos nuestro aporte con espíritu
constructivo", expresan en el documento, "a partir de la experiencia
de campo de referentes y profesionales territoriales que, como Iglesia,
desarrollamos en el trabajo cotidiano con adolescentes y jóvenes: en
parroquias, escuelas primarias y secundarias, centros barriales, Hogares de
Cristo, clubes parroquiales, grupos y movimientos infantiles, juveniles y
comunitarios, así como en el vínculo permanente con las familias y los adultos que
participan de estos espacios".
Del mismo modo, expresan haber acompañado "a numerosas
personas víctimas de delitos, especialmente en los barrios populares. Muchas
veces también nosotros hemos padecido estas situaciones. Por eso creemos que es
urgente actuar: para reparar tanto dolor, para prevenir nuevas violencias,
disminuir el nivel de conflicto social, pacificar nuestros barrios y acompañar
a tantas víctimas que, con frecuencia, quedan solas y sin a quién
recurrir".
También lamentan "que este debate se esté dando en un
clima político en el que predomina el uso del dolor social con fines de impacto
mediático. Esto impide una deliberación seria sobre los problemas estructurales
que afectan a los niños y adolescentes, especialmente en los sectores más vulnerables".
Los organismos firmantes concluyen en su misiva que "urge abandonar el falso dilema entre 'hacer algo' o 'no hacer nada'. Lo que se impone es hacer lo correcto". Al mismo tiempo advierten que "la realidad nos coloca ante una disyuntiva decisiva: o profundizamos la cultura del descarte, o asumimos el desafío de construir un entramado social que cuide, incluya y repare. Un entramado que actúe sobre las causas estructurales de la violencia desde los vínculos más cotidianos: en los barrios, en las escuelas, en las plazas, en cada rincón donde se juega la vida y el futuro de nuestros hijos".
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