14 de febrero de 2008
La familia que a principios de año protagonizara una batalla campal con vecinos en la zona de “La Tandilera”, luego de que resultara víctima del incendio de su vivienda, ya sueña con la nueva casa que le construye la Municipalidad mientras se pacificó la zona.
La historia de violencia, represión e irracionalidad que ganara las páginas policiales de los diarios en las postrimerías del Año Nuevo en Villa Aguirre derivó en un final feliz, según dejaron entrever a LA VOZ integrantes de los Casado, una de las facciones involucradas en una gresca sin precedentes a nivel local.
Los ladrillos del entrepiso empiezan a ganar altura en la esquina de Vigil y Casacuberta, como el símbolo de un volver a empezar apaciguada la tormenta con los Alvarez, como si las piedras, armas blancas y disparos que pusieron en alerta máxima al sector serían parte de un pasado que todos quieren olvidar.
Este diario recorrió el lugar en la mañana de ayer, y los móviles policiales, itakas y espectaculares operativos fluctuaron en una calma que seguramente todo el barrio añoraba.
“Ya no pasa más nada, por suerte. No hubo más problemas, gracias a Dios. Y no queremos que se repita nada de eso”, esbozó Amilco Molina (70), el señor conocido porque denunció un abusivo trato de las fuerzas del orden ante la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante.
Al lado de su casa, sita en Casacuberta 2298, se edifica una casita para Esteban Casado, su mujer y cinco hijos, con fondos y mano de obra provistos por la Secretaría de Desarrollo Social de la comuna.
Los beneficiarios se mostraron más que satisfechos con el avance de la obra, ya que en unas pocas semanas se exhibieron signos que invitan a vaticinar algo importante: quizás el mes entrante, pueda estar concluida la ejecución.
“La verdad es que estamos muy conformes, porque están trabajando muy bien y con ritmo”, elogió Molina, suegro de quien habitaba el inmueble siniestrado en la madrugada del 1 de enero, cuando se desató la gresca.
Cabe señalar que días después del peor momento de la pelea entre las familias vecinas, el subsecretario de Desarrollo Social, Rubén Dieguez, se entrevistó con los Casado con vistas a concretar una ayuda, precisamente, construir una vivienda para quienes quedaron en total desamparo.
Mientras las amenazas y promesas de venganza no cesaban, se planeaba asistir a los perjudicados con una vivienda, que ya se encamina a la realidad. El proyecto tiene una cocina y baño en la planta baja, y la habitación en la planta alta.
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