8 de noviembre de 2020
Durante su discurso de asunción, el flamante mandatario
denunció que a partir del golpe del 10 de noviembre de 2019 su país "fue
escenario de una guerra interna y sistemática contra el pueblo, especialmente
contra los más humildes" pero no mencionó a su mentor político, Evo
Morales.
Luis Arce Catacora asumió este domingo al mediodía como
presidente constitucional de Bolivia al prestar juramento ante la Asamblea
Legislativa Plurinacional con un discurso de tono conciliador y sin aludir a su
mentor político, el exmandatario Evo Morales.
"Iniciamos una nueva etapa en nuestra historia y
queremos hacerlo con un Gobierno que sea para todos y todas sin discriminación
de ninguna naturaleza. Nuestro Gobierno buscará reconstruir nuestra patria en
unidad para vivir en paz", remarcó el flamante mandatario boliviano.
"Gobernaremos con responsabilidad e inclusión
afrontando los cambios para que Bolivia vuelva a la senda de la estabilidad en
el menor tiempo. Venceremos a la pandemia y triunfaremos sobre la crisis porque
somos un pueblo luchador", afirmó en su mensaje ante el Parlamento, de
unos 30 minutos.
Arce evitó referirse a su padrino político y jefe de su
partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, quien tiene previsto
retornar a Bolivia mañana desde su exilio en la Argentina, al cumplirse un año
de su abrupta salida del poder.
Vestido con traje azul y camisa clara, sin corbata, Arce
puso su mano derecha sobre el corazón para jurar "por los próceres de la
independencia, por nuestra Madre Tierra, por los dioses de nuestros ancestros,
por nuestras hermanas y hermanos que dieron la vida por la democracia y por la
igualdad entre todos los seres, desempeñar las altas funciones como presidente
del Estado Plurinacional de Bolivia, en estricto cumplimiento de la
Constitución Política del Estado y las leyes del Estado Plurinacional de
Bolivia".
El "sí, juro" con que respondió a la extensa
fórmula desató un ola de aplausos y gritos de "jallalla" (viva en
idioma aimara), mientras el vicepresidente David Choquehuanca, quien asumió
minutos antes y condujo la Asamblea Legislativa, completaba el juramento.
"Si así lo hace, que nuestros próceres de la
liberación, que nuestros héroes contra el Estado colonial y el pueblo boliviano
lo premie, caso contrario lo castigue. Queda, hermano, usted posesionado como
presidente del Estado Plurinacional de Bolivia", completó Choquehuanca
entre los aplausos de todo el recinto.
En los balcones estaban el rey de Espala, Felipe VI, junto
al vicepresidente de su país, Pablo Iglesias; y los presidentes de Argentina,
Alberto Fernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez, y Colombia, Iván Duque, entre
otras delegaciones internacionales.
Tras la jura, Choquehuanca le colocó la banda presidencial
tricolor y la medalla de presidente, con una cinta con los mismos colores de la
bandera de Bolivia, y todos cantaron el himno, en un clima de emoción, con el
puño izquierdo en alto.
El flamante mandatario se mostró muy emocionado en algunos
momentos de su discurso, cuando se le quebró la voz. La televisión mostró las
lágrimas que corrían por el rostro de Arce mientras entonaba el himno nacional
tras haber recibido el mando de la nación.
Pese al discurso conciliador, criticó brevemente a la
expresidenta de facto, la derechista Jeanine Añez, a quien responsabilizó de
haber promovido la persecución política y provocado la crisis económica tras
una deficiente gestión de la pandemia, reseñó la agencia de noticias AFP.
"Vamos a recuperar los niveles de crecimiento que el
Gobierno de facto hizo añicos y lo haremos reduciendo la pobreza y las
desigualdades económico y sociales", remarcó Arce, tras sostener que
repondrá el modelo económico implantado durante los 14 años de Gobierno de Evo
Morales (2006-2019), el cual en casi 12 años fue ministro de Economía.
En primer término, Choquehuanca -indígena, al igual que
Morales- hizo un emotivo discurso en el que tampoco mencionó al lider cocalero
forzado a renunciar hace un año luego de haber ganado una elección presidencial
con un resultado que fue rechazado por una auditoría de la Organización de
Estados Americanos (OEA) en un polémico pronunciamiento, ya que nunca probó el
fraude electoral que denunció.
Por el contrario, estudios académicos hechos en Estados
Unidos demostraron que la victoria de Morales había sido limpia.
Morales felicitó desde la Argentina a su delfín: "Junto
al pueblo, cuidaremos al gobierno, a nuestro proceso de cambio, trabajaremos
por la unidad y saldremos de la crisis económica por el bien de próximas
generaciones", escribió en su cuenta de Twitter.
El exmandatario retornará mañana desde la frontera con la
Argentina, donde se refugió tras un breve asilo en México, para recorrer unos
1.110 kilómetros por tierra hasta la región cocalera del Chapare, donde lo
aguardarán sus bases campesinas.
La jornada de asunción del nuevo Gobierno había comenzado a
las 7 con una ceremonia ancestral en la plaza Murillo, en La Paz, de la que
participaron Arce y Choquehuanca, en la que se recordó a los muertos en las
masacres de Sacaba (Cochabamba) y Senkata (El Alto), tras la destitución de
Morales.
El Consejo Nacional de Amautas y Guías Espirituales inició
los actos protocolares de posesión pidiéndole a la Pachamama y al Tata Inti
unidad, reconciliación entre los bolivianos y sabiduría a los nuevos
gobernantes para sacar adelante al país y recuperarlo de la crisis que se
encuentra sumido en la actualidad.
"Jamás será pisado el poncho, somos dueños legítimos de la Patria, los inquilinos nos quisieron engañar pero no somos vengativos, los perdonamos, pero debemos reconciliarnos y espero que reflexionen", manifestó el Abuelo Lucas, presidente vitalicio del Consejo de Amautas Ancestrales de Tiwanaku.
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario