14 de febrero de 2026

La Lupa Random

La Lupa Random. "La familia es el refugio más grande que uno puede tener"

Romina y Darío están juntos hace unos treinta años. Ellos escriben todos los días una nueva página de una historia en la que el amor se fue expandiendo, tomando diferentes formas y que continúa reinventándose. Hoy son una familia de ocho integrantes, pero quien sabe... En La Lupa Random de San Valentín, hablamos con Romi de maternidad, adopción y amor, mucho amor.

por
Lorena Medina y Florencia Pendas

En un día tan especial como hoy, donde todo es corazones y mucho amor, queríamos contar una historia que nos sacara de ese encuadre del amor romántico y nos permitiera reflejar todo lo que puede haber más allá. Que tal vez ese flechazo, sea el comienzo y que la expansión del amor puede ser infinita y transferible.

Romina y Darío llevan más de 30 años de casados. Fruto de ese amor nacieron Malena y Cande, hoy de 27 y 24 años, respectivamente. Ambos, siempre tuvieron la idea de adoptar hijos y coincidían en que no fueran bebés, sino más grandes. El tema siempre sobrevoló a esta pareja, que un día, con las chicas ya grandes pensaron, en principio, en anotarse como familia de tránsito. "En el 2021 nos anotamos en un programa de Familias Solidarias como familia de tránsito. Me interiorice, porque no sabía bien de qué se trataba. Averiguando me entero de que se buscaban familias que pudieran hacerse cargo o cuidar a bebes o chicos que estuvieran en situaciones vulnerables, durante el tiempo que la justicia lo indique para que puedan vivir con una familia y no institucionalizados. A los meses llegó a casa, una beba de cinco días, la fuimos a buscar a la guardia. En ese momento se nos puso la vida patas para arriba, pasamos de estar solos (porque las chicas ya estaban viviendo con sus parejas), a cambiar pañales, ella vinculaba con su mama así que la llevábamos a tomar la teta cuatro veces al día. Fuimos acomodando nuestra vida a ella, pasaron seis meses, salió su adopción y se fue. Yo quedé como desahuciada, si bien sabia de qué se trataba, porque te explican que siendo familia de transito no podes ni siquiera proponerte para adoptar ese niño o niña que estas cuidando. Pero bueno, una cosa es saberlo y otra vivirlo, volvimos a estar solos y extrañábamos el revuelo", cuenta Romina en esta charla que tuvimos en Antojitos, su pastelería.

La presencia de esa beba en sus vidas fue una puerta hacia eso que Romi y Darío anhelaban, tener más hijos. Casi como un duelo esta mamá escribió "180 días, para toda la vida", un libro en el que narra la experiencia de ser familia de acogida, con el fin de informar a otras personas, pero también con el deseo de que alguna vez le llegue a esa beba que vivió sus primeros seis meses con ellos.

La vida continuó y Romina siempre se mantuvo vinculada a las páginas y redes de adopción o Familias Solidarias. "Un día veo la convocatoria pública para la adopción de 4 hermanos (11, 6, 4 y 3 años), en la publicación decía como que, si hasta tal fecha no se presentaba ninguna familia, los iban a separar y ellos querían seguir juntos. Le comenté a mi marido y me dijo 'llamá', era en Buenos Aires así que tardé en ponerme en contacto", menciona y al mismo tiempo nos transmite la seguridad que sintió cuando se propuso.

"Al tiempo nos avisaron que habíamos quedado entre las familias seleccionadas para adoptar a estos cuatro hermanos. El camino de entrevistas continuó, para todos como familia, porque mis hijas también fueron entrevistadas, ellas siempre estuvieron de acuerdo con nuestra decisión. En noviembre nos mandan un mail notificándonos que nos habían seleccionado. Ese día cruce corriendo al trabajo de mis hijas y les dije que éramos nosotros la familia de esos chicos. Lloramos todos, fue hermoso. Ahí, empezamos a viajar a vincular, preparar, acomodar el lugar, buscar ropa...fue como un tsunami, fue de nuevo parir...pero a cuatro juntos. Mili la más chiquita todavía estaba con su chupete y su juguete de apego cuando la trajimos".

Ahora empezaba una nueva etapa, mientras muchos les decían cosas como "ustedes están locos", "justo ahora que venía el tiempo de disfrutarse" y los más críticos "seguro se sienten solos como las chicas ya no están, necesitan llenar ese espacio".

