3 de octubre de 2026
Hay un Tandil que no muchos conocen. Y hay un sello del ser tandilense que tampoco es fácil de entender. Somos una ciudad, claro, pero hay cosas de pueblo que, quienes las hemos vivido, amamos profundamente. Charly Centineo es uno de esos vecinos de Tandil que no dudan en decir que Tandil es su lugar en el mundo. Guía de Turismo y organizador del Cruce Tandilia, hoy en La Lupa Random, hablamos con él del ser tandilense y otras hierbas.
por
Lorena Medina
En Tandil hay muchas personas que son como embajadores de
la ciudad. Esa gente que conoce estas calles como nadie, y que tienen esa
identidad tandilense como un sello que se lleva orgullosamente. En este
crecimiento tan veloz que ha tenido (y sigue teniendo) nuestro pueblo, hay
detalles, miradas, recuerdos, que no sólo queremos atesorar sino también compartir,
como un legado de amor por nuestro terruño. Transmitir ese amor para preservar
eso que somos, que es sin duda el resultado de lo que fuimos.
Cómo podemos embarcarnos en la vorágine de proyectar, de
ver el más allá craneando lo que seríamos, si no podemos reconocer de dónde venimos.
¿Cómo proteger lo que no conocemos y cómo cuidar lo que no queremos?
Hoy en La Lupa Random, nos tomamos una pausa para
sobrevolar ese Tandil de hace unos años. Cuando el turismo de la ciudad empezaba
a tomar una mayor relevancia. Nos tomamos un ratito para charlar con Charly
Centineo, un tandilense de pura cepa. Que se reconoce nostálgico de la ciudad
en la que se crio. Un tipo que se resiste al tedio de la rutina, y es amante de
la naturaleza y del vinito con queso que comparte diariamente con Marta, su
mamá.
Estudió en la escuela técnica y arranco en la facultad de
sistemas. "Le agradezco a la facultad siempre, y la recomiendo porque es una
gran experiencia. Estudiar no era un problema para mí, se me daba bien, tenía
buen promedio, no me costaba, pero yo necesitaba salir a la naturaleza, la
carrera no era para mí", cuenta, mientras reconoce que le costó la decisión de
dedicarse al turismo.
"Cuando yo empecé, Tandil tenía un complejo de cabañas,
no existían los fines de semana súper largos, ni internet, ni celulares. Hice
el curso de guías de turismo, empecé a leer, iba a las charlas de Hugo Nario y así
me fui formando. Hasta que un día me subí a un colectivo y tenía que hablar
tres horas. Así me fui construyendo, con la experiencia", cuenta.
Charly siempre amó andar en bicicleta y muchos de los
lugares que recorría con turistas, ya los había conocido en esas largas
bicicleteadas solitarias que hacía, al principio, de chico, medio escapado.
"Siempre me gustó la bici, la primera que tuve era rodado
12, y así aprendí, cayéndome. En el año 75 fuimos a vivir al cerrito, que no
era lo que es ahora, así que me la pasaba andando. Iba al colegio y después andaba
por todos lados, el Centinela (donde solo estaba la piedra), o para el lado del
campus que, también, quedaba re lejos en esa época", menciona.
"Un día, ya en la secundaria, agarre la bici de media carrera que me había comprado, le ate con cinta una radio AM y me fui a Ayacucho a visitar a unos compañeros. Soledad, ruta, tardé algo más de dos horas", en ese preciso momento fue que Charly descubrió su otra pasión, viajar.

En el 95 empezó a viajar un poco más porque se compró una
motito y, comenzó una especie de búsqueda de "su lugar en el mundo". Después de
muchos kilómetros entendió que "mi lugar en el mundo, no era otro que Tandil. Acá
está todo lo que quiero, los amigos, la familia, los rincones que uno conoce
(aunque van cambiando demasiado rápido). Soy un nostálgico del Tandil en el que
me crie."
"Me preocupan mucho los espacios verdes, que Tandil no
tiene, no está planificado. Lo que creció no tiene plazas, no tiene avenidas.
Hace rato que sé que es un problema. De hecho,
los que empezamos con esta nueva etapa de turismo (del 95 para adelante),
cuando Zanatelli era Intendente, íbamos a plantearle que no teníamos que
convertirnos en Mar del plata o Carlos Paz, y ahora, estamos muy encaminados a masificarnos
en muchas cosas", dice.
