28 de abril de 2026
El economista analizó el rumbo del Gobierno y advirtió que no habrá impulso al consumo en el corto plazo y que la recuperación dependerá del crédito y las exportaciones.
En un escenario de ajuste y cambio de modelo, el economista Santiago Bulat trazó un diagnóstico directo: el orden macroeconómico empieza a mostrar resultados, pero a costa de un fuerte impacto en la vida cotidiana. "Este es un esquema clásico de estabilización: bajar el déficit para reducir la inflación. El problema es que eso implica que hoy la gente paga más tarifas, más transporte, más servicios, y por eso le alcanza menos", sostuvo en diálogo con "Agenda Real", el programa de streaming que producen Canal 8 y La Capital. Según explicó, ese proceso no tiene efectos inmediatos positivos en el bolsillo: "Durante dos años o más el ajuste se siente. Recién después los salarios deberían empezar a ganarle a la inflación".
Bulat describió una economía que avanza a ritmos distintos. Por un lado, sectores dinámicos como la energía, la minería y los servicios basados en el conocimiento. Por otro, actividades golpeadas como la construcción, la industria y el comercio. "Los sectores más ligados al consumo son los que peor la están pasando", resumió. En ese contexto, descartó una reactivación basada en políticas clásicas: "No veo al Gobierno impulsando el consumo con subsidios o programas tipo PreViaje. La apuesta es otra".
Esa "otra" estrategia pasa por el crédito y la inversión. "La baja de tasas puede ayudar a que el financiamiento sea más accesible, pero no va a llegar a todos", aclaró. El punto de partida, de todos modos, es delicado. "Hoy la morosidad está arriba del 11 %, niveles muy altos, incluso por encima de la pandemia", advirtió. Por eso, fue categórico: "No veo que este año el crecimiento venga por el consumo".
Expectativa vs. realidad
El economista también puso el foco en el clima social. "Se generaron expectativas muy altas, como bajar la inflación a niveles mínimos en poco tiempo, y eso es difícil. Los procesos suelen ser más largos", explicó. Mientras tanto, cambian las preocupaciones: "La inflación dejó de ser el único tema. Ahora pesan más el empleo y los salarios".
Consultado sobre si el impulso de sectores como el agro, la minería y la energía alcanza para traccionar al conjunto de la economía, Bulat fue prudente: "No alcanza por sí solo". Y planteó el desafío de fondo: "La clave es generar encadenamientos productivos. Que esos sectores derramen sobre el resto de la economía".
El nuevo esquema también reordena el mapa productivo. "Sectores que estaban muy protegidos, como el textil, hoy enfrentan una competencia mucho mayor, en un contexto global de sobreoferta", explicó. El diagnóstico es claro: "No todos van a poder adaptarse. Algunos tendrán que reconvertirse y otros no van a sobrevivir".
En paralelo, describió un comportamiento defensivo en el sector privado. "Las empresas están achicando estructuras, cuidando la liquidez y esperando", señaló. Sin embargo, destacó un dato llamativo: "Muchos empresarios, aun con caída de ventas, apoyan el rumbo porque consideran que el modelo anterior no era sostenible".
Por último, Bulat apuntó a una cuestión de fondo: la concentración económica y poblacional. "No es eficiente que el 40 % del país esté en el AMBA. El desarrollo de sectores como la minería y la energía puede ayudar a federalizar, pero eso requiere infraestructura", concluyó.
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