21 de abril de 2026
El prestigio de la cuchillería de Tandil se prepara para cruzar el Atlántico de la mano de Jonatan Grasso, un artesano integrante del grupo Afilada, quien llevará el arte de la hoja y el cabo a los escenarios más importantes de Europa.
Grasso, propietario de Cuchillos Navajo, participará en el quinto encuentro del Mundial de Cuchillería en Portugal, un evento que reúne a 30 capitales mundiales del sector con el objetivo de fortalecer una red global para este oficio.
La travesía de Grasso no se limitará a la cita mundialista.
Según explicó el artesano, tras su paso por Portugal, se trasladará a Francia
para exponer en Coutelia, una de las exhibiciones de cuchillería más grandes y
reconocidas a nivel internacional.
En esta comitiva, Grasso viaja como el único representante
del sector, acompañado por un profesor de escuela técnica que busca impulsar un
taller de oficio y una intendenta de Entre Ríos interesada en potenciar la
producción local de su provincia.

Para Grasso, esta oportunidad es clave para revivir la etapa
en la que Tandil fue una potencia mundial en este rubro. "Somos
reconocidos en el mundo por nuestras costumbres cuchilleras", afirmó el
artesano, destacando que el estilo local es "bastante único y muy distinto
al resto".
El secreto de la hoja
tandilense: Ingenio y mano de obra
Al ser consultado sobre qué hace destacar a las piezas de
Tandil, Grasso enfatizó la historia de superación detrás del oficio. El sello
distintivo surgió de la necesidad: cuando se cortaron las importaciones, los
artesanos comenzaron a fabricar cuchillos con los materiales que tenían a
disposición, incluso piezas rotas, logrando resultados de excelencia
reconocidos globalmente.
"La mano de obra fue lo principal", señaló Grasso,
desmitificando la idea de que el secreto residía únicamente en el acero. Lo que
realmente valora el mercado internacional es cómo, con recursos limitados, en
Tandil se logran piezas que funcionan a la perfección.
La pasión de Jonatan por este arte comenzó a una edad
temprana. A los 12 años dio sus primeros pasos en el oficio, inicialmente
encabando piezas por "rebeldía" escolar, pero pronto descubrió su
vocación gracias a un mentor que lo acompañó en sus inicios. Tras años de aprendizaje,
en 2020, tras la pandemia, decidió abrir su propio taller.
Lo que empezó como un trabajo de encabado evolucionó hasta
la creación de piezas completas. Hoy, Grasso domina el uso de diversos
materiales para los cabos, desde los tradicionales de madera, hueso o ciervo
-por los cuales los artesanos locales son muy valorados- hasta materiales
sintéticos importados.
A pesar de que el oficio se percibe como algo que se está
perdiendo a nivel global, Grasso mantiene un mercado activo enviando sus
creaciones a toda la Argentina, Chile y Uruguay. Ahora, su objetivo es mostrar
en Europa por qué la cuchillería de Tandil sigue siendo una referencia
ineludible en el arte de la forja.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.