6 de mayo de 2026
Lorena Gabriela Quiroz, Ingeniera Agrónoma y coordinadora de Arbolado Público en la Dirección de Espacios Verdes, brindó detalles sobre un conjunto de tres ordenanzas que serán elevadas al Concejo Deliberante para regular y proteger la forestación urbana de la ciudad.
Estas normativas buscan dar continuidad al camino iniciado por el Plan Regulador 2019-2023, el cual sentó el primer precedente normativo sobre el tema en Tandil. Según explicó Quiroz, el nuevo paquete legislativo se divide en tres ejes centrales: la protección y fomento del arbolado, el establecimiento de criterios de compensación, y la creación de un novedoso Banco Municipal de Árboles Compensatorios.
La funcionaria destacó que estas ordenanzas funcionan de
manera integrada para normar el cuidado de los ejemplares locales. La primera
de ellas define los criterios técnicos sobre qué acciones están permitidas, de
qué manera deben realizarse y quiénes son los actores (municipales o
particulares habilitados) encargados de intervenir.
El concepto más innovador es, quizás, el del Banco Municipal
de Árboles Compensatorios. "Toda modificación o alteración que nosotros
provoquemos en los ejemplares del arbolado debe traer consigo una mitigación o
remediación", señaló Quiroz. Este banco funcionará como un dispositivo
donde se recibirán ejemplares obtenidos a través de sanciones y multas a
quienes dañen el arbolado público. Estos árboles serán luego destinados a
forestar distintos puntos de la ciudad.
Respecto a las especies permitidas, la Ingeniera recordó que
Tandil ya cuenta con un listado de ejemplares aptos y adaptados al riguroso
clima local. En este sentido, mencionó que se encuentran en una etapa de
experimentación e incorporación de especies nativas, tanto para el paisajismo
público como para el privado.
"Estamos monitoreando especies que presentan una buena
adaptación", afirmó, subrayando que las condiciones climáticas exigen un
estudio constante para asegurar el crecimiento exitoso de las plantas.
Uno de los problemas más comunes que enfrentan los vecinos
es la rotura de veredas, y al respecto Quiroz aclaró que esto "no suele ser
culpa de la planta, sino de las condiciones del sitio. La normativa vigente en
el Código de Edificación establece el tamaño mínimo de la cazuela o plantera
(el hueco donde se planta el árbol) según el ancho de la vereda, que en Tandil
varía entre los 2,80 y los 5 metros".
"La rotura de la vereda nos indica cuál es el tamaño mínimo que
debería haber tenido el suelo desnudo alrededor del árbol para que este crezca
bien", explicó la funcionaria. Sobre especies tradicionales como plátanos y
tilos, que suelen ser cuestionadas por los daños que ocasionan, Quiroz aclaró
que "el daño no es propio de la planta, sino de haber sido plantadas hace
décadas sin considerar el espacio necesario o el suelo permeable que requieren".
Con estas nuevas ordenanzas, el municipio busca "asegurar que cada nueva plantación se realice con la especie indicada y en el lugar adecuado, garantizando la salud del árbol y la integridad de la infraestructura urbana", cerró.
COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
El Centro de Martilleros de Tandil se encamina a celebrar su 80º aniversario este próximo 13 de junio, en un contexto marcado por la evolución tecnológica y los vaivenes de la economía nacional.