28 de julio de 2026
En el marco del debate sobre la denominada "Ley Ómnibus", el sector editorial y las librerías independientes de Argentina han manifestado su profunda preocupación ante el intento de derogar la Ley 25.542, conocida como la Ley de Defensa de la Actividad Librera. Ludmila Keegan, representante de la Librería Alfa de Tandil, brindó detalles sobre el impacto que esta medida tendría en la bibliodiversidad y en la supervivencia de los pequeños comercios culturales.
La normativa vigente, que rige desde el año 2001, no es fruto del azar, sino de un acuerdo integral entre editoriales, librerías y autores. Según explicó Keegan, el corazón de la ley es establecer un Precio de Venta al Público (PVP) único en todo el territorio nacional.
"Lo que busca esa ley es promover un precio de venta
al público único a nivel nacional, generando una competencia leal para que las
librerías pequeñas, independientes, que tal vez no tenemos la espalda de las
grandes corporaciones, podamos también competir", señaló la librera.
Al existir un precio uniforme, la diferencia entre los
comercios no se basa en una guerra de descuentos, sino en la "calidad de la
atención, el material que tiene y las actividades culturales que hace cada una
de las librerías".
Ludmila advirtió que no existe un argumento sólido dentro
del sector para esta modificación, ya que hay un rechazo unánime entre editores
y libreros. La sospecha recae sobre intereses ajenos a la cultura argentina, "creemos
que hay una presión externa, digamos, para tratar de derogar esa ley, para
entrar en un mercado y romperlo".
El temor principal es el uso de estrategias de venta a
pérdida por parte de grandes cadenas o plataformas internacionales. Keegan citó
el caso de Inglaterra como un precedente "desastroso" donde, tras eliminar
leyes similares, las librerías independientes desaparecieron y los precios
terminaron subiendo por la falta de competencia.
"En un primer momento han bajado los precios, de lo que
se llama libro de punta o bestseller, que es con el que todos sobrevivimos.
Después, el precio del libro ha vuelto a aumentar", explicó, señalando que, "al
quedar pocos proveedores, estos terminan fijando precios por encima del valor
real de mercado".
La derogación no solo afectaría el punto de venta, sino
también el surgimiento de nuevos talentos literarios. Keegan destacó que
figuras consagradas como Eduardo Sacheri o Mariana Enríquez no surgieron de
grandes conglomerados, sino de sellos pequeños.
"La editorial independiente es importantísima y sobre estas bases la gran mayoría van a desaparecer", advirtió. "Todos los autores que hoy están en grandes editoriales, nacieron en una editorial independiente que después fueron absorbidos".
Otro punto crítico mencionado en la entrevista es la
dificultad que supondría para el control del libro pirata. Con el precio único,
es fácil detectar ejemplares falsos por su valor irrisorio; sin embargo, en un
mercado de precios libres, esa herramienta de control se pierde.
"Si mañana eliminas el PVP va a ser muy difícil detectar
los libros falsos, la eliminación de la Ley también va a llevar a que
proliferen este tipo de ejemplares", sentenció.
Actualmente, diversas cámaras de libreros, editores e
incluso papeleros se encuentran trabajando conjuntamente con legisladores en el
Congreso para informar sobre la "catástrofe que generaría esta derogación" y
buscar frenar una medida que, según los protagonistas del sector, pondría en
jaque el ecosistema cultural argentino.
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