12 de octubre de 2026
El empresario fue distinguido en el Centro Gallego, acompañado por su familia y ante autoridades y referentes de distintos ámbitos. Emocionado, destacó que Mar del Plata es su "lugar en el mundo" y agradeció el reconocimiento a su trayectoria y sus raíces.
Florencio Aldrey recibió este lunes el Premio Quijote 2026, en el marco de una emotiva celebración por el Día de la Hispanidad que reunió a autoridades, empresarios y familias de la colectividad española en el Centro Gallego de Mar del Plata.
La celebración fue organizada por el Viceconsulado Honorario
de España en Mar del Plata, encabezado por Claudia Álvarez Argüelles, junto con
los centros regionales españoles de la ciudad y la zona. Como cada año, el
Premio Quijote busca reconocer a personas e instituciones que, a través de su
trabajo y su trayectoria, realizan un aporte a la comunidad.
Aldrey llegó acompañado por su familia y recibió la
distinción en una ceremonia que contó con la presencia del intendente Guillermo
Montenegro y su esposa, Eugenia Pruzzo; el secretario de Turismo, Ambiente y
Deportes de la Nación, Daniel Scioli; el obispo emérito de Chascomús, padre
Carlos Malfa; el presidente del Parque Industrial, Luis Terry Artusa, el
titular de la UCIP, Blas Taladrid; el camarista federal Alejandro Tazza; el
presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Gustavo Hani; el cónsul de Italia
en Mar del Plata, Andrea Barischetti; y empresarios, representantes de
entidades locales, de las fuerzas armadas y de seguridad, entre otras
autoridades y personalidades.

También participaron directivos y trabajadores de
Multimedios LA CAPITAL, el Paseo Aldrey y el Gran Hotel Provincial, y
representantes de instituciones y entidades vinculadas con la colectividad
española.
Álvarez Argüelles recibió a los invitados junto a Gloria
Irma Castro Arán, presidenta del Centro Gallego de Mar del Plata, y la Banda
Militar de la Agrupación de Artillería Antiaérea de Ejército 601 - Escuela,
interpretó los himnos nacionales de Argentina y España.
Luego, el conjunto Alborada de gaiteros, al igual que los
cuerpos de danza del Centro de Castilla y León y del Centro Andaluz,
desplegaron todo su talento en el escenario, ante decenas de celulares de los
invitados atentos a cada baile y canción, minutos antes de que se sirvieran
empanadas y la paella.
"Mar del Plata, mi
lugar en el mundo"
Florencio Aldrey subió al escenario, agradeció la distinción
junto a Daniel Scioli y Claudia Álvarez Argüelles, y posó para la foto con el
diploma y la estatuilla del Premio Quijote, una obra de orfebrería artesanal
elaborada por la familia Pallarols.
"Recibir el Premio Quijote es para mí un honor muy especial
y una emoción muy profunda. Quiero agradecer de corazón a quienes han decidido
otorgarme esta distinción, que me conmueve por muchas razones. Por lo que
representa, por llevar el nombre de uno de los personajes más universales de
nuestra cultura y, especialmente, porque me acerca una vez más a mis raíces
españolas, que siempre estuvieron presentes a lo largo de mi vida", expresó.
"El Quijote representa valores con los que me siento
profundamente identificado: la perseverancia, la lealtad a las convicciones, la
capacidad de soñar y, fundamentalmente, la voluntad de seguir adelante aun
cuando el camino presenta dificultades", sostuvo.
Seguido, recordó: "Cuando siendo muy joven dejé mi Galicia
natal para venir a la Argentina, traía conmigo una valija cargada de ilusiones,
de esperanzas y, seguramente, también de incertidumbres. Como tantos
inmigrantes, sabía que había que trabajar, esforzarse y abrirse camino. Pero
jamás hubiera imaginado que aquel joven que cruzaba el océano en busca de un
futuro pudiera llegar algún día a recibir una distinción tan entrañable como
este Premio Quijote".
El empresario señaló además que este premio lo remontó a
"aquel punto de partida" y le permitió "mirar el camino recorrido", en el cual
"Mar del Plata ocupa un lugar esencial" y "se convirtió en mi lugar en el
mundo", dijo.

