20 de octubre de 2008
El hecho ocurrió en horas de la madrugada de ayer, en el local del Bar Romero, ubicado en el Pasaje Blandengues al 600, circunstancia en que se encontraban presentes una docena de parroquianos.
Según las primeras averiguaciones de la policía, se habría tratado de una disputa entre dos grupos de hombres conocidos entre sí, vecinos del barrio Las Tunitas, e incluso varios de ellos tienen en común un pasado prontuario.
Por causas que aún no fueron precisadas por los investigadores, sencillamente porque tampoco lo dijeron los testigos que declararon en la instrucción penal preparatoria, un hombre de 31 años recibió tres puñaladas en la zona del tórax, provocando el inmediato deceso.
La víctima resultó Juan Carlos Pereyra, de 31 años de edad, quien dicen se encontraba jugando un partido de pool, cuando fue atacado por un “desconocido”. Aunque horas más tarde los investigadores reconocerían que no era tan ignoto como algunos intentaron sostener.
Nadie dio mayores precisiones sobre lo ocurrido, por lo que primeramente se creyó que alguien que se encontraba en el bar, y por razones del momento, cuando las horas marcaban las 4.30 de domingo, habría atacado a Pereyra con un arma blanca, dándole tres puntazos que le causaron la muerte.
Durante gran parte de la mañana, efectivos de la seccional primera de Policía de nuestra ciudad, tomaban declaración testimonial a quienes se encontraban en el lugar.
Una vez conocido el hecho, la policía, bajo las directivas del fiscal interviniente, doctor Eguzquiza, se preservó el lugar del homicidio, mientras se comenzaron a tomar declaraciones en pos de encontrar pistas sobre la persona que aparece como responsable del asesinato.
De dichas testimoniales, la pesquisa habría cerrado el círculo de sospechas sobre una persona en particular, lo que promovió una serie de diligencias y procedimientos durante toda la tarde.
ALLANAMIENTOS
La víctima se dedicaba a trabajos de albañilería, estaba casado y tenía 3 hijos, con quienes vivía en una finca ubicada en De los Granaderos 280. A metros de su morada, se registraron por la tarde los principales procedimientos en pos del esclarecimiento del hecho.
A saber, pasadas las 16.30, el fiscal Eguzquiza había obtenido la autorización judicial para proceder a una serie de allanamientos que, según la información que luego trascendió, habían arrojado resultados positivos.
Los principales allanamientos se registraron en viviendas de calle Expedición del Desierto, Juldain y Del Libertador, donde la policía junto a agentes fiscales logró secuestrar elementos que se creen de trascendencia para la causa.
Según lo que se conoció extraoficialmente, se habían encontrado unos siete cuchillos de características similares (dos centímetros de ancho de la hoja) al que se utilizó para la agresión contra Pereyra. Asimismo, se secuestró prendas de vestir que estarían manchadas con sangre.
Con el material probatorio, se fue tras la búsqueda de quien se cree pudo haber sido el responsable, con la orden de detención dispuesta por el juez de Garantías.
Uno de los procedimientos se hizo en la zona de La Pascuala, aunque habría resultado negativo el resultado de la diligencia.
De todas maneras, anoche los investigadores se decían confiados en dar pronto con el que creen el homicida, para imputarle el delito de homicidio simple, tal como fue primeramente caractulada la IPP motorizada.
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