29 de julio de 2026
La relación entre la UEFA y la FIFA entró en su punto más
tenso después de que el organismo que preside Gianni Infantino anunciara su
intención de vender participaciones minoritarias a una nueva empresa comercial
vinculada al Mundial. La propuesta, que busca captar hasta 4.200 millones de
dólares de inversores externos, desató una ola de críticas en Europa y la
amenaza concreta de un boicot al torneo.
La FIFA comunicó la creación de la FIFA Forward
Enterprise (FFE), una estructura que agruparía los derechos comerciales de la
entidad -transmisión, patrocinios, venta de entradas y licencias- y permitiría
la entrada de capital privado sin ceder el control deportivo. Según la FIFA, la
operación podría valorarse en 20.000 millones de dólares y generaría más de
10.000 millones para el desarrollo del fútbol en los próximos cuatro años.
La furia de la UEFA y la amenaza de boicot
La reacción de la UEFA fue inmediata y contundente. En un
comunicado, el organismo europeo advirtió que la iniciativa "cruza una línea
que las instituciones rectoras del fútbol jamás deberían cruzar" y reclamó
transparencia sobre los beneficiarios económicos. "El alma y la gobernanza del
fútbol no son activos con los que se pueda comerciar", sentenció la UEFA, que
convocó a sus países miembros a una reunión de emergencia para definir los
pasos a seguir.
Según trascendió, existe voluntad de avanzar con la
amenaza de un boicot si Infantino insiste con el plan. El clima de tensión se
agravó porque la FIFA no informó a las federaciones europeas sobre la propuesta
durante las reuniones previas a la final del Mundial en Nueva York.
El malestar se reflejó también en la Federación Inglesa
de Fútbol (FA), que aseguró desconocer por completo la iniciativa y expresó su
preocupación por la falta de procesos y gobernanza. "Nos preocupa profundamente
la naturaleza y los principios que aparentemente están implicados", señaló una
portavoz a Sky Sports.
Críticas políticas
y la defensa de la FIFA
El primer ministro británico Andy Burnham se sumó a las
críticas y afirmó en redes sociales: "El fútbol no pertenece a los inversores.
Pertenece a la gente que llena las gradas y que está en la banda semana tras
semana, llueva o truene". La UEFA pidió que todos los actores -ligas, clubes,
jugadores, aficionados y gobiernos- tomen posición ante lo que considera una
amenaza al espíritu del deporte.
Por su parte, la FIFA defendió el proyecto y aclaró que
cualquier inversión se haría en una filial, no en la propia FIFA, y que
mantendría el control exclusivo sobre la gobernanza, las competencias y las
decisiones deportivas. La entidad confirmó que JP Morgan actúa como asesor
financiero y que el grupo de inversores estaría liderado por Thrive Capital,
cuyo CEO es Josh Kushner.
Infantino argumentó que la propuesta busca "democratizar
el fútbol en todo el mundo" y reinvertir el éxito comercial en proyectos de
desarrollo global. Además, la FIFA prometió elevar los pagos a sus 211
asociaciones miembro y lanzar un nuevo programa de financiación para proyectos
importantes.
El trasfondo del
conflicto
El plan de la FIFA será presentado a las federaciones
miembro y al Consejo de la entidad, que tendrán la última palabra sobre su
aprobación. La FIFA descartó que Infantino pueda asumir un rol ejecutivo en la
nueva empresa y aseguró que cualquier estructura respetará los estatutos y el
control de la organización.
Las tensiones entre la UEFA y la FIFA ya venían en
aumento, con el presidente europeo Aleksander Ceferin ausente en la final del
Mundial por diferencias con la gestión de gobierno. El trasfondo del conflicto
es la disputa por el control y la comercialización del fútbol global, en un
contexto de ingresos récord para la FIFA, que prevé recaudar 15.000 millones de
dólares en el ciclo 2022-2026.
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