20 de diciembre de 2008
En un repaso en la historia del Instituto nos asombran dos cosas; cómo ha pasado rápidamente ese tiempo y los resultados que hemos alcanzado en ese lapso” comienza diciendo Carlos. “Todo comienza, tal vez, con el único proyecto cierto que fuera implementado por los chicos que comenzaron el Profesorado en Educación Física en Vela. Junto a eso, y durante mi paso como dirigente de la Asociación Tandilense de Básquetbol, me llamaba la atención la sangría provocada por la enorme cantidad de muchachos que abandonaban el deporte y nuestra ciudad para continuar sus estudios en otros lugares”. Una idea rondó en la cabeza de Pina y la misma formó parte de la plataforma política de la Democracia Cristiana en el 1983 “pero como no ganamos, la misma quedó in pectore”.
En el año 1987, por un trascendido periodístico, se informaba de la posible apertura de un “presunto” profesorado en Vela; pero la falta de infraestructura y apoyo económico evidentemente no hacía viable su concreción. Dos años después se informa vagamente que el Instituto Guido de Andreis veía en Vela una localidad tranquila, sin ruido y tentaciones para estudiar una carrera relacionada con el deporte y la salud; pero el apoyo prometido no se cumplió. “Para entonces, y a través de una sugerencia personal, se abrió la carrera de “Técnico en Administración Agropecuaria” acorde con la comunidad velense; pero en el 91 o 92 sorpresivamente se inauguró similar carrera en la ciudad de Tandil” acota Carlos Pina. Aquí el entrevistado hace un alto para rendir un homenaje al “querido Instituto de Formación Docente Canónigo Guido de Andreis y especialmente a don Martín Ametrano, su representante legal y factotum del Guido por estos lares”.
EL INSTITUTO EN SUS COMIENZOS
Para entonces los alumnos viajaban todos los días a Vela, en las terribles épocas hiperinflacionarias, a un instituto cuyo nombre oficial desconocían y sin saber si era privado o estatal. “Era mi época de concejal y me asomé a sus problemas; pronto nos dimos cuenta que había que construir el Instituto en la ciudad de Tandil. Dado los contactos mantenidos con el Dr. Salviolo, director de Escuelas de la PBA y don Martín Ametrano, director del hoy DIPREGEP en época del Dr. Osvaldo Zarini, la decisión de mudar el instituto fue relativamente fácil” opina Pina. Pero no lo fue buscarle un lugar; ofrecido a la SAFA, al Instituto Martín Rodríguez y al Colegio San José el mismo fue rechazado por diferentes motivos. Y entonces Carlos? “Entonces nos comprometimos a organizarlo en Tandil y que continuara anexado al Guido de Andreis” afirma Pina.
El primer regente fue el profesor Julio Oroquieta, de valiosa experiencia y muy considerado entre sus colegas. “Julio hacía algún tiempo que faltaba de Tandil y eso nos aseguraba cierta independencia al tomar decisiones. En sus primeras instancias organizativas, Julio cumplió enormemente su papel y, vuelto antes de lo previsto a Vicente López, fue reemplazado en la dirección por el profesor Carlos Ilero” aporta Pina. Pero faltaba llenar un casillero muy importante; un administrador responsable.
De las jóvenes épocas de la Acción Católica, Pina conocía a Federico Echaide aunque lo había perdido de vista. Al reencontrarlo, ya como contador y licenciado en administración de empresas, se hace cargo de la administración del personal la tesorería y la contabilidad del Instituto, ”tarea nada sencilla” agrega el entrevistado. El instituto era privado, los alumnos debían pagar para los profesores poder cobrar; las clases dictadas en Vela estaban sin abonar y los ingresos eran monedas. Realmente una tarea nada sencilla; había que buscar ayuda.
INSTITUCIONES PARA UN INSTITUTO
Fue convocado el abogado Ricardo Zarini, creador de Grupo Universitario, y utilizaron su sede de la calle 25 de Mayo sin cobrarles alquiler; el club Defensa Tandil aportó el gimnasio, la pista de atletismo era la quinta “La Florida” de Unión y Progreso y las aulas salones en Rodríguez 455 y Garibaldi 575; un verdadero mosaico de lugares. Pero además “ las instalaciones deportivas utilizadas fueron el club Ferrocarril Sud el segundo y tercer año, Santamarina el cuarto y de allí salieron las dos primeras promociones” dice Carlos y aclara; “la primera promoción fueron alumnos que vinieron con pases de Olavarría (José Fabián Riba y Adriana Silveratti) y la otra incluía los tres únicos alumnos sobrevivientes de Vela; Carlos Alonso, Rubén Lavin y Fernando Badone. Los primeros “profes” ya estaban en el mercado.
