25 de agosto de 2026
El 57% de los argentinos no alcanza la cantidad de hijos deseada por barreras económicas y de cuidado. La histórica encuesta de UNFPA y Voices! expone por qué se frena la natalidad en la provincia y el país.
Decidir traer un hijo al mundo dejó de ser un paso natural para convertirse en una encrucijada de variables económicas, personales y laborales. En los grandes aglomerados urbanos del país y, en particular, a lo largo de la Provincia de Buenos Aires -donde conviven las dinámicas aceleradas del Gran Buenos Aires (GBA) y las realidades diversas del interior bonaerense-, la maternidad y la paternidad enfrentan un freno sin precedentes.
Las señales de alerta demográfica se ven en los datos, la
tasa global de fecundidad en la Argentina se ha desplomado a 1,2 hijos por
mujer, colocándose muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional. Sin
embargo, la pregunta crucial no es si las personas dejaron de querer ser madres
o padres, sino por qué no encuentran las condiciones necesarias para concretar
sus proyectos familiares.
La radiografía del mapa reproductor
Para echar luz sobre este fenómeno, el Fondo de Población
de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina presentó formalmente en la Ciudad
de Buenos Aires los resultados de la investigación "Deseos reproductivos en la
encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja
natalidad", desarrollada junto a la consultora Voices!. El evento contó con la
participación de Paula Narváez, directora regional de UNFPA para América Latina
y el Caribe, junto a autoridades gubernamentales, académicos y referentes del
sector privado.
El estudio de campo fue realizado entre enero y febrero
de 2026 mediante un cuestionario digital a 1.515 personas de entre 18 y 70 años
de todas las regiones del país, diseñado bajo parámetros del Censo 2022 y
ponderado por nivel educativo. La Provincia de Buenos Aires resulta un foco de
análisis neurálgico en la muestra, al segmentar la experiencia cotidiana tanto
en el cordón urbano del Gran Buenos Aires como en el resto del territorio
provincial.
La brecha entre el ideal y la realidad bonaerense
Frente a la idea extendida de que las nuevas generaciones
simplemente no quieren tener hijos, la evidencia muestra que el deseo continúa
presente, el 57 por ciento de las personas de entre 18 y 45 años todavía no
alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones.
De hecho, el modelo de dos hijos sigue siendo el ideal mayoritario (34%),
mientras que dos de cada diez mujeres jóvenes (18 a 24 años) expresan abiertamente
que no desean tenerlos.
En la Provincia de Buenos Aires, donde el acceso a la
vivienda propia, la estabilidad laboral y la logística diaria demandan un esfuerzo
estructural, las restricciones pesan con fuerza. De acuerdo con el informe, las
condiciones económicas y de cuidado explican el 62 por ciento de los casos en
los que las personas terminan teniendo menos hijos de los planeados.
Las prioridades previas, la traba de los cuidados y el
género
Tener un trabajo estable, lograr la seguridad económica y
acceder a una vivienda propia son identificados por la población en edad fértil
como requisitos indispensables antes de proyectar la llegada de un hijo. Sin
embargo
La sobrecarga en las tareas del hogar y la conciliación
con la vida laboral limitan los planes familiares. Además, aunque el
conocimiento de métodos anticonceptivos alcanza un elevado 92 por ciento, un 22
por ciento de los encuestados afirmó no haber podido utilizar el método de su
elección, y casi cuatro de cada diez mujeres manifestaron haber atravesado
dificultades para decirle "no" a su pareja ante relaciones sexuales no
deseadas.
"La caída de la natalidad no puede analizarse únicamente
a partir de cuántos niños y niñas nacen. También debemos preguntarnos si las
personas pueden decidir libremente si quieren tener hijos, cuántos y en qué
momento", advirtió Mariana Isasi, Jefa de Oficina de UNFPA en Argentina.
El estudio deja al descubierto que la baja natalidad bonaerense y nacional es un fenómeno complejo que trasciende la simple preferencia individual. El verdadero desafío no radica en inducir a la población a modificar sus planes de vida, sino en garantizar políticas públicas e infraestructura de cuidado que permitan ejercer el derecho a decidir de manera autónoma, informada y libre de desigualdades.
Fuente: Infocielo.
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