27 de febrero de 2026
El verano 2026 tuvo una dinámica de menor a mayor y cerró con un balance superior al de 2025: viajaron más turistas, se generó mayor impacto económico y la agenda de eventos funcionó como gran motor de convocatoria en todo el país.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la temporada 2026 finalizó con 30,7 millones de turistas recorriendo el país y un impacto económico cercano a 11 billones de pesos.
La cantidad de personas que viajaron en toda la temporada
creció 9,5% frente a la temporada 2025, mientras que el gasto total real
aumentó 4,5%, impulsado específicamente por la mayor cantidad de personas que
pernoctaron al menos una noche fuera de su ciudad.
En cambio, el gasto diario por turista alcanzó los $97.101,
resultando nominalmente mayor al año pasado (+28,2%), pero 3,3% menor cuando se
quita el impacto de la inflación (a precios reales).
A diferencia del verano anterior, la temporada mostró un
desempeño más equilibrado, con un flujo sostenido de turistas durante enero y
febrero, acompañado por políticas comerciales más agresivas, promociones y
financiamiento en cuotas que ayudaron a dinamizar el consumo.
La estadía media se ubicó en 3,65 noches (vs. 3,7 en 2025),
consolidando la tendencia hacia viajes más breves. En comparación con 2023
(4,15 días), la permanencia promedio es 12% menor. Frente a 2022 (4,65 días) la
reducción alcanza el 21%. Este comportamiento evidencia un cambio estructural
en los hábitos de viaje: ante un contexto de ingresos más ajustados, el
principal mecanismo de adaptación del turista no es dejar de viajar, sino
reducir la duración de la estadía, mientras que el gasto diario se mantiene
relativamente más firme en relación con la experiencia elegida.
Balance del Verano 2026: indicadores principales y variaciones % (2026 vs. 2025)

Fuente: Confederación Argentina de la Mediana Empresa sobre
datos aportados por las cámaras de comercio, de turismo y federaciones
asociadas a CAME de todo el país y las direcciones y agencias de turismo
regionales
El balance general
El comportamiento del verano fue muy heterogéneo pero
dinámico. Los destinos que combinaron naturaleza, eventos y agenda cultural
lograron altos niveles de ocupación, mientras que otras plazas mostraron
desempeños más moderados y sensibles al clima y al calendario.
La temporada se organizó por "picos" más que por
anticipación: fines de semana, festivales, carnavales y competencias deportivas
actuaron como activadores concretos del viaje, acelerando reservas y elevando
ocupación incluso en destinos que habían comenzado con registros bajos.
Se consolidó un nuevo perfil de turista: decidió con poca
antelación, priorizó experiencias específicas y ajustó la duración de su
estadía. La permanencia promedio se mantuvo en torno a 3-4 noches en destinos
consolidados y fue más corta en plazas de paso o escapadas regionales.
El gasto fue selectivo pero significativo: el consumo se
concentró en productos y experiencias de alto valor agregado (excursiones,
gastronomía, eventos), mientras que se moderaron consumos accesorios. Donde el
producto turístico estuvo bien diferenciado, el impacto económico fue contundente.
Eventos + cultura + deporte fueron la fórmula más efectiva
para sostener el movimiento turístico. Las fiestas populares, festivales,
torneos y propuestas gastronómicas funcionaron como motores claros de demanda y
permitieron sostener actividad incluso en contextos de mayor prudencia en el
gasto.
Entre los problemas del sector, este año aparecieron la
rentabilidad ajustada, la competencia informal y la dependencia del clima y la
agenda, factores que le dieron volatilidad a la temporada y obligaron a una
planificación más flexible por parte de prestadores y destinos.
Fuente: Confederación Argentina de la Mediana Empresa sobre datos aportados por las cámaras de comercio, de turismo y federaciones asociadas a CAME de todo el país y las direcciones y agencias de turismo regionales.

Los destinos más visitados
Provincia de Buenos Aires. La costa atlántica volvió a concentrar el mayor volumen de turismo del país, con Mar del Plata y Pinamar entre los destinos más elegidos, y una temporada que, en líneas generales, fue de menor a mayor. Tuvo con el Carnaval uno de los picos más altos del verano.
El movimiento turístico se sostuvo, aunque con un visitante más cauteloso y un consumo contenido, priorizando alternativas más accesibles. Villa Gesell, Cariló, Necochea, San Bernardo, Mar de las Pampas, Monte Hermoso, mantuvieron buenos niveles de ocupación, especialmente en fines de semana y fechas clave, como fue el Carnaval.
En Mar del Plata, el feriado de Carnaval fue uno de los puntos más altos del verano, con ocupación superior al 80% y hoteles que alcanzaron el 90%, aunque el consumo promedio se mostró más contenido que en temporadas anteriores, con turistas que cuidaron su presupuesto. En el interior bonaerense y el turismo de cercanía se destacaron Tandil, con su perfil serrano-gastronómico; Tigre, con escapadas náuticas y recreativas en el Delta; y Chascomús, que registró 78% de ocupación los fines de semana y 38% entre semana, con estadías promedio de 3 noches y fuerte presencia de excursionistas.
Allí, el Carnaval Infantil convocó a unas 35.000 personas durante cuatro jornadas. San Pedro y San Antonio de Areco, vinculadas al turismo rural y cultural, también tuvieron buenos momentos en el verano, lo mismo que Sierra de la Ventana, que mantuvo buena afluencia en su circuito de naturaleza y trekking.
Localidades ribereñas como San Nicolás de los Arroyos y destinos de laguna como Junín recibieron visitas constantes todo el verano, consolidando el peso del turismo de cercanía en todo el territorio bonaerense.
El producto
termal también tuvo movimiento sostenido en Termas del Salado y Carhué,
destinos que combinaron bienestar y escapadas cortas.
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