9 de mayo de 2020
El jugador de hockey Fernando Zabalegui arribo hoy a
nuestra ciudad proveniente de Italia, país al que había viajado en febrero para
sumarse al plantel del club Bologna pero al desatarse la pandemia de Coronavirus,
el campeonato nunca comenzó.
En marzo, en diálogo con La Voz, el tandilense había comentado que estaba viviendo
en el club y que no tenia permitido salir. Con el correr de los días y al
confirmarse que no habría competencia, Fernando empezó a hacer gestiones para
volver a la Argentina.
Primero realizó una campaña en Change que consiguió más
de mil firmas y paralelamente se sumó a grupos de whatsapp y Facebook de
varados en Italia. "Me sumé a los grupos y también llené todos los formularios
del consulado para ver si me salía la oportunidad de volver, ellos me decían
que estaba en las listas para entrar en los vuelos de repatriación, pero de
todas maneras yo creía que primero iban a llamar a gente de los grupos de
riesgo", le contó Fernando a La Voz.
"Hace algunos días salí en Canal 13 y después de eso, el
domingo, me contactan por mail para ver si podía pagar el pasaje que tenía un
costo de más o menos 700 euros. Así que lo charle con el club para ver como
podíamos hacer, y después me termino enterando que el valor era de casi 900
euros, es decir, tres veces más que un pasaje normal. Finalmente arregle con el
club para pagarlo porque yo tenía regreso en junio pero no sabia si lo iba a poder
utilizar. El martes a las 5 de la mañana me mandaron un mensaje diciéndome que
estaba en la lista y podía comprar el pasaje." Fue allí donde comenzó a hacer
realidad en regreso para encontrarse en Tandil con su familia.
En cuanto al vuelo propiamente dicho, el jugador serrano comentó que "en principio creía
que iba a haber un máximo de 140 pasajeros
por el distanciamiento obligatorio. Más aun viendo los controles por los
que tuve que pasar viajando en tren desde Bologna hasta Roma que es desde donde
salía el avión. Pero cuando estábamos embarcando vi que éramos muchos más, el
avión estaba lleno, como un vuelo normal."
Pero la sorpresa del tandilense y de su compañero de
equipo, un joven mendocino, no termino ahí, ya que en las 14 horas de vuelo
no tuvieron posibilidad de comer, no había servicio.
Ya en Ezeiza el operativo fue estricto. "Primero bajábamos
los que éramos de provincia y los de
CABA los hacían quedar para ir a hacer la cuarentena a un hotel". En el caso de
Fernando, su papá fue a buscarlo y vinieron directamente a Tandil.
"En la entrada a la
ciudad me pararon, me tomaron la temperatura y me hicieron preguntas, después me escoltaron hasta mi casa para constatar
que iba a quedarme acá haciendo la cuarentena. Grabe un video comprometiéndome,
yo y mi familia a cumplir con el aislamiento, además me hicieron bajar una
aplicación en la que tengo que entrar para informar si tengo fiebre o síntomas para
que me hagan un seguimiento. También nos advirtieron que la policía puede pasar
en cualquier momento a constatar que estemos. A partir de mi llegada somos cuatro
los que tenemos que cumplir con el aislamiento, pero eso no es nada, porque ya estoy
feliz en casa".
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