7 de marzo de 2026
El ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, visitó nuestra ciudad, donde recorrió la bodega Cordón Blanco y mantuvo un encuentro con sus responsables para analizar la situación del sector vitivinícola a nivel nacional y las políticas de impulso a la producción bonaerense.
Durante la visita, el ministro dialogó con los productores sobre el contexto que atraviesa la actividad y afirmó que "en la Fiesta de la Vendimia Nacional no hay nada que festejar", al advertir sobre la crisis que atraviesa la vitivinicultura argentina.
Javier Rodríguez señaló además que "en los
dos años de gestión de Milei desaparecieron 2.088 viñedos", en referencia a la
reducción de explotaciones registradas en el país en los últimos años. Según
datos del sector, en 2025 se contabilizaron 20.939 viñedos operativos con
196.220 hectáreas cultivadas.
La situación también se refleja en la
elaboración de vino. En la cosecha 2026 se registra una reducción del 25% en el
número de bodegas elaboradoras respecto de 2025. Actualmente hay 503
establecimientos activos, cuando el año pasado en esta misma etapa había 680. En
Mendoza, principal provincia productora, la caída también es marcada: de 478
bodegas en 2025 a 374 en 2026.
Desde el sector señalan que la crisis se
explica por la caída del consumo, el sobrestock de vino y mosto, los bajos
precios de la uva y las dificultades de financiamiento, lo que llevó a que
algunas bodegas reduzcan su actividad y otras directamente cierren. Productores
advierten que, de continuar este escenario, podría quedar uva sin cosechar en
las cepas.
En ese contexto, Javier Rodríguez destacó
la importancia de impulsar el desarrollo de nuevas regiones vitivinícolas y
mencionó las políticas que la Provincia lleva adelante para fortalecer la
producción. "En la provincia de Buenos Aires estamos trabajando para consolidar
una vitivinicultura con identidad propia, generando oportunidades productivas y
agregando valor en origen", señaló.
Entre las iniciativas se encuentra la
promoción de regiones vitivinícolas bonaerenses, el desarrollo de un módulo de
vid en CORFO -donde en 2023 se implantaron ocho variedades para evaluar su
adaptación y productividad- y la creación de la marca "Vino Buenos Aires",
establecida por la Ley 15.404 para promover la producción y comercialización de
vino bonaerense.
El ministerio también impulsa
financiamiento para proyectos productivos a través de una línea del Banco
Provincia destinada a la fruticultura, con montos de hasta 300 millones de
pesos, plazos de 60 a 72 meses y hasta 24 meses de gracia.
Otra de las políticas destacadas es la Ruta
del Vino Bonaerense, un circuito de enoturismo que integra bodegas de distintas
regiones de la provincia, como Tandil, Saldungaray y Chapadmalal, además de
zonas cercanas al Área Metropolitana como Cañuelas y Berisso. La iniciativa
busca articular producción, turismo y gastronomía, promoviendo nuevas economías
regionales y posicionando a Buenos Aires dentro del mapa vitivinícola
argentino.
Una
bodega pionera en Tandil
La bodega Cordón Blanco es un emprendimiento
familiar fundado en 2008 por los hermanos Valeria, Mariano y Matías, quienes
comenzaron el proyecto tras estudios de suelo y clima que indicaban potencial
vitivinícola en la zona serrana de Tandil.
El primer viñedo se implantó en 2007 en el
paraje La Elena, al oeste de la ciudad, con mil estacas injertadas y un proceso
inicial de experimentación con distintas cepas. En 2011 se sumó un segundo
viñedo en la zona de Don Bosco, al sur de Tandil, para evaluar nuevas
variedades y diferencias de suelo.
Tras analizar nueve cepas, el proyecto se
consolidó principalmente con Merlot, Sauvignon Blanc y Syrah, a las que luego
se incorporó Cabernet Franc por su buena adaptación a climas similares al de
Burdeos.
Actualmente la bodega cuenta con cuatro hectáreas
de viñedos y produce vinos a partir de dos terroirs diferenciados. El viñedo La
Elena, ubicado a 260 metros sobre el nivel del mar, posee suelos arcillosos
compactos con alta retención de agua que permiten trabajar sin riego. En Don
Bosco, también a 260 metros de altura, predominan suelos de vertientes con
granito y arcilla.
En ambos casos, la orientación de las
laderas hacia el oeste favorece la amplitud térmica, un factor clave para
mejorar la calidad de la uva. Las primeras microvinificaciones se realizaron en
2012 con 200 botellas de Sauvignon Blanc y 400 de Merlot, consideradas las
primeras producciones de vino elaboradas en Tandil.
Acuerdo
para impulsar tecnologías AgTech
Durante su visita a la ciudad, Javier
Rodríguez también participó en la firma de una carta acuerdo entre el
Ministerio de Desarrollo Agrario, la Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires (UNICEN) y la filial Tandil de la Federación Agraria
Argentina.
El objetivo del convenio es promover la
colaboración entre las instituciones para diseñar un programa de capacitación
en tecnologías AgTech orientado al agro bonaerense, con base en Tandil. La
iniciativa busca fortalecer la adopción de innovación tecnológica en el sector
productivo, articulando las capacidades académicas y científicas de la
universidad con las necesidades de los pequeños y medianos productores
representados por la Federación Agraria.
Durante el acto, Rodríguez señaló que el
sector agropecuario atraviesa un proceso de transformación tecnológica
profunda. "Estamos en un proceso de cambio tecnológico formidable, donde las
tecnologías de la información cobran una importancia muy clara", afirmó.
En ese marco, sostuvo que el desafío
central es cómo integrar esas innovaciones al desarrollo productivo del
territorio. "Muchas veces se plantea una discusión que me parece falsa: si la
tecnología es buena o mala. No es esa la discusión. La discusión es cómo
incorporamos esas tecnologías para lograr un desarrollo productivo
territorialmente más equilibrado, que permita que distintos tipos de
productores sigan siendo competitivos", explicó.
El ministro también remarcó la importancia
de que los avances tecnológicos no terminen expulsando a los productores más
pequeños del sistema productivo. "Tenemos que trabajar para que el cambio
tecnológico y las innovaciones no sean expulsoras de productores. Ese es un
enorme desafío", sostuvo.
Asimismo, destacó el rol que pueden cumplir
las universidades y los sistemas científicos en la adaptación de esas
herramientas a las realidades productivas. "Hay muchos desarrollos
tecnológicos, pero todavía queda ese paso fundamental que es cómo se incorporan
en la producción y cómo se transforman en mejoras concretas", señaló.
Por último, Rodríguez subrayó que la firma
del acuerdo es un punto de partida para avanzar en proyectos concretos. "La
firma es un paso importante, pero el verdadero desafío es que esto después se
traduzca en proyectos, acciones y soluciones concretas para los productores",
concluyó.
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