24 de septiembre de 2026
La fragilidad social en los centros urbanos de Argentina registró un deterioro alarmante durante la primera mitad del año. Según el último informe del INDEC, la pobreza escaló al 32,3% y la indigencia se ubicó en el 7,5% al cierre del primer semestre de 2026.
Estas cifras, que corresponden al universo de los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), representan a 9,7 millones de personas en situación de pobreza y 2,2 millones que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas. El dato marca un salto de urgencia de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza respecto al semestre anterior, pero es el avance de la indigencia -que trepó 1,2 puntos porcentuales (del 6,3% al 7,5%)- lo que evidencia una profundización crítica de la precariedad en los estratos más vulnerables.
El análisis económico de los indicadores sociales confirma
que la inflación, particularmente en el rubro de alimentos, ha derrotado
sistemáticamente a los ingresos familiares. Durante el período analizado, la
erosión del poder adquisitivo fue drástica, con un agravante, el costo de la
supervivencia básica subió muy por encima del resto de los precios.
Esta brecha de casi 10 puntos entre los salarios y el costo
de vida básico explica el fenómeno de "trabajadores pobres". El hecho
de que la CBA haya subido más que la CBT (21,4% vs 19,6%) indica que la
inflación de alimentos es el motor principal del empobrecimiento, castigando
con mayor dureza a quienes destinan la totalidad de sus recursos a la
subsistencia.
Como dato revelador de esta crisis, el informe destaca una
disparidad según el tamaño de las ciudades: el impacto fue más severo en los
aglomerados de menos de 500.000 habitantes, donde la pobreza saltó 4,9 p.p.,
frente al aumento de 3,9 p.p. registrado en las grandes metrópolis.
Radiografía de la Infancia: el 44,5% de los niños bajo la línea de pobreza
La vulnerabilidad por grupos de edad expone un escenario
hipotecado para el futuro del país. El segmento infantil sigue siendo el más
golpeado, con casi la mitad de los menores de 14 años residiendo en hogares que
no alcanzan a cubrir la canasta total.
Para entender la profundidad de la crisis, el INDEC mide la "brecha", es decir, cuánto dinero le falta a un hogar para dejar de ser pobre o indigente. Los números del primer semestre de 2026 muestran un abismo creciente:
Brecha de Pobreza: El ingreso promedio de un hogar pobre fue
de $922.755, frente a una Canasta Básica Total de $1.440.395. En promedio, a
una familia le faltaron $517.640 para cubrir sus necesidades básicas.
Brecha de Indigencia: En el extremo de la pirámide, el
ingreso promedio de un hogar indigente fue de apenas $442.443 para una canasta
alimentaria de $669.098. El déficit promedio para no pasar hambre fue de
$226.655.
La pobreza no golpea con la misma intensidad en todo el territorio, consolidando un mapa de desigualdad donde el norte del país aparece como el epicentro del drama social.
Noreste (NEA): 41,5% (Liderando la estadística
nacional).Cuyo: 36,7%. Gran Buenos Aires: 32,1%.Noroeste (NOA): 31,5%. Pampeana:
30,3%.Patagonia: 28,4%. En términos de localidades, la situación en Gran
Resistencia es crítica: la pobreza allí alcanza al 48,6% de la población,
rozando el límite donde uno de cada dos habitantes es pobre. Por su parte,
Concordia registra el pico de incidencia más alto del informe con un demoledor
56,2%, situándose como el foco más agudo de vulnerabilidad en la región pampeana.
Los datos publicados por el INDEC el 24 de septiembre de
2026 corresponden al primer semestre del año y se basan en la Encuesta
Permanente de Hogares (EPH). El relevamiento abarca 31 aglomerados urbanos que
representan a un universo de 30,1 millones de personas. Cabe destacar que, por
diseño metodológico, este informe no incluye a la población rural, por lo que
las cifras se circunscriben estrictamente al ámbito urbano del país.
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