Charly es parte del Ente Mixto de Turismo, un organismo
que trabaja junto con la Dirección de Turismo de la ciudad en acciones
conjuntas. En un principio, las reuniones convocaban, sobre todo porque había un
eje conductor que era el estar juntos y trabajar en impulsar colectivamente. "Hoy
hay actores en el turismo que no sienten, lamentablemente, esa necesidad de participación
colectiva, que quienes la arrancamos tenemos porque fue la única manera de
crecer, empujándonos unos a otros".
Este tandilense al que de chiquito le costaba hablar hoy
es un verdadero influencer en el empedrado serrano, puede demorar media hora en
hacer una cuadra, porque de diez personas seguro nueve, lo saludan. Es el mayor
de cuatro hermanos (Luna, Ernesto y Ana), que nacieron en el lapso de 5 años, "mamá
llegó a lavar 33 pañales por día", menciona en reconocimiento a Marta una
docente de educación especial jubilada que todos los días espera su visita.
Tandil es el refugio de Charly, que, en cada palabra,
defiende su terruño y las costumbres que extraña. "Todos tenemos como nuestro
universo, siento que como ando mucho en la bici y en la bici ves todo en cámara
lenta, te enteras por ejemplo de que en a las tachitas que están en la avenida
Don Bosco se le están aflojando los tornillitos. Y entonces llamo y aviso para
que las ajusten. Creo que el ejercicio de tratar de comprender el mundo del
otro es importante, comprometernos con nuestro lugar. Invito a los que no son
de Tandil y que han decidido venir, a que hagan el esfuerzo de conocer un poco
más y de tratar de vivir como se vivía, que en definitiva fue lo que los atrajo.
Y no, intentar contagiarnos del bocinazo, el insulto, las corridas. Es hermoso
que nos conozcamos todos, nos brindemos. Estemos para el otro, siempre es en
comunidad y es lo que siento que hoy falta, miramos más a los ojos".
La aventura
En ese crecimiento de la ciudad, Charly también vivió y
participó en la llegada de las carreras de aventura en las sierras. "Muchos de
los senderos que hoy están marcados en las sierras son los que anduvimos por
primera vez con Marcelo (Palahi su socio en Kumbre) pero no con las carreras
sino con los grupos escolares que venían de viaje de estudio a Tandil. Hacíamos
Villa del Lago, La Cruz, no había nada. Hoy hay cosas que están pasando en las sierras
que no están buenas, hay mucha falta de respeto a las sierras, a la gente, al
ecosistema del lugar", cuenta con preocupación.
Él no sólo es guía de turismo, sino que además hace años
organiza el Cruce Tandilia, una prueba sobre las sierras que tiene lugar en
enero y de la que participan muchos atletas. Esa es una de las tantas carreras
en las sierras que se hacen en nuestra ciudad y también hablamos del impacto y
de cómo transmitir el cuidado. "Las
carreras no son un gran problema porque para los que organizamos hay muchos
requisitos que cumplir empezando por los permisos. Lo que sí está sin control y
creo que ya se fue de las manos, son los grupos que vienen los fines de semana
y hacen entrenamientos en las sierras sin aviso a nadie, sin permisos y sobre
todo pensando en si alguien tiene un accidente, por ejemplo, sin ser
fatalistas, te lesionas en un lugar de difícil acceso, sin que nadie sepa donde
estas, es una complicación para todo un sistema que tiene que dar respuesta.
Por eso creo que el problema no está en los eventos habilitados ni avalados,
porque además nosotros nos encargamos de transmitir las medidas de cuidado del
ambiente y las precauciones que hay que tener, sino en todo lo que sucede por
fuera de eso."
El Cruce que se
viene
Los días 8, 9 y 10 de enero de 2027 se correrá la edición
17 del Cruce Tandilia las acreditaciones serán en Posta Natural y promete ser
un gran fin de semana.
"Nosotros nos hemos propuesto no bajar la calidad de la
carrera, tenemos un reconocimiento de la gente, proponemos una experiencia de
tres días desde que llegas a la acreditación. Cada persona tiene una aspiración
diferente, algunos compiten y les viene bien, pero hay un montón que se premian
comiendo un salamín en el medio del recorrido, como pasa en el Cruce", cuenta
Charly que está en plena Gira Federal visitando lugares e invitando a los
grupos a participar del Cruce.
También, como es habitual, se correrá esos días el Mini
Cruce donde los chicos y chicas comienzan a vivir el deporte desde dentro y
compartir con sus familias de un fin de semana diferente.
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