22 de agosto de 2026
La Municipalidad de Azul respondió de manera oficial a la nota enviada por el Intendente de Miguel Lunghi, rechazando de forma categórica las acusaciones en su contra. La respuesta formal, fechada el 21 de agosto de 2026, sostiene que las imputaciones de la administración de Tandil se basan en afirmaciones dogmáticas, calificaciones apresuradas y conclusiones que carecen de sustento fáctico y jurídico.
El conflicto surgió en torno al traslado de un grupo familiar hacia la ciudad de Tandil en un vehículo oficial, un hecho que Lunghi calificó como una supuesta maniobra de "expulsión" o "abandono" territorial.
Desde el municipio de Azul se aclaró que el grupo
familiar en cuestión es originario del partido de Bolívar y que recibió
asistencia continua por parte de profesionales de Azul durante más de cuatro
años. La situación de esta familia era abordada de manera conjunta a través del
Consejo local de Hábitat de Azul, en colaboración con diversas asociaciones
civiles, dependencias municipales y representantes del servicio de justicia.
Este trabajo articulado buscaba dar una respuesta habitacional a veinte
familias asentadas en el predio "Los Piletones", una zona afectada por la
contaminación del suelo. En ese marco, la Ordenanza N° 5.204 creó el programa "Emergencia
Habitacional por Contaminación", siendo esta familia una de las beneficiarias
de los módulos habitacionales proyectados para construirse en el predio del
Tiro Federal.
Según explicaron las autoridades de Azul, la semana pasada
se intervino para intentar solucionar un conflicto de convivencia existente
entre esta familia y otros beneficiarios del programa de módulos habitacionales.
Esta conflictividad interna, motivó que los miembros de la familia decidieran
por voluntad propia dejar de residir en el predio de Los Piletones. Por lo
tanto, la Comuna de Azul enfatizó que "la solicitud de traslado no se originó
en una falta de asistencia estatal ni en carencias habitacionales insatisfechas".
La petición de ser trasladados a Tandil "fue realizada
formalmente por uno de los adultos del grupo, quien manifestó que la mudanza se
motivaba en la búsqueda de oportunidades laborales y de alojamiento para su
familia en dicha localidad. Tras evaluar que contaban con las condiciones
necesarias para instalarse en Tandil y que no requerían de asistencia municipal
adicional, Azul dispuso el traslado en un vehículo oficial".
El grupo familiar trasladado estaba compuesto por diez
integrantes: cuatro adultos y seis menores de edad. Frente a esto, el Ejecutivo
de Azul remarcó la discrepancia con la denuncia de Tandil, señalando que no se
comprende de dónde surge la referencia a once personas mencionada por el Intendente
Lunghi en su nota.
Respecto a los señalamientos de Tandil de que no se
habrían respetado los derechos de los niños y niñas, Azul aclaró que en su
Servicio Local "no existían antecedentes de intervención ni situaciones que
justificaran una respuesta de dicho organismo. Los progenitores ejercían de
forma plena la responsabilidad parental, por lo que una injerencia del Estado
en la libre decisión de mudarse de la familia no resultaría razonable".
La administración de Azul calificó de "improcedente toda
construcción discursiva que intente catalogar el traslado como una
"expulsión", una "deportación municipal" o un
"abandono"". Definieron estas acusaciones como una "tergiversación
injuriosa e inadmisible, que denota una liviandad institucional impropia para
el diálogo entre jefes comunales".
Asimismo, Azul rechazó categóricamente la exigencia de Tandil de garantizar un "retorno seguro" y asumir de manera definitiva la asistencia de la familia. Al respecto, señalaron que "ningún intendente tiene la facultad legal de disponer compulsivamente el traslado de personas adultas o grupos familiares. Hacerlo implicaría ignorar principios elementales de legalidad, autonomía de la voluntad, libertad de tránsito y dignidad humana".
Con el mismo énfasis, se rechazó de plano la pretensión
de Tandil de trasladar a Azul los gastos económicos derivados de la asistencia
que Tandil decidió afrontar. Azul argumentó que no existe fundamento legal que
permita convertir una decisión unilateral adoptada por la administración de
Lunghi en una deuda exigible de manera automática al municipio azuleño.
Además, recordaron que "tanto los adultos como los niños
tienen garantizado constitucionalmente el derecho a circular libremente por el
territorio nacional, trabajar, acceder a la vivienda y elegir su residencia,
temporal o permanente, aun cuando esto no sea del agrado de las autoridades
locales". Advirtieron, también, que "tratar a las personas como objetos de los
cuales disponer remite a períodos muy oscuros de la historia reciente de
nuestro país". Azul insistió en que "ninguna decisión sobre el lugar de
residencia de una familia puede ser acordada entre dos intendentes sin la
participación y el consentimiento libre e informado de sus integrantes, pues
disponer de un retorno forzoso incurriría en el mismo vicio de decidir sobre la
vida de personas vulnerables sin escucharlas".
Finalmente, reafirmando el compromiso con el bienestar de
la familia, el municipio de Azul propuso de manera constructiva "conformar una
mesa de trabajo conjunta entre ambos Departamentos Ejecutivos". Esta mesa
contaría con la participación de las áreas sociales de ambas comunas, y tendría
como primer paso escuchar de manera directa y personal a los adultos del grupo
familiar para conocer su situación real y respetar su plena autonomía.
Para cerrar, indicaron que "la cooperación intermunicipal debe construirse sobre actuaciones serias, fundadas técnicamente y respetuosas de las competencias y límites de cada jurisdicción, y no sobre imputaciones unilaterales, intimaciones altisonantes o amenazas de acciones legales".
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