25 de junio de 2026
El proyecto nace desde el club Juventud Unida con el propósito de garantizar el acceso efectivo al deporte para personas con discapacidad, asumiendo esta práctica como un derecho humano fundamental. La iniciativa contempla una planificación estratégica y progresiva.
La actividad se lleva a cabo todos los viernes, en horario vespertino, en la sede de la entidad ubicada en calle Rodríguez al 1500. En ese espacio se creó un espacio de fútbol específico para personas con síndrome de Down, proyectando a futuro la incorporación de otras disciplinas. De este modo, la institución busca dar una respuesta concreta a una demanda social insatisfecha en Tandil, posicionándose desde un enfoque de derechos y desarrollo integral, distante de visiones meramente asistencialistas.
Para comprender el valor diferencial de este proyecto, es importante realizar una distinción didáctica entre dos enfoques que no son excluyentes ni jerárquicos, sino complementarios para garantizar el derecho al deporte. Mientras que el deporte inclusivo promueve espacios de participación compartida y simultánea entre personas con y sin discapacidad o con diferentes tipos de discapacidad, un área donde la ciudad ya ofrece diversas opciones, el deporte adaptado implica el diseño, la especialización y la adecuación de reglamentos, metodologías, recursos y dinámicas de entrenamiento en función de las características y necesidades de una población determinada.
El diagnóstico de la realidad local revela que, si bien la dimensión inclusivo recreativa se encuentra en marcha, existe una vacancia de espacios de deporte adaptado entendidos como propuestas sistemáticas, planificadas y orientadas al entrenamiento formal, la escuela deportiva y la competencia. Es precisamente en este vacío institucional donde el club Juventud Unida decide intervenir, transformando la actividad en una propuesta deportiva profesionalizada.
Lo que se intenta generar con este proyecto no se agota en los límites de una cancha de fútbol, sino que busca transformar de raíz el escenario social de Tandil. Al consolidar este espacio de deporte adaptado, se busca un cambio de paradigma: transitando de una visión asistencialista hacia un enfoque de derechos, donde el joven con discapacidad deja de ser un espectador pasivo para convertirse en un atleta federado, dueño de su propia autonomía y superación. Este impacto se extiende directamente a las familias, ofreciéndoles un entorno de contención profesional, y a la comunidad en general, derribando mitos sobre la discapacidad mediante la visibilización y la competencia formal.
El profesor Facundo Salaverry, a cargo de este espacio en Juventud Unida, dio detalles de esta iniciativa que se puso en marcha hace algunas semanas. "Lo pensamos para chicos de 12 años en adelante y probablemente, cuando tengamos un buen número de participantes, hagamos un equipo por división. Es mixto y se pueden acercar los viernes, a las 17.30 horas, a la sede del club en calle Rodríguez. Nuestra idea es sumar un estímulo más en el futuro cercano", sostuvo uno de los encargados de coordinar la actividad junto a María Basualdo.
Por otro lado, recordó que "la idea es poder formar deportistas con síndrome de down con el objetivo de mejorar el rendimiento deportivo. El deporte tiene muchos beneficios y acá buscamos que todos estén en las mismas condiciones".
En el final, Salaverry invitó a la comunidad a que se interiorice de esta propuesta a través de "nuestras redes (@lajuvesinbarreras) en donde vamos a ir contando e informando todo lo que estamos haciendo. Queremos que la gente nos conozca y puedan ver lo que es el mundo del deporte adaptado".
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