"Aquí pude trabajar, formar una familia, hacer amigos,
emprender proyectos y acompañar, desde el periodismo y los medios de
comunicación, desde la hotelería y otras actividades, buena parte de su
crecimiento y de sus transformaciones", agregó.
A su vez, expresó: "Después de tantos años, uno aprende
también que ninguna obra es individual. Detrás de cada proyecto, de cada logro
y de cada sueño cumplido, siempre hay personas que acompañan, que ayudan, que
confían y que hacen posible seguir avanzando".
Por eso, agregó: "Quiero compartir este Premio Quijote con
mi familia, con mis amigos, con quienes trabajan y han trabajado a mi lado y
con todos aquellos que me acompañaron durante tantos años".
Al cerrar su discurso, dijo: "Recibo este premio con
gratitud y con humildad. Y también con la emoción de pensar que, de alguna
manera, este premio vuelve a unir las dos orillas de mi vida: aquella Galicia
de la que partí siendo un chico y esta Mar del Plata que elegí, que me recibió
y a la que tanto le debo".
Scioli: "Mucho más
que un amigo"
Daniel Scioli tomó la palabra y vinculó primero la
celebración con su historia familiar.
"Este Día de la Hispanidad me lleva a agradecerle a Claudia
Álvarez Argüelles por recrear esa historia maravillosa que marcó nuestras vidas
para siempre", dijo y recordó que sus abuelos maternos "vinieron de Galicia,
allá muy cerca de donde viene Florencio Aldrey", a "un país que generaba
oportunidades, posibilidades a partir de esa cultura del sacrificio, del
esfuerzo, de la voluntad".
Luego, el funcionario nacional destacó: "Todos saben que
Florencio es mucho más que un amigo para mí, porque él marca mi vida a diario
por esa actitud que tiene".

"Celebro que en ese marco se haga un reconocimiento con la
entrega del premio Don Quijote a Don Florencio Aldrey, es un gran inspirador,
un hombre como que llegó a la Argentina con una valija llena de ilusión y la
llenó de satisfacciones", remarcó.
Malfa: "Es una manera
de decir gracias"
Uno de los momentos destacados fue el mensaje del padre
Carlos Malfa, obispo emérito de Chascomús. "Considero que la distinción del
Premio Quijote 2026 es una manera de decir gracias. Es el reconocimiento de una
comunidad a quien, a lo largo de su vida, ha procurado hacer el bien", expresó.
"No puedo dejar de pensar en aquel niño que cada mañana iba
con su madre a la iglesia de su pueblo, ayudaba en la misa y era capaz de
plantarse ante el cura, a quien conservaría siempre muy cerca de su corazón.
Tampoco puedo dejar de pensar en aquel jovencito que llegó solo, en barco, a
nuestras tierras, con una valija de cartón llena de ilusiones".

Y agregó: "Pensar en don Florencio como empresario,
inversor, impulsor de proyectos y creador de puestos de trabajo nos muestra una
dimensión muy importante de su vida, pero está lejos de agotarla. Florencio es
también un protagonista comprometido, atento y creativo de numerosas
iniciativas de la vida comunitaria, más allá de los intereses que puedan
vincularse con sus empresas. Y es justamente por eso que su figura despierta
sentimientos de reconocimiento y gratitud compartidos por muchos".
"Es un enamorado de Mar del Plata. Y ese amor se expresa en
hechos concretos", afirmó.
Un mensaje especial
desde Madrid
La ceremonia tuvo una sorpresa. Malfa leyó un mensaje
enviado por el cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, dedicado a Aldrey
por la entrega del Premio Quijote.
En la misma destacó su trayectoria, su labor y los vínculos
históricos y humanos entre España y Argentina.
"Me complace hacerle llegar mi más sincera felicitación por
la concesión del Premio Quijote de las Colectividades Españolas de Mar del
Plata. Es una alegría acompañarle, a través de estas líneas, en una ocasión tan
significativa", señaló el cardenal.
En otro tramo de su mensaje, Cobo Cano puso de relieve la
importancia del homenaje: "Esta distinción ofrece una hermosa oportunidad para
reconocer su trayectoria y celebrar lo que su presencia y su labor significan
para quienes comparten con usted proyectos, afectos y esperanzas".
El arzobispo de Madrid también hizo una especial referencia
al significado del premio, al señalar que su nombre evoca valores como la
generosidad, la perseverancia y la capacidad de ponerse al servicio de ideales
que merecen la pena.

Asimismo, destacó que el reconocimiento entregado por las
colectividades españolas de Mar del Plata adquiere un valor particularmente
entrañable porque permite recordar "los lazos históricos, culturales y humanos
que unen a España y Argentina", vínculos que, según expresó, cada generación
tiene la responsabilidad de cuidar y enriquecer.
Finalmente, el cardenal transmitió sus deseos de que Aldrey
pudiera vivir este momento rodeado del afecto de sus familiares, amigos y de
todas aquellas personas que celebran el reconocimiento a su trayectoria. "Que
este reconocimiento sea también un estímulo para seguir adelante con ilusión en
sus proyectos", concluyó José Cobo Cano, quien cerró su carta con una cordial
felicitación y un afectuoso saludo.
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