8 de junio de 2026
Ayer falleció Mario De Pian, y con su partida se va un pedazo fundamental de la historia fotográfica de Tandil, rescató su colega José Luis Fonzo.
En su reseña Fonzo recuerda que "Mario venía de una cuna de creadores de imágenes, de una verdadera dinastía de la profesión: su abuelo fue fotógrafo, su papá también lo fue, y su mamá trabajaba con dedicación en el laboratorio de blanco y negro, que en su época fue uno de los más modernos que hubo en la ciudad. Él mismo pertenecía a la época de aquella histórica fotografía que se llamó Foto Astral, ubicada en la calle España casi Santamarina. Una casa de vanguardia, al punto de ser la primera que tuvo un ascensor para subir al estudio de fotografía, a la galería, y para bajar también a los laboratorios.
Lo conocí desde muy chico, cuando recién empezaba a dar sus primeros pasos en este oficio. Recuerdo clarito verlo andar con su papá, que lo llevaba de pantalones cortos -como se usaba en esos tiempos- a sacar fotos. Creció entre cámaras y luces, convirtiéndose con los años en un referente indiscutible de nuestra actividad.
Los que veníamos de esa época de la fotografía, donde las medidas de la luz se ponían de acuerdo al tiempo, teníamos nuestros propios códigos. Con Mario habíamos inventado un saludo muy nuestro: cada vez que nos cruzábamos, según cómo estuviera el día, nos decíamos "¡11 125!" o "¡5.6 60!". Era nuestra forma de reconocernos en la misma pasión.
Él ya había dejado hace un tiempo la fotografía de forma profesional, aunque esporádicamente salía con su cámara. Ya en estos últimos años se lo veía caminar ayudado por su bastón para sobrellevar algunas dolencias. Precisamente, de una de esas caminatas es la última foto que le tomé. Me encantaba registrarlo así, al descuido, en algún lugar de la ciudad, para después mandársela de regalo a Walter y que él se la hiciera llegar. Mario, con su humor de siempre, después me reclamaba: "¡Luisito, Luisito, nunca te veo cuando me sacás la foto!". Juegos y complicidades que solo entendemos entre fotógrafos.
Y bueno, el mundo es esto: nuestro tiempo se termina en algún momento, la vida sigue su curso y nos queda la huella que dejamos en el camino.
Por eso, Mario, en nombre mío y de todos los colegas que te recordamos con un respeto inmenso por lo que fuiste y lo que significás para nuestra historia visual, te mandamos un abrazo eterno", escribió Fonzo esta mañana.
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