20 de septiembre de 2026
La Libertad Avanza intentará llevar al recinto del Senado la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que ya tiene media sanción de Diputados y dictamen de comisión. Patricia Bullrich deberá negociar con los bloques aliados, que plantearon objeciones al mecanismo previsto para remover a las autoridades de la entidad.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, afrontará esta semana una nueva negociación para intentar destrabar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, uno de los proyectos que el Gobierno de Javier Milei considera centrales dentro de su programa económico.
La iniciativa obtuvo media sanción de Diputados el 26 de agosto y posteriormente consiguió dictamen en un plenario de comisiones del Senado. Sin embargo, no llegó al recinto la semana pasada debido a las diferencias surgidas con sectores aliados, por lo que el oficialismo deberá reconstruir los acuerdos antes de volver a incluirla en una sesión.
El principal punto de discusión pasa por las condiciones establecidas para la remoción de las autoridades del Banco Central. El texto aprobado por Diputados dispone que el presidente, el vicepresidente y los directores solo puedan ser apartados por las causales previstas en la ley y con la aprobación previa de ambas cámaras del Congreso por una mayoría de dos tercios de los miembros presentes.
Ese mecanismo despertó objeciones entre algunos de los bloques que habitualmente acompañan al oficialismo. El cuestionamiento apunta a la diferencia entre las mayorías necesarias para la designación y la destitución de las autoridades.
En este punto, cabe aclarar que el proyecto aprobado por Diputados mantiene la designación de los integrantes del Directorio a propuesta del Poder Ejecutivo y con acuerdo del Senado por mayoría simple; no establece la aprobación de ambas cámaras para su nombramiento.
Actualmente, la Carta Orgánica determina que el presidente, el vicepresidente y los directores son nombrados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado. Para removerlos, el Ejecutivo puede hacerlo ante determinados incumplimientos o por mala conducta, en este último caso con el consejo previo de una comisión especial del Congreso.
La intención de Bullrich es preservar el texto que salió de Diputados. Una modificación en el Senado impediría convertirlo inmediatamente en ley y obligaría a devolverlo a la Cámara baja para que acepte o rechace los cambios.
Más allá de la disputa por las autoridades, la reforma plantea una transformación de los objetivos y facultades del organismo. Uno de sus ejes es reforzar como misión central del Banco Central la preservación del valor de la moneda. También busca limitar los mecanismos mediante los cuales la autoridad monetaria puede financiar al Tesoro y restringir el uso de la emisión para cubrir el déficit fiscal.
El proyecto, además, modifica otras atribuciones del BCRA y elimina la posibilidad de que el ministro de Economía participe con voz en las reuniones de su Directorio. El Gobierno presenta esos cambios como herramientas destinadas a darle mayor autonomía y estabilidad institucional a la autoridad monetaria. La oposición peronista, en cambio, cuestionó el esquema durante el debate en comisiones y sostuvo que reduce las facultades de control del Congreso.
La discusión llega después de que el oficialismo consiguiera avanzar en el Senado con otros puntos de su agenda. Ahora, el foco de Bullrich estará puesto en reunir los respaldos necesarios para llevar la reforma del Central al recinto sin modificaciones y evitar que una de las iniciativas económicas prioritarias para la Casa Rosada tenga que regresar a Diputados.
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