Su condición de “anexo” al Guido de Andreis y una férrea administración permitieron, en su momento, comenzar a pagar los sueldos al día, abonar un plus por encima de las retribuciones oficiales y hasta dos años por adelantado pagar el alquiler del Santamarina. La Dirección General de Escuelas no era ajeno a la mejoría pero con la asunción de Graciela Giannetasio en la misma, las cosas cambiaron; una nueva política procuraba finalizar con los anexos y el Guido fue transferido por Resolución de la D.G.E. “Otra vez días difíciles” afirma Pina. “Era el año 93 y quedaban 200 alumnos (14 de Vela) y un numeroso plantel docente, todos al descubierto. Algo había que hacer para sostener el camino recorrido pero, qué?”.
LA FUNDACION PARA LA EDUCACION Y EL TRABAJO
Hubo que hacerse cargo del anexo Tandil buscando un figura jurídica que mejor interpretara los esfuerzos y sentimientos tratando de no hacer de la Educación una mera empresa comercial. “ La Fundación para la Educación y el Trabajo nació entonces, forzada por decisión de la Dirección General de escuelas y por el mismo Guido de Andreis; nuestro crecimiento era real y sostenido” afirma orgullosamente Carlos. “Y nos animamos a dar otro paso; el curso de Hotelería y Turismo”. Era el año 94 y la Fundación se pone los “largos”. Se hace concretamente cargo del Instituto y comparten las aulas de la Facultad de Humanidades en la sede de Pinto y Chacabuco. Dentro de sus avatares, la quiebra del club Santamarina “se lamentó desde todo punto de vista y afectó nuestro normal desarrollo; es que estuvimos cinco años en ese querido club” nos dice Pina. Posteriormente la Fundación afectó todo el personal anexo del Guido que deslindó todas sus responsabilidades y sufriendo además, aquella, la disminución de la subvención estatal en un 40%. Luego tras la Fundación sobrevino el primer nombre propio; Instituto Superior del Profesorado en Educación Física; corría el año 94 y comenzaba “nuestra segunda época” agrega Carlos.
INSTITUTO SUPERIOR DEL PROFESORADO EN EDUCACION FISICA
“Así las cosas, surge en Tandil el Instituto San Juan Apóstol, precursor de las Tecnicaturas de Hotelería y Turismo y al cerrar éste nos hicimos cargo de los alumnos de Hotelería a partir del 97. Turismo tuvo que esperar hasta el 98 y lo abrimos concurriendo al Club Nahuel donde contamos con aulas, gimnasio y espacios verdes. Para ello nos hicimos cargo de construir cuatro aulas dividiendo un gran salón comedor que existía” confiesa Pina. También el Colegio Santo Domingo en la Sierra aportó mediante convenios, su sala de computadoras para clases de Informática y sus espacios verdes para hockey, rugby, fútbol y atletismo que el Instituto construyó como parte de su compromiso. Se había llegado a un plantel de 70 profesores y 700 estudiantes pero.... faltaba el lugar propio.
RICHIERI 598, SU ACTUAL CASA
En marzo de 2002 finalizan, tras cuatro años de gestión, los trámites para que funcione la institución en el solar de la Colonia Gral. Belgrano, perteneciente al Ministerio de Educación de la Nación y por diez años abandonada. Así se concretó, junto a la Unicén y la Asociación Civil Ayuda Solidaria, este paso fundamental. Pero como estaban las instalaciones? “El estado de abandono era enorme” dice Pina. “Con poco presupuesto, pero con más de 80 alumnos solidarios dispuestos a reciclar, se puso en pie el edificio. Entre directivos, docentes y alumnos (con la enorme colaboración de Andrés Coña) fue naciendo un sueño, trabajando hasta 14 horas por día. En mayo de ese año comenzaron las clases y luego con un préstamo personal se construyó el gimnasio de 700 metros cubiertos”. Luego vino la obra de gas natural, la conexión de agua corriente, las canchas de fútbol y hockey, el cambio de pisos y el azulejado de paredes de la cocina, reciclada a comienzos del 2002, que permitió el dictado de la carrera de Analista de Servicios Gastronómicos.
LAS INVERSIONES SIGUEN
Responsablemente entusiasmado, Carlos Pina nos muestra un detalle de las inversiones realizadas. Desde el servicio de buffet y centro de fotocopiado, la incorporación de un nuevo termotanque, utensilios renovados, nuevas PC para la administración y la ampliación del equipamiento en la sala de informática entre otras inversiones, representan esfuerzos periódicos que, junto a todo lo realizado, tal vez hoy se nos hace fácil recordarlo y redactarlo; pero todo ello ha sido la suma de sacrificios personales, gestiones oficiales junto a aportes solidarios de muchas instituciones locales que deben sentirse orgullosas de ser “deportivamente” responsables de este presente del Instituto de Educación Superior Tandil.
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