14 de marzo de 2026

La Lupa Random

La Lupa Random. Un club que es familia y una familia que lo es todo

En nuestra ciudad hay muchas familias vinculadas directamente al deporte. En algunos casos a una disciplina específica y en otros a muchas. Si mencionamos el apellido Lasarte, directamente y por historia lo relacionamos al rugby o al hockey de Los 50, al fútbol local. Pero en una familia tan numerosa, uno "rompió" el molde. Con 17 años, Segundo Lasarte, es una de las figuras emergentes del básquetbol de Independiente. En ésta Lupa Random, hablamos con él del club, los sueños, la familia y el sentido de pertenencia.

por
Lorena Medina y Florencia Pendás

"Mira que soy un desastre hablando", me anticipa Segundo Lasarte, al terminar el partido ante Racing que fue victoria y respiro para el rojinegro que empezó esta temporada del Federal de básquetbol con dos tropiezos en calidad de visitante. Lo que él no sabe es que no importa cómo lo diga, sino lo que transmite, cuando juega y cuando habla.

En la tribuna su mamá Romina, su hermana y el resto de la familia hicieron el aguante y Matías su papá estuvo activo en la mesa de control durante el partido.

Y es eso lo que quiero contar en esta Lupa Random de hoy, algo más allá de lo meramente deportivo, todos los otros resultados que valen a la hora de mirar un deporte y los éxitos que rodean a un deportista.

En estos tiempos en los que cuesta encontrar espacios, los clubes siguen siendo (y hay que insistir en eso) un lugar de aprendizaje y desarrollo de personas, por eso contar un poco la historia de Segundo es revalidar eso que no debe perderse.

Hijo de padre futbolista y madre jugadora de voleibol, Segundo, de 17 años comenzó a entrenar básquetbol a los 10 y hace tres años cuando estaba en U17 empezó con los entrenamientos en doble turno y a alternar con la primera.

Hoy, en momentos de juego complejos, "Segu" se muestra aplomado, "el club te brinda una confianza que te permite jugar tranquilo, sabiendo que puede salir bien o salir mal porque es parte del juego, pero el respaldo lo tenemos todos y eso nos quita mucha presión", cuenta antes de entrar al vestuario para cerrar la jornada de partido que terminó casi en los primeros minutos del sábado.

En sus comienzos, en categoría pre mini, el pibe que ahora se afianza en la primera tuvo como entrenador a Emmanuel Hartstock (en ese momento jugador), actual DT de la primera, que casi como un tutor todos los días en cada práctica deja su huella. "Tenerlo a Emma en la primera es increíble, él siempre nos insiste con la confianza. Este año vinimos todo el verano a la mañana a entrenar el tiro, el tiro, el tiro. Siempre nos inculca que hay que seguir y seguir".

La perseverancia como un ejercicio cotidiano para trabajar los sueños, las aspiraciones, conseguir las metas propuestas y trabajar el día a día, porque no todo es básquet en la vida de Segundo. "Estoy en el último año de la secundaria, voy a SAFA y aunque a veces descanso poco, puedo hacer todo. Mi idea es terminar, me encantaría poder vivir del básquetbol, pero también voy a estudiar", cuenta.

El año pasado estuvo convocado a una preselección nacional de la categoría U17 y pudo experimentar lo que es la vida de un casi profesional. "La concentración fue en el CENARD y ahí, todo es deporte, te levantas pensando en entrenar y jugar y te acostas pensando en lo mismo, es lo único que tenes en mente, fue una experiencia hermosa".



Está feliz por la victoria de su equipo frente a Racing de Olavarría, rival difícil, pero hay otra sonrisa, una más luminosa que se dibuja en la cara de Segundo cuando habla del club y de la familia, que para él son casi sinónimos.

"La familia Lasarte - López es todo para mí, nosotros somos tres hermanos y siempre nos apoyan. Los López dicen que son mi fan número uno, pero la verdad es que ellos siempre están ahí haciendo el aguante a todos", dice mirando a la tribuna.

Esa es la familia de sangre, pero hay otra, con la que se eligen mutuamente, la familia del club, los compañeros (algunos de la escuela con los comparte equipo), los colores.

"El amor por el club es fuerte, venir todos los días a entrenar, aunque se duerma poco, pero por el club se deja todo, es una familia. Vivimos muchas cosas juntos, crecimos acá. El año de competencia es largo y tenemos como objetivo seguir sumando experiencia así que es un desafío que está buenísimo y lo hacemos todos juntos".

La frescura de Segundo Lasarte y los conceptos de los que pudimos hablar en esta breve charla, dan una pauta de la importancia de los vínculos, el deporte como forma de educar. La fortuna de encontrar referentes positivos y de contar con una familia que acompañe.

Como siempre desde La Lupa Random, una vez más nos sorprendemos con estas pequeñas historias que son ejemplos y esta vez descubriendo que para ser un buen ejemplo no hay edad.

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