27 de agosto de 2026
La noche era caliente. Mientras el invierno se va, en el Monumental la cuestión ardía. No había vuelta atrás. La parada frente a Independiente Santa Fe era una bisagra. El pasaje a cuartos de final en la Copa Sudamericana suponía, también, la continuidad o no de un ciclo. Fue empate 1-1 y penales. Penales interminables. El bueno de ¡Santiago Beltrán atajó tres! Pero ni así le alcanzó a River, que terminó perdiéndolo 8-7 en esa definición increíbles desde los doce pasos.
River salió a jugarlo como una final. No podía ser de otra manera y no tenía alternativas. Con toda la artillería pesada. Con los regresos de Gonzalo Montiel, Marcos Acuña y Sebastián Driussi de entrada, luego de sus respectivas lesiones. El Chacho tenía todo y puso todo. Igual le costó...
Al Millonario le cuesta todo, desde hace rato. Desde hace meses, desde hace años. Cuesta arriba parece cada parada que le toca afrontar. Y esta vez no tenía por qué ser distinto. El aliciente, quizá, era el empate en cero de la ida frente a los colombianos, nada más. Poco. Muy poco porque allá había jugado mal y porque, tres días atrás, el domingo pasado, también con casi todos sus mejores hombres, había dejado escapar una ventaja de 2-0 sobre Vélez para también terminar empatando.
De todo modos, River fue con el alma a buscarlo. Y tuvo varias acciones buenas, al menos de riesgo para el arquero colombiano Weimar Asprilla. Seba Driussi, Thiago Alamda y Angel Correa coquetaron con el primero, pero no pudieron por poco.
Y enfrente, los colombianos jugaron su partido. Fueron a ver qué pasaba al Monumental y esperar el error ajeno. Al cabo, este River siempre tiene un descuido a manos para favorecer a sus rivales. Y el primer capítulo se fue en cero y muy rápido para los hinchas locales, que apoyaron a suyos pero terminaron angustiados porque el gol no llegaba.
Pero llegó. En arranque nomás del segundo tiempo, Montiel trepó por la derecha y sacó un centro perfecto que Driussi empujó al gol. El grito fue un desahogo y un alivio. Todo junto y merecido para River. Pero faltaba un largo trecho para cantar victoria.
Por eso el final fue con nervios en las tribunas y el campo de juego. Y tuvo su salvada mágica Santiago Beltrán y enseguida el penal para Independiente por una mano de Martínez Quarta en el área y el empate de Fagúndez. Todo igual y quedaban apenas 10 minutos. Y no pudo River escapar de su inercia negativa y llegaron a los penales. La falta de puntería de Borré, Martínez Quarta y Beltrán -se había lucido con tres atajadas en la tanda de penales-y el acierto de los colombianos despidió al equipo del Chacho Coudet de la Copa Sudamericana e instaló una decepción monumental en Núñez.
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