9 de septiembre de 2026
Luciano Disipio, delegado del sector de recolección municipal, denunció una marcada falta de inversión en equipamiento que resiente el servicio en diversos barrios. Señaló que solo la mitad de los camiones está operativa y criticó la falta de respuesta ante las lesiones laborales.
El servicio de recolección de residuos en Tandil atraviesa
un estado crítico derivado de una falta de inversión sostenida en herramientas
de trabajo, según detalló el delegado del área, Luciano Disipio, a LA VOZ DE
TANDIL.
La flota municipal cuenta nominalmente con 11 camiones, pero
de manera habitual solo entre 6 y 7 se encuentran en condiciones operativas.
Las unidades más nuevas tienen aproximadamente ocho años de antigüedad y sufren
un desgaste severo al trabajar de forma continua en tres turnos diarios
(mañana, tarde y noche), lo que ocasiona desperfectos mecánicos constantes.
Esta falta de equipamiento impacta de forma directa en las
calles. En una de las jornadas recientes del turno mañana, solo se pudieron
realizar 4 de los 11 recorridos previstos debido a la escasez de camiones en
regla, a pesar de que había personal disponible para salir a trabajar. Ante
este escenario, Disipio sostuvo que la eventual compra de un solo camión no
resolverá la crisis y afirmó que se necesitaría la incorporación de "al menos
cuatro unidades nuevas".
Exigencia física y
desprotección de la ART
En relación con el plantel de trabajadores, el delegado
precisó que el sector está compuesto por unas 56 personas entre chóferes y
recolectores. Aclaró que el problema no radica en la falta de voluntad ni en la
cantidad de personal, sino en las duras condiciones de la labor diaria. La recolección
exige un esfuerzo físico constante que implica correr y subir o bajar del
vehículo permanentemente, manipulando cargas de entre 7.000 y 8.000 kilogramos
de residuos diarios por trabajador.
Esta exigencia física provoca lesiones frecuentes, como
torceduras de tobillo. Sin embargo, Disipio denunció serias irregularidades en
la atención prestada por la aseguradora de riesgos del trabajo (Provincia ART),
señalando que la entidad otorga altas médicas prematuras, no cubre la
asistencia necesaria o catalogó los incidentes como "enfermedades
viejas".
Esta situación ha llevado a tener hasta seis o siete
trabajadores dados de baja por ART simultáneamente sin la cobertura
correspondiente, obligando a los operarios a recurrir a la atención particular
o a la obra social IOMA, debiendo afrontar costos de su propio bolsillo.
A pesar de haber planteado la problemática ante el
sindicato, el Municipio y el área de Recursos Humanos, no se han obtenido
respuestas favorables.
Rechazo a la
reducción de frecuencia y contexto de privatización
Frente a las intenciones municipales de modificar el esquema
de recolección y reducir la frecuencia a tres veces por semana en algunas
zonas, el representante gremial expresó un claro rechazo.
Disipio argumentó que espaciar los días de recolección no
disminuye el trabajo, sino que duplica la acumulación de basura por jornada
(alcanzando volúmenes de 10.000 a 11.000 kg los días de mayor carga) y exige
cubrir más cuadras por recorrido sin contar con las herramientas adecuadas.
En ese sentido, recordó que en 2019 el Municipio realizaba
16 recorridos y que, tras la privatización del área céntrica a cargo de la
empresa Malvinas, la cantidad de recorridos municipales se redujo a 13.
Asimismo, remarcó que las deficiencias del servicio se
evidencian con mayor gravedad durante el turno noche, donde el volumen de
desperdicios acumulados es significativamente más alto.
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