3 de junio de 2026
Docentes y gremios se movilizaron ante la Jefatura Distrital para exigir mayores garantías de seguridad y respeto en las aulas, tras un grave hecho de violencia ocurrido en el Colegio San José.
En una jornada marcada por la preocupación
y el reclamo de la comunidad educativa, referentes docentes y gremiales se
concentraron frente a la Jefatura Distrital para entregar un petitorio a las
autoridades estatales y de gestión privada.
El detonante fue un episodio violento
contra un profesor de música del Colegio San José el pasado lunes, un hecho que
ha puesto nuevamente en el centro del debate la crisis de autoridad y
convivencia en las escuelas.
Matías Pocai, profesor de comunicación y
preceptor con trayectoria en instituciones como el Polivalente y el Plan Fines,
brindó una visión cruda sobre el clima escolar actual. Según Pocai, la
situación es "difícil" y responde a un problema complejo con
múltiples aristas.
Para el docente, existe una "falta de
respeto de la sociedad en general hacia el conocimiento", alimentada en
parte por la creencia de que herramientas como la inteligencia artificial
pueden reemplazar la formación humana. A esto se suma la devaluación del
salario docente, lo que, en su opinión, impacta directamente en cómo la
sociedad y las familias perciben la profesión.
Pocai también señaló la ineficacia del
nuevo régimen disciplinario, que ha dejado de lado herramientas directas como
las amonestaciones tradicionales.

"El chico en la picota ahí queda y ahí
se calman; si no se calman, expulsión. Pero esa herramienta no está en el nuevo
régimen", explicó, subrayando que las sanciones pedagógicas actuales son
insuficientes. Además, lamentó que la "bajada de línea" institucional
tienda a ubicar al docente en una posición de culpabilidad previa:
"Siempre el lado de la culpa suele estar en el 90% de los casos de los
docentes a priori".
La
escuela como reflejo de la violencia social
Por su parte, Estela Sinópoli, secretaria
general de SUTEBA Tandil, destacó que las escuelas deben ser "territorios
de paz" y ámbitos de afectividad, pero advirtió que no pueden
transformarse en "campos de batalla".
Tras reunirse con la inspectora jefe
regional, Sinópoli enfatizó que la violencia que se vive en las aulas es un
reflejo de la violencia comunitaria y social.
"La escuela sola no puede",
sentenció la dirigente, haciendo un llamado a otros organismos como el Consejo
Local, el Servicio Zonal y las direcciones de niñez y juventud para intervenir
de manera conjunta.
Sinópoli vinculó el clima escolar con el
discurso público, señalando que cuando las familias consumen discursos de odio
o desacreditación hacia los docentes -tratándolos de "cucas" o
"ladrones"-, eso se traslada inevitablemente a los alumnos.
Otro punto de coincidencia fue la
influencia negativa de la tecnología mal administrada. Sinópoli advirtió sobre
el peligro de que los jóvenes estén "24/7 en los dispositivos celulares
conectados con la violencia permanente" y el lenguaje de la
"barbarie". En este sentido, instó a las familias a recuperar el
tiempo compartido, el juego al aire libre y el "potrero", alejando a
los chicos de la alienación de las pantallas.
La jornada cerró con un pedido urgente de
solidaridad y contención para reconstruir una escuela que mire al futuro,
fundamentada en que el derecho de cada individuo termina donde empieza el del
otro.
Mientras tanto, se ha establecido una
agenda de trabajo inmediata con las autoridades educativas para buscar
soluciones de fondo a una crisis que, según los protagonistas, excede los muros
de la institución escolar.
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