20 de junio de 2026
"El Papa llamó a los jóvenes a "retomar la bella costumbre de visitarlos". Y recordó que hay "preguntas que nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida" y por lo tanto puede ser "el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual"
En un mensaje preparatorio de la VI Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores que se celebrará el próximo 26 de julio el papa León XIV señaló el olvido en que se encuentran muchos de ellos cuando se ven reducidos a un "número de cama" en un hospital.
"Sobre la vida de muchos mayores -dice León XIV en su
mensaje- parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los
rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la
soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad
de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su
patología".
El Papa evocó la extensión de la esperanza de vida que ha
incrementado enormemente la cantidad de adultos mayores en el mundo y recordó
que, por ese motivo, el Papa Francisco se refería a ellos como a un "nuevo
pueblo, en tanto que el número de personas avanzadas en edad nunca había sido
así de elevado en la historia humana".
Y, por lo tanto, dijo, "es cuanto más importante, con
ustedes, 'nuevo pueblo', reflexionar sobre cuál puede ser nuestra vocación
cuando la fragilidad, que acompaña al hombre desde su nacimiento, parece tomar
el control".
Enseguida dio un mensaje de esperanza, una exhortación:
"Quiero decirles: ¡no tengan miedo de la fragilidad! Propiamente esta debilidad
lleva consigo una nueva potencialidad que ilumina también las demás edades de
la vida. De hecho, cuando es aceptada y reconocida, la fragilidad 'abre el
corazón a la ayuda mutua y a la invocación de Aquel que puede dar lo que ningún
poder humano es capaz de garantizar: la reconciliación profunda de los
corazones y con ello la paz verdadera'", completó, citando un mensaje anterior
dado a la comunidad argelina, en la Basílica de Nuestra Señora de África, en
Argel, el pasado 13 de abril de 2026.
"Un hombre y una mujer pueden renacer cuando son mayores", dijo el Papa y citó al profeta Isaías: "Su salvación está en convertirse y en tener calma, su fuerza está en confiar y estar tranquilos" (Isaías 30,15).
"Un hombre y una mujer pueden renacer cuando son
mayores" (León XIV)
Pero, señaló, esa fuerza es "una invitación a no recurrir
a los caminos de la arrogancia y del poder para garantizar la convivencia
humana, sino a los caminos de la reconciliación y de la paz verdadera".
Comprendiendo que muchos adultos "en este tiempo, marcado de una manera tan
fuerte por la violencia bélica y social", se estarán interrogando "acerca de
cómo será el mundo en el cual crecerán los propios nietos", León XIV los
exhorta a unirse a él "en la oración constante para que llegue pronto la paz al
mundo entero".
En el documento asegura también que Dios "no se olvidará
nunca de ninguno de nosotros" y que esa promesa "permite entrever un diálogo
íntimo y personal en el que Dios se dirige a cada uno", tratándole de "tú".
Esas palabras, dice, son un consuelo ante la angustia que
provoca el sentirse abandonado. "¡Cuántas veces en la Sagrada Escritura, en
particular en los salmos, la oración nace de la desorientación de quien tiene
la impresión de que la propia vida no le interesa a nadie y se desprecia a sí
mismo! La dolorosa sensación de ser olvidados, desafortunadamente, es común en
muchas personas, especialmente entre los mayores", dijo el Papa.
El amor de Dios, dice León XIV, "se presenta como acto de
justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana
acaba por perderse."
La celebración de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores es, sigue diciendo, "una oportunidad para redescubrir que la Iglesia está llamada a ser madre de todos y que en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios".
Por lo tanto, espera León XIV que esta jornada sea "un
estímulo para todos, en particular para los más jóvenes", que así retomen "la
bella costumbre de visitar a los propios abuelos, a los mayores de la familia y
también a aquellos que no reciben ninguna visita".
"Llévenles, junto con este mensaje y su presencia, la cercanía y el afecto del Papa -pidió-. Háganlo de tal modo que las palabras del profeta 'Yo nunca te olvidaré' adquieran la forma de un tierno y afectuoso encuentro".
"la bella costumbre de visitar a los abuelos, a los mayores de la familia y también a aquellos que no reciben ninguna visita"
León XIV espera que los más jóvenes retomen "la bella
costumbre de visitar a los abuelos, a los mayores de la familia y también a
aquellos que no reciben ninguna visita"
Renglón seguido, sumó un párrafo de su carta encíclica
Magnifica Humanitas: "En una época que tiende a acelerar y a fragmentar, la
carne humana sigue pidiendo ser cuidada y reconocida por manos capaces de
ternura, por mentes atentas y buenas palabras. La cultura digital multiplica
las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; sin embargo, el
corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad".
"La Iglesia conoce
el sufrimiento de sus hijos más mayores -expresó el Papa-, sabe bien que muchas
veces se les mira con prejuicios y se les considera un peso; es sabedora de que
una economía concentrada sobre el beneficio debilita las relaciones familiares;
sabe que muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a
migrar o, en algunos casos, a combatir en la guerra".
Por eso "se alegra de anunciar la promesa del Señor: 'Yo
nunca te olvidaré'". Y agrega que "ni siquiera cuando somos mayores dejamos de
ser hijos e hijas, y por eso sigue siendo válida cada día la invitación a
volver a los brazos de Dios, cuyo amor es paternal y maternal a la vez".
El Sumo Pontífice admitió que "cada vez más
frecuentemente, a diferencia de lo que ocurría en el pasado, es posible hacerse
mayores sin haber tenido una experiencia real de fe". Y por ello mismo
considera que "la edad avanzada, en este caso, a partir de las preguntas que
nos hacemos con más urgencia en esta etapa de la vida, puede convertirse en el
tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual". "Nunca es
demasiado tarde para comenzar a dirigirse a Él", señaló.
Pidió también "no sentir vergüenza por la fragilidad" y
"comprender que todos, siempre, tenemos necesidad los unos de los otros y
requerimos atención y cuidados".
"Los abuelos son muy importantes en la vida de la familia -había señalado en otro mensaje-. Nunca deberían quedarse solos". Recordó que "a menudo ellos son los que cuidan a los nietos mientras los padres van a trabajar", que son los que "ayudan a los niños a conocer el amor a Dios y al prójimo para que eche raíces en sus corazones".
A ese amor hay que corresponder con más amor, dijo el
Papa: "Es lo que Jesús quiere que hagamos: cuidar y acompañar a nuestros
abuelos en su vejez, así como ellos a su tiempo cuidaron de nosotros. No
permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos
mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos
y, aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni
desprotegidos. Porque si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos
permitirla para los demás."
No es la primera vez que León XIV se refiere a los
adultos mayores. Hace un año, en ocasión de la misma celebración, había llamado
a una "revolución del cuidado". Lo hizo en estos términos: "Cada parroquia,
asociación, grupo eclesial está llamado a ser protagonista de la revolución de
la gratitud y del cuidado". Y dio ejemplos concretos, al decir que esto se
podía hacer "visitando frecuentemente a los ancianos, creando para ellos y con
ellos redes de apoyo y de oración, entretejiendo relaciones que puedan dar
esperanza y dignidad".
FUENTE: Infobae.
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