19 de mayo de 2008

Deportes

Deportes. Independiente estuvo cerca de la hazaña

- Ismael Tebes
especial para LA VOZ

El 4-1 sonaba a cosa juzgada. Favoritismo total para Huracán y toda la presión para Independiente, que tardó en entrar en calor (el frío rompía cualquier termómetro) pero terminó jugando un audaz primer tiempo.
La visita propuso ritmo y aprovechar la cancha ultraveloz con un par de apariciones de Villar. El enganche se hizo cargo de la pelota y buscó con insistencia a Parolari, el punta más definido.
Tan bien arrancó Tandil que se adelantó a los 9’ con un tiro libre fabricado y facturado por el propio Matías Parolari. El nueve fue detenido con foul en las puertas del área y devolvió con un derechazo de alta escuela. 1-0 igual a ilusión para Independiente.
Huracán dejó hacer, cedió la pelota por momentos y no se inmutó por la desventaja. Tardó Subiabre en tomar las riendas del mediocampo; Lugo fue intermitente y Lezcano casi no entró en juego.
A Independiente el protagonismo le hizo bien. Cano tapó una entrada de Prezioso tras asistencia de Parolari y el arquero volvió a aparecer para quedarse con un cabezazo de Argüeso.
Tanto duró la siesta del Globo que la visita se puso a un gol de los penales al minuto 30 luego de que Gustavo Venanzi de cabeza, gritara el segundo tras un córner. Huracán seguía sin dar señales de vida e Independiente, a fuerza de voluntad, se hizo dueño del partido.
Perdido en el medio, desbordado por afuera, cero creación y sin haber fabricado acciones de riesgo Huracán parecía en otra cosa. Sólo Matías Cano que le sacó del ángulo el tercero a Villar, parecía metido en el trámite.
La pelota casi nunca salió del campo local y cada ataque visitante dejaba heridas. Tanto vértigo y actitud, hacía que Independiente se ganara el respeto por su incesante búsqueda y por haber metido a Huracán contra su propio arco.
A la vuelta del descanso, el partido mostró un cambio. Huracán corrigió la puntería, recuperó presencia en el medio y le cortó el circuito futbolístico a los tandilenses.
El agua y el barro empezaron a quitarle piernas a los todo terreno de Independiente y aún con imprecisión, el equipo de Portalau logró romper líneas en base a presión aunque el 4-3 en el global seguía inamovible y no podía hablarse de tranquilidad. Los hinchas que veían consumir nerviosamente los minutos, pasaron del calor al frío sin escalas.
Y hasta el final no ganaron para sustos. Parolari, un verdadero dolor de cabeza, casi lleva todo a los doce pasos en una contra que se desvió por centímetros.
Con el último suspiro, Pablo Lezcano apiló rivales en el área y fusiló a Quintas para el desahogo pese la derrota.
Independiente, se fue de la cancha en medio de incidentes que empañaron su esfuerzo, cuestionando al árbitro Leopoldo Gorosito por la expulsión de Venanzi y por el descuento logrado en tiempo extra que automáticamente lo eliminó de la competencia.

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