Y no, era amor, era cumplir dos sueños, el de ellos como papas y el de los hermanos de no separarse. No había otra cosa en el medio, a veces todo lo que hay es amor y a partir de allí se construye.

Ahora eran ocho los Pérez Gorosito. "Para ellos desde el día uno éramos mamá y papá, literal. Cuando la jueza nos dijo que nos podíamos venir, no entrabamos todos en el auto, así que yo me vine con la más grande en colectivo y Darío y Malena con los tres más chicos en el auto...Fue una movida hermosa"; recuerda Romi.

Y ante la pregunta, ¿Cómo fue ese primer día en casa?, responde: "normal, porque ellos venían a su casa de Tandil con su papá, su mamá, sus hermanas y su perro. Osea, nos sentamos a cenar pollo con papas y ya, sin nada más que agregar. Al día siguiente se levantaron con un 'ma vamos a tomar la leche', increíble. Por supuesto que hubo que aprender muchas cosas, y ellos desacostumbrarse a otras, porque tenían hábitos de 'supervivencia', como no levantarse del sillón para que no les saquen el lugar. Enfatizamos en las normas de convivencia, pero nada fuera de lo que uno no haya hecho con otros hijos."

El día a día les fue mostrando el camino, sin demasiado acompañamiento de los profesionales (casi nulo) y cuando les notificaron la adopción plena también hubo que hacer mucho trámite. Primero porque eran cuatro, pero además porque era muy oneroso y para tramitarlo de manera gratuita se hace a través de un juzgado. Ahí es donde pareciera que el amor no alcanza, la posibilidad de que esos niños tengan el apellido de la familia con la que se han elegido mutuamente debería ser parte del trámite de adopción, bueno, pues no.

Y por esas cosas de la vida y la magia del amor, la confirmación llegó en un día muy especial. "En agosto de 2023 para el día del niño les contamos junto a la abogada que ya tenían el apellido y Mili la más chiquita dijo 'Yo siempre fui Pérez', no te puedo explicar la emoción", dice Romi ante la atenta mirada de Darío que avala cada palabra de su compañera.

Ahora, luego de tres años de esta familia ampliada, Romina y Darío volvieron a anotarse como familia de acogida, siempre pensando en que el amor es infinito y si se reparte, se expande.

La sociedad

"La primera pregunta en voz baja es '¿son buenos?' y yo pienso en ¿Por qué no lo serían? O te dicen: '¿cómo lo tomaron las tuyas?'...todos son míos! Bueno esas cosas que en la sociedad todavía cuesta, por eso me gusta contar nuestra experiencia. Los chicos saben que donde hay amor todo es posible. Ellos por supuesto tienen su historia, sobre todo las más grandes Jime y Rosalía porque tienen más recuerdos, hablamos mucho de lo poco que sabemos, pero las escuchamos y no juzgamos. Para mí la familia es el refugio más grande que uno puede tener, eso es lo que construimos todos los días. Ellos tienen una historia con muchos actores y todos somos parte. Las familias de tránsito los vinieron a ver, porque el vínculo es importante también. Tienen sus mamas de panza, mamás de tránsito y ahora yo".

Los chicos tienen cada uno su actividad, la prioridad es que sepan que su historia vale y que todos tenemos historias distintas, no sólo ellos. En un día normal, van a la escuela y tienen actividades extra. Juan hace folclore y fútbol, Jime scout, Rosy estudia en la escuela de danza y Mili, la pequeñita, va a un taller de danza clásica también.

A veces toca algún tema como por ejemplo en la escuela cuando piden algún trabajo y hay que charlar en su casa. "Ya me paso con Juan y tal vez este año vuelva a ocurrir con Mili, en un momento del año les piden datos de cuando nacieron, el peso, la hora...y son datos que no tenemos. Ellos lo re entienden, pero de todos modos hay que ir al cole y volver sobre lo mismo. O les piden fotos de cuando estaban en la panza...nosotros mandamos fotos de una cena familiar o un momento lindo, pero son detalles que se podrían atender."

El deseo

"Yo espero que se conviertan en buenas personas, que sean unidos como hermanos, que nunca olviden cómo llegaron adonde llegaron. Que sean ese refugio que construimos, que logren lo que se propongan, nosotros vamos a apoyarlos siempre a los seis. Estoy profundamente orgullosa de ellos y de nosotros. Creo que algo bien hicimos, por todo lo bueno que nos pasa", cierra esta mama de mirada brillante y corazón enorme.

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