30 de agosto de 2026
El periodista y empresario de medios habló sobre su eventual candidatura presidencial, el legado que le atribuye a Javier Milei, la búsqueda de consensos frente a la grieta, y los dilemas geopolíticos y laborales que abre la inteligencia artificial.
Con la cautela de quien todavía no decidió pero ya empezó a imaginar el escenario, Daniel Hadad habló largo y tendido en Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, sobre su futuro político, el rumbo del gobierno de Javier Milei y los desafíos que la inteligencia artificial le plantea a su propio oficio.
Consultado sobre si será candidato en las próximas elecciones presidenciales, Hadad fue cauto pero no cerró la puerta. "Para ser absolutamente honesto, hoy no", dijo, y explicó que hoy vive el 100% de su tiempo en Estados Unidos, aunque viaja seguido a la Argentina. "Hasta fin de año voy a estar acá. Entonces, por el momento, mi foco está acá", sostuvo.
Cuando se le preguntó qué tendría que pasar sí o sí para dar el salto, fue igual de directo: "Lo primero que tendría que pasar es que tome la decisión, que tenga el 100% de la decisión de hacerlo", remarcó. Y sumó una reflexión personal sobre lo que está dispuesto a hacer por el país: "Reconozco que cuando uno quiere a su país, está dispuesto a hacer cualquier cosa por él", sostuvo.
Sin embargo, adelantó que tomará una decisión antes de que termine el año, coincidiendo con un dato personal: cumple 65 años el 28 de noviembre. "Creo que ahí voy a tener claro qué voy a hacer el año que viene", señaló. Y citó una frase de Denzel Washington para explicar el momento vital que atraviesa: "En la primera etapa de la vida uno aprende, en la segunda uno gana, y en la tercera, que es en la que creo que estoy entrando, uno devuelve".
Hadad repasó su historia personal -"vengo de una familia muy humilde"- y planteó que buena parte de su motivación pasa por reponer a la clase media en el centro de la escena. "Hay ciertos valores en los que hay que poner nuevamente a la clase media en el centro del protagonismo", remarcó.
En la charla comentó que no salió a buscar la candidatura: apareció mencionado como outsider en una encuesta y a partir de ahí empezó a recibir llamados. "Un sábado, me acuerdo, me levanté y vi una encuesta que entre los outsiders aparecía mi nombre", contó, y remató: "Yo no busqué esto". Para explicar cómo llegó hasta ahí, apeló a un concepto en inglés: "Hay una palabra que es 'serendipity', que es ir a buscar algo y no encontrarlo, pero encontrar algo mejor. En este caso pasó algo de este tipo".
La cantidad y calidad de esos llamados, agregó, lo hizo reflexionar: "Me parece que hay mucha gente que quiere la dirección, que quiere el camino, que quiere esta ruta, pero si es posible que vayamos por el asfalto, que dejemos los baches".
Consultado por su costado empresarial -dirige medios en México, Colombia, Perú, España, Centroamérica y Estados Unidos, además de una compañía de inteligencia artificial aplicada a medios-, reconoció el temor de exponerse a la política, pero lo relativizó: "Soy consciente de que si ingreso a ese territorio, no creo que sea bienvenido rápidamente".
Los tres legados que le atribuye a Milei
Hadad enumeró tres cuestiones que, a su juicio, quedarán como legado del gobierno de Javier Milei más allá de cómo termine su gestión. "Nos hizo entender a todos que no se puede gastar más de lo que se recauda", planteó sobre el equilibrio fiscal, aunque matizó: "Después podemos discutir si se lo puede hacer como un cirujano o como un carnicero".
El segundo punto, dijo, es el realineamiento internacional: "Argentina vuelve a estar en Occidente. Y eso no es poca cosa", subrayó, recordando los "vaivenes ideológicos y geopolíticos" del último siglo. El tercero tiene que ver con la seguridad. "Entre los derechos de las víctimas y los derechos de los victimarios, miramos primero a las víctimas", sostuvo.
No obstante, marcó una crítica puntual a la política exterior: "Algunas cosas se hacen al estilo carnicería, como por ejemplo la relación con Brasil. Eso no lo entiendo y no creo que me lo puedan explicar".
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue su rechazo a la polarización. "No creo en los matices absolutos, no es un negro, negro y un blanco, blanco. La vida está llena de grises", definió. Y agregó: "Uno puede aportar un tono de discusión educado, sin cambiar y sin ceder en los principios".
Hadad, además, advirtió sobre los riesgos de naturalizar la virulencia verbal en un país que atravesó la violencia política más extrema. "En nuestro país se torturaba en pleno centro de la Capital Federal, y en Mar del Plata habrán visto cosas terribles y parecidas", recordó, en referencia a la última dictadura. "Alentar la violencia, aunque sea verbal, no creo que sea buena", remarcó.
En Agenda Real, apeló también a la historia educativa argentina para reivindicar la construcción de consensos de Estado. Citó los cuatro mandatos entre 1862 y 1886 -Bartolomé Mitre, Sarmiento, Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca- y el diagnóstico de un país con 74% de analfabetismo antes de la gran apuesta educativa. "La educación es algo que no se discute, que no es de derecha ni de izquierda", sostuvo, y llamó a "recrear" ese espíritu.
"Si ustedes piensan A y yo pienso B, son solo eso: dos personas que piensan distinto, y ninguno de ustedes es mi enemigo. No tengo ningún derecho a insultar a alguien que piensa diferente a mí", definió, para explicar su búsqueda de una "nueva oportunidad de reconciliación" para la Argentina.
También describió una carencia estructural que lo indigna: según dijo, hay seis millones de argentinos sin inodoro en sus casas. "No estamos hablando de cifras astronómicas, estamos hablando de una cosa que hace a la dignidad del hombre", planteó, y lo usó como ejemplo de la falta de datos y planificación de largo plazo en el Estado.
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