17 de abril de 2026
Hoy, en La Lupa Random, la historia de supervivencia de Benja, en la voz de su papá Diego. Un tandilense que, por amor, se fue a vivir a Buenos Aires y junto a Verónica, formaron una familia con la llegada de su hijo Benjamín. Con él comenzó el camino incierto en el mundo de la discapacidad, una ruta que hoy tiene una nueva esperanza en México y el pasaporte es una camiseta de la Scaloneta que llegó a su vida de manera muy especial.
por
Lorena Medina y Florencia Pendas
Diego Quiña es un tandilense que hace más de una década se mudó a Buenos Aires para formar una familia con Verónica. Tiempo después, llegó a sus vidas Benja. No fue fácil para esta pareja que reside en Lomas de Zamora, porque su bebé había nacido con malformaciones en su corazoncito y a partir de allí comenzaron a transitar un camino lleno de obstáculos. De la maternidad Sardá, lo derivaron al Hospital Garrahan y allí dieron con el diagnóstico: "Delexion 6Q", un síndrome muy poco conocido, que provoca en quienes lo padecen, múltiples discapacidades. Se abría así, la puerta de un mundo de incertidumbres para transitar con ese bebé recién nacido.
"Es un
síndrome que aún está en estudio. Sus primeros años de vida fueron medianamente
normales, estaba escolarizado en una escuela especial, porque tiene un retraso
madurativo, es hipoacúsico, asociado al síndrome también tiene una patología
pulmonar y epilepsia. Pero con el tiempo nos sorprendieron algunas complicaciones",
cuenta Diego, un papá que se ocupa de su hijo todos los días, todo el día.
Las
tareas están divididas, con Vero funcionan como el equipo perfecto para Benja
(que no es poco decir). "Ella es peluquera y trabaja a domicilio, así que está
mucho tiempo fuera y más acá en Buenos Aires, que todo lleva su tiempo. Yo me
ocupo mayormente de nuestro hijo y de todos sus requerimientos, porque no sólo es
cuidarlo y atenderlo, sino también cumplir con los controles, los trámites con
la obra social, etc.".
En el
2024, el estado de salud de Benjamín se complicó, las convulsiones no le
permitían una estabilidad. En el 2025 debió ser internado por una neumonía por
gripe A y poco tiempo después, volvió al Garrahan, también con neumonía, pero
en esta oportunidad por Covid y esa fue una de las pruebas más duras. "Estuvo
muy grave, el panorama era terrible, los médicos no nos deban muchas esperanzas
de que mejore, y sin embargo salió, y acá está", cuenta este papá que no
esconde su cansancio, pero tampoco su esperanza. "Después de eso, Benja está en
silla de ruedas, y con requerimiento de oxígeno, pero yo sé que puede mejorar,
por eso estamos haciendo todo lo que podemos".
Buscando
una alternativa de mejora en la calidad de vida de su hijo, Vero y Diego
encontraron una esperanza en México. Allí se hace un tratamiento que regenera
las conexiones neuronales, que podría ser de gran ayuda para que Benja se recupere
de algunas secuelas de estas últimas internaciones.
"Cuando
vimos que estaba esa posibilidad, enseguida nos pusimos en contacto, nos
pidieron que mandemos la historia clínica de Benja y también mantuvimos una
charla por zoom con los médicos. Los profesionales de allá nos dijeron que él
estaba apto para realizarse ese tratamiento, pero es un presupuesto que
nosotros solos no podemos afrontar", cuenta Diego.
El
tratamiento tiene un valor de 35 mil dólares, más pasajes, sin contar el
hospedaje que ya lo tienen resuelto. Ahora Benjamín está estabilizándose y
sobrellevando una fibrosis pulmonar que no tiene cura, pero que puede ser
controlada con tratamiento, y una vez que se estabilice, podrá viajar. Por eso,
en el mientras tanto, sus papás lanzaron a la venta una rifa que tiene como
premio la camiseta de la selección argentina de fútbol firmada por todos los
jugadores. Cada número tiene un precio de 20 mil pesos y un valor enorme en la
suma de voluntades para que Benja pueda mejorar su calidad de vida.
LA
HISTORIA DE LA CAMISETA
No es
necesario mencionar el valor que tiene una camiseta de la selección nacional de
fútbol, que, entre todas las firmas de los campeones del mundo, lleva la del
mejor jugador del planeta, Leonel Messi.
Pero más
allá de este tesoro para cualquier futbolero, la historia de esta camiseta es
muy particular. Es el símbolo de un acto solidario enorme, porque está hecho en
medio del dolor.
Esta
remera que hoy es un guiño de esperanza para Benja, era el sueño de Josefina,
pero ella nunca llego a verla. "Era una niña con problemas de salud, esta
camiseta era para ella, pero no llegó, su papá me contacto por Instagram y se
la donó a Benja", cuenta Diego.
SER
PAPA DE BENJA
"Es
hermoso, tengo un hijo que en algunos meses cumple quince años que es un amor,
dulce y fuerte. No es fácil, pero con él hemos aprendido a darle importancia a
todo, agradecer. Nuestra meta todos los días es que él se levante y se acueste
con una sonrisa. Todo lo demás es ir para adelante", responde Diego un poco
descolocado con la pregunta.
Es que
cuando uno habla de un niño o niña con discapacidad, no puede perder de vista
que también hay un entorno que se modifica. Más o menos, pero se modifica. Los
papás y mamás de estos niños contienen, sostienen, acompañan y casi nunca (más
nunca que casi) se detienen a pensar en cómo están ellos, no hay lugar, no hay
tiempo. No se puede bajar la guardia, hay que estar en estado de alerta todo el
día, todos los días. Adquirir conocimientos de enfermería, medicina,
psicología, aprender lenguajes gestuales; pero, además, saber de
entretenimiento, arte, pintura, todo. "A veces es cansador, y las familias de
niños como Benja, no tenemos acompañamiento psicológico, sólo cuando estamos
internados con él accedemos. Es duro, y en nuestro caso no tenemos opciones,
porque si yo me pongo a trabajar, lo que puedo ganar, apenas me alcanzaría para
contratar a alguien que lo cuide. Que también es un tema, alguien en tu casa,
con él que no habla, no escucha, es muy difícil. Cuando no tenés salud, pero
tenés plata, algo podés hacer; pero cuando no tenés salud, ni plata, es
terrible".
La
discapacidad siempre ha sido un tema de pocos, de una minoría que, además,
probablemente no sume votos, pero es una cuenta pendiente. La pensión que cobra
Benja, por ejemplo, solo le alcanza para costear los gastos de la Obra Social.
Una Obra Social que le envía los terapeutas de vez en cuando. La misma Obra
Social que hoy no le cubre una de las tantas medicaciones que necesita, porque
presentó el pedido en marzo con la historia clínica de ese momento y como
dilataron tanto la decisión de otorgársela, ahora necesitan la historia clínica
actualizada de abril. Y así dilatan los tiempos. Tiempo que, en la salud de
estos niños y niñas, es vida.
COMO AYUDAR A BENJA
Pueden
buscar su historia en Instagram @diegoeduardoquina. En ese perfil pueden ver
más de la historia de Benja y su día a día, y las formas de colaborar. Cualquier
monto suma y le da a este niño y su familia una chance de estar más cerca de
una mejor calidad de vida.
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