3 de agosto de 2026
Nicolás Carrillo, concejal mandato cumplido, salió a marcar postura en la polémica aprobación del proyecto para la construcción de un edificio que se alquilará a un colegio privado sobre avenida Fleming, vía excepción, con una plusvalía que, en vez de beneficiar a sectores postergados de Tandil, terminará retornando en favor de los desarrolladores.
El dirigente del Movimiento Evita Tandil destacó que "pensar la ciudad también es preguntarnos para quién se toman las decisiones".
Carrillo recordó que "en la avenida Fleming se autorizó, mediante una excepción, la construcción de un emprendimiento privado. Esa decisión pública genera un beneficio económico extraordinario para sus desarrolladores y, por lo tanto, la obligación de pagar una tasa llamada plusvalía urbana. Pero, esa tasa, es decir, la plusvalía, debía ser para obras en los barrios, no para los propios empresarios. Se trata de 180 millones de pesos en total, entre los que debe pagar la empresa y los que aporta el Estado local".
Luego se preguntó en un posteo en redes sociales: "¿para qué debía utilizarse ese recurso?. El objetivo de la plusvalía, es para reducir las brechas urbanas, para programas de viviendas, llevar servicios a barrios postergados, extender las redes de agua y cloacas y realizar obras públicas en los sectores que más lo necesitan".
LA COMUNA PONE "PLATA ARRIBA"
El ex edil recordó que "hace dos años presenté una ordenanza, que fue aprobada, para que los recursos provenientes de las excepciones urbanísticas ingresaran a una cuenta especial afectada del Fondo de Desarrollo Urbano. De la cual debía rendirse cuenta anualmente. No era novedosa, era para que se cumpla la letra del PDT (ordenanza 19373)".
Para Carrillo "la lógica era muy clara: cuando una decisión del Estado aumenta el valor de una propiedad o permite obtener una ganancia que antes no era posible, una parte de ese beneficio debe volver a la comunidad. Sin embargo, en el caso de la avenida Fleming, el estado local habilitó que la plusvalía volviera a beneficiar a los propios desarrolladores del emprendimiento privado ¿) y además puso plata arriba cuando para los barrios... no hay plata".
"Es decir: el Estado otorgó la excepción, la excepción generó una ganancia privada y el aporte que debía destinarse a los barrios terminó regresando al mismo proyecto beneficiado. Así, la plusvalía pierde completamente su sentido", sintetizó.
¿QUIENES SE BENEFICIAN?
Nicolás Carrillo opinó que "no se trata solamente de una discusión administrativa o urbanística. Se trata de decidir quiénes se benefician con el crecimiento de Tandil".
A entender del ex legislador, "el Plan de Desarrollo Territorial es una herramienta importante. Nuestra ciudad tuvo durante los últimos veinte años un gran crecimiento urbano e inmobiliario. Pero ese desarrollo produjo una enorme paradoja: se duplicó la cantidad de familias que alquilan y Tandil se convirtió en una de las ciudades más caras para comprar un lote, acceder a una vivienda o pagar un alquiler".
"La ciudad creció, pero una parte muy importante de la sociedad quedó afuera de ese crecimiento. Mientras se aprueba esta excepción y los recursos vuelven al privado, siguen esperando obras los barrios La Unión, Kafka, La Blanqueada, El Hornero, Movediza, Charitos, y obras necesarias como la apertura de calle Mosconi o el ensanchamiento de Avenida Lunghi, entre otras", lamentó.
"GANANCIA EXTRAORDINARIA"
Finalmente, el referente del Movimiento Evita aclaró que "no estamos en contra de la inversión ni del desarrollo. Lo que planteamos es que, cuando una decisión pública genera una ganancia extraordinaria, una parte de ese beneficio debe servir para reducir la desigualdad urbana".
"La plusvalía de la obra de Fleming debía ser para los barrios. No para los mismos empresarios que recibieron la excepción", sentenció el ex integrante del deliberativo local.
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