26 de octubre de 2026

Es la tercera en pocas semanas

Es la tercera en pocas semanas. Radicaron una nueva denuncia contra Roberto Martínez Lastra

Los hechos son de vieja data, pero a partir de las dos denuncias que recientemente presentaron dos mujeres contra el titular del Sindicato de Trabajadores Municipales, una tercera exempleada de la institución se presentó ante la justicia para brindar su testimonio.

La presentación se realizó el pasado 16 de octubre, en la fiscalía del Dr. Gustavo Morey, y en principio, la causa se caratuló como "Exhibiciones obscenas", bajo el número 4715/26.

A través de una declaración volcada en sede judicial, otra exempleada del Sindicato de Trabajadores Municipales formalizó una denuncia penal contra el titular de la entidad, Roberto Martínez Lastra. La presentación documenta un extenso historial de agresiones verbales, tratos denigrantes y abuso de autoridad en el entorno laboral, así como episodios de acoso y abuso sexual registrados en las dependencias centrales de la institución sindical.

La presentación judicial detalla que el ingreso laboral de la denunciante al Sindicato Municipal se produjo en el año 1999. Dicha incorporación se hizo efectiva a partir del vínculo de confianza que la unía con el titular de la dependencia, Roberto Martínez Lastra, dado que mantenía una relación de amistad con la pareja del dirigente.

Según consta en la declaración, el desempeño de la trabajadora estuvo vinculado a tareas en la guardería de la entidad, así como a la realización de gestiones administrativas, rendición de cuentas de cuotas mutuales y trámites bancarios para el gremio. En el testimonio se aclara que el vínculo personal de cercanía con el entorno familiar del acusado ya no se mantiene al día de hoy.

De acuerdo con los elementos asentados en la actuación penal, la denunciante sostuvo haber sido víctima de un patrón sistemático de maltrato verbal y menoscabo a su dignidad personal a lo largo de su trayectoria en la organización.

Las agresiones consistían en gritos y comentarios denigrantes, identificando a tres personas, con cargos de comisión directiva de la entidad, en calidad de testigos directos de estos episodios.

Las manifestaciones del maltrato incluyeron la remarcación agresiva de cualquier falla en el desarrollo de las tareas generales, culpándola de forma recurrente por errores cometidos en áreas ajenas.

Los episodios de abuso en la sede sindical

Los hechos de mayor gravedad sucedieron en las instalaciones centrales del Sindicato Municipal, en la oficina del primer piso ubicada en la calle Yrigoyen. La denunciante precisó que concurría a dicho despacho únicamente cuando debía rendir cuentas de la cobranza de cuotas de la mutual y efectuar trámites bancarios y administrativos del sindicato.

A fines del año 2017, durante una jornada de rendición de cuentas, el acusado le manifestó que había realizado una promesa consistente en "besarle los pies a tantas mujeres" por un hecho relativo al barrio construido por la organización.

Si bien inicialmente se negó, tras la insistencia del dirigente y confiando en la relación familiar previa, la mujer accedió a sacarse los zapatos y las medias en al menos tres oportunidades, ocasión en la que Martínez Lastra se arrodilló en el suelo para tomar sus pies y besárselos.

A los pocos días, en idénticas circunstancias administrativas dentro de la misma oficina, el gremialista avanzó con expresiones de explícito acoso verbal y una agresión física no consentida.

Según el relato de la mujer, el denunciado se aproximó, se desabrochó el pantalón, le exhibió su miembro viril y le tomó la mano a la trabajadora por la fuerza para llevársela al pene y hacer que se lo toque contra su voluntad. La víctima logró retirarle la mano de inmediato y lo confrontó, recordándole la relación de amistad y cercanía familiar que mantenían, tras lo cual se retiró de inmediato del lugar.

Confrontación, pedido de licencia y la negativa al diálogo

Tras el episodio de agresión sexual, la víctima solicitó una reasignación de tareas para mantener la mayor distancia posible del acusado. Sin embargo, los episodios de hostigamiento verbal continuaron hasta desencadenar un enfrentamiento definitivo.

Ante una nueva recriminación a los gritos por presuntos errores de trabajo, la mujer reaccionó e interpeló al acusado manifestándole: "Pará de gritarme. Me cansaste, hijo de remil p..., te voy a denunciar". Y la mujer aseguró que, al retirarse en estado de crisis y rompiendo en llanto, se encontró en la salida con una mujer, reconocida ex integrante de la Comisión Directiva del STMT en aquellos años, a quien le comunicó su decisión de radicar la denuncia formal y ésta dirigente le habría sugerido postergar la acción expresando: "¡pará, que estamos en elecciones!".

Posteriormente, la trabajadora solicitó una licencia laboral y fue evaluada por una junta médica que le otorgó un lapso de descanso de aproximadamente tres meses.

Tiempo después, Martínez Lastra habría intentado comunicarse telefónicamente con la denunciante para solicitarle una reunión "a tomar un café para aclarar el tema", ofrecimiento al que la trabajadora se negó enfáticamente.

Encuadre procesal y ratificación judicial

En la presentación formal se dejó constancia de que la denuncia no se