25 de junio de 2026
El máximo tribunal rechazó un recurso del Estado y mantuvo vigente la medida que ordena cumplir dos artículos de la Ley de Financiamiento Universitario.
La Corte Suprema dejó firme este jueves la medida cautelar que obliga al Gobierno nacional a aplicar parte de la Ley de Financiamiento Universitario y garantizar la actualización salarial del personal docente y no docente, además de recomponer programas destinados a estudiantes de universidades públicas.
La decisión fue adoptada por los jueces Horacio Rosatti,
Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes rechazaron un recurso
presentado por el Estado nacional al considerar que no existía una sentencia
definitiva que habilitara la intervención del máximo tribunal en esta etapa del
proceso.
De esta manera, continúa vigente la cautelar dictada por la
Justicia en lo Contencioso Administrativo Federal, que ordenó el cumplimiento
de los artículos 5 y 6 de la Ley 27.795 mientras se resuelve la cuestión de
fondo.
El inicio de la causa
La causa se inició a partir de un amparo colectivo promovido
por representantes del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y de distintas
universidades nacionales. Los demandantes cuestionaron el decreto 759/2025,
mediante el cual el Poder Ejecutivo condicionó la aplicación de la ley a la
determinación de fuentes específicas de financiamiento.
En ese contexto, la Justicia dispuso como medida provisoria
que el Estado avanzara con la actualización de los salarios universitarios
correspondientes al período comprendido entre diciembre de 2023 y la sanción de
la norma, además de restablecer los recursos destinados a programas
estudiantiles.
La cautelar no abarca todos los puntos contemplados en la
ley. Quedaron excluidos aspectos vinculados con la recomposición presupuestaria
de los años 2024 y 2025, así como otros programas de asistencia y
fortalecimiento institucional.
Al confirmar la medida, la Cámara en lo Contencioso
Administrativo Federal había considerado que el Estado no logró desvirtuar la
verosimilitud del derecho invocado por las universidades. También señaló que el
Congreso insistió en la sanción de la ley y advirtió que el incumplimiento
podía provocar un deterioro salarial capaz de afectar el derecho a enseñar y
aprender.
El recorrido judicial de la ley
Antes de llegar a la Corte, el Gobierno había vetado la Ley
de Financiamiento Universitario. Sin embargo, el Congreso insistió con su
aprobación y la norma quedó promulgada. Posteriormente, el Poder Ejecutivo
subordinó su aplicación a la definición de las fuentes de financiamiento,
decisión que derivó en la presentación judicial.
Además del recurso contra la cautelar, el Estado impulsó
recusaciones contra los jueces que intervinieron en el expediente y solicitó
que los integrantes de la Corte se apartaran del caso por desempeñarse como
docentes universitarios. Todos esos planteos fueron rechazados.
Con la resolución conocida este jueves, la Corte cerró
también esa instancia y ratificó que la medida cautelar debe seguir vigente
mientras continúa la tramitación del expediente principal, donde se analizará
la constitucionalidad del decreto 759/2025.
El acuerdo entre el Gobierno y las universidades
En paralelo, el Gobierno y las universidades habían
alcanzado un acuerdo el pasado 10 de junio. Según el acta firmada por la
Subsecretaría de Políticas Universitarias, el Consejo Interuniversitario
Nacional y los gremios docentes y no docentes, se estableció una recomposición
de la masa salarial del 24,33%, una actualización del 20% en los gastos de funcionamiento
y una ampliación de las partidas destinadas a hospitales universitarios hasta
los $50.000 millones.
El entendimiento también incluyó una suba del 50% en las
Becas Manuela Belgrano desde junio y la continuidad de las negociaciones
paritarias hasta septiembre para evaluar nuevas actualizaciones salariales
vinculadas a la inflación y a la recuperación del poder adquisitivo perdido
durante 2024.
Las partes acordaron retomar las negociaciones paritarias el 15 de septiembre para analizar una nueva actualización salarial basada en la inflación acumulada y una compensación por la pérdida registrada durante 2024.
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