8 de abril de 2026
Tres proyectos de distintos bloques políticos abordan la necesidad de ampliar la conservación de calles de adoquines o granitullo que integran el patrimonio histórico y representan una parte importante de la identidad local vinculada al oficio de los antiguos picapedreros. Una cuarta iniciativa de carácter ciudadano fue presentada ante el Concejo y también forma parte del estudio en comisiones.
Los proyectos tienen puntos en común y los legisladores
municipales trabajan en el marco de las comisiones para acordar un proyecto
único basado en el espíritu de estas iniciativas.
Esta semana se celebró una reunión ampliada con el pleno de
las comisiones de Urbanización y Obras Públicas y de Cultura y Educación para
hacer una puesta común de los textos en aras de un acuerdo que permita avanzar
hacia una pronta aprobación del marco de regulación y protección.
El punto de partida
En la actualidad, solamente se encuentran protegidas por
ordenanza las calles que rodean la Plaza Independencia, dado su valor
fundacional en materia de patrimonio histórico material. Pero los concejales,
en sintonía con otros actores de la sociedad, entienden que esto es
insuficiente.
Y en esa línea han opinado en los tres proyectos que, de
haber acuerdo, darán origen a un texto que compatibilice las necesidades de
desarrollo de infraestructura con la conservación de un marco de identidad
local que debe ser protegido.
En ese sentido, señalan los ediles que estas calles no son
solamente infraestructura vial sino que tienen características excepcionales y
por ello deberían conservarse como parte del acervo que transmite la historia
de Tandil a través de las generaciones.
Alcances de la
protección
Un punto medular para ampliar el área de conservación es
determinar qué cuadras merecen alcanzar el estatus de "protegidas por
ordenanza".
En trazos gruesos puede decirse que son aquellas cuya
calzada esté compuesta por adoquines o granitullo, que formen parte de la
memoria histórica, el paisaje urbano y la identidad cultural de la comunidad.
Aunque esto debe fundamentarse en criterios técnicos,
históricos, urbanos y económicos.
Así, surge una lista de criterios orientadores para definir
qué calles deberían mantener su composición actual:
1. Valor histórico verificable.
2. Integridad material significativa del empedrado original.
3. Informe técnico favorable respecto de su viabilidad
estructural.
4. Compatibilidad funcional con tránsito regulado y
condiciones de seguridad vial.
5. Potencial estratégico en la configuración del paisaje
urbano.
6. Factibilidad presupuestaria para su mantenimiento
sostenido en el tiempo.
Y se hace explícito que "no podrán incorporarse al
régimen de protección aquellas arterias que no reúnan condiciones estructurales
mínimas que permitan su adecuada conservación; presenten un grado de deterioro
tal que implique la pérdida sustancial de su material original; o resulte
incompatible con la dinámica urbana actual, en función de su jerarquía vial,
intensidad de tránsito o necesidad estratégica de conectividad".
Asimismo, se menciona la necesidad de apoyar estas decisiones
en un grupo más amplio que el de los propios concejales, incluyendo a
representantes de los actores interesados que puedan aportar los puntos de
vista de la estrategia de planeamiento estatal en materia de infraestructura y
actores vinculados a la preservación del patrimonio cultural.
Un listado tentativo de calles y los demás puntos comentados
aquí están aún sujetos a modificaciones, dado que los concejales, como se
explicó, evalúan crear un proyecto común que alcance acuerdos tendientes a
lograr la mejor norma posible.
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