8 de abril de 2008
Raúl Artaza, uno de los cinco dirigentes del Sindicato de Trabajadores Municipales que renunció en medio de duras denuncias sobre el manejo financiero de una colaboradora del secretario general Roberto Martínez Lastra, admitió ayer que evalúa competir en las elecciones de 2010 y aseguró que el titular del gremio ya “cumplió un ciclo”.
Cabe recordar que junto a Silvana Cejas, Rolando Luque, César Roberti y Juan Etcheverry, Artaza dimitió a la conducción de la entidad que representa a los agentes comunales, tras apuntar contra la secretaria de Finanzas, María Rosa Solimando, quien cuenta con el respaldo de Lastra.
Tras un comunicado que firmaron los renunciantes el fin de semana, la cuestionada Solimando emitiría en las próximas horas una réplica en los medios, según pudo averiguar este diario.
Mientras tanto, Artaza reconoció a LA VOZ que está pensando en un proyecto electoral con vistas a los comicios que se llevarán a cabo dentro de dos años, cuando culmine el mandato de su ahora rival político.
“Al principio, cuando decidí alejarme de la institución, pensé en abandonar definitivamene la actividad, volviendo a mi casa tranquilo. Pero cuando insinuó lo del Jardín, que es realmente grave, “empezamos a pensarlo”, remarcó sobre una virtual y futura postulación.
La gota que rebalsó el vaso –dijo Artaza- fueron las sospechas vertidas mediáticamente por Martínez Lastra luego del robo al Jardín Trompita, que dejaron entrever una autoría vinculada al debate interno.
“Tenemos un soporte político, y lamentablemente para Roberto, su imagen está dañada, se debe dar cuenta que cumplió un ciclo”, añadió.
También fue tajante al destacar que “ya no tienen plafón político para seguir estos dos años que quedan, nosotros notamos mucho disconformismo de la gente. Además, la comisión directiva pasó de tener 30 miembros a sólo 19, y otros cinco que no participan”.
“Se alejó muchos de las bases, y es lo peor que puede hacer un dirigente”, disparó sobre Lastra.
“Viva la pepa”
Al ser consultado sobre el manejo de los fondos gremiales, que forzaron las renuncias (opinaron), Artaza calificó la situación como un “viva la pepa”.
“Se hicieron pedazos todos los mecanismos de control”, recalcó sin olvidar de señalar a una familiar de Solimando, al parecer empleada del gremio, quien “atendía el área de chequeras, donde realizó maniobras dudosas que generaron un perjuicio económico grave al sindicato”.
Según el relato del entrevistado, el secretario general, tras triunfar en los últimos comicios, les pidió a los ahora renunciados que “me banquen a María Rosa hasta fin de año (2006), porque después se iba a integrar al trabajo en la comuna”. Aceptaron el convite, pero reclamaron al barbado dirigente que se cumpla con ese plazo. No obstante, en “mayo o junio le advertimos que si no la sacaba, nos íbamos”. Como no respondió, “dijimos basta, yo el 7 de marzo pasado y los demás compañeros actuaron igualmente”.
Además sostuvo que “los afiliados nos preguntan sobre qué hace esa mujer ahí adentro, y no nos queríamos ver involucrados. El se empeña en mantenerla”, sintetizó.
Los datos que vertió el entrevistado indican que en septiembre de 2006 la deuda del STMT era de aproximadamente “160.000 pesos”, mientras que hoy rondaría los “90.000 pesos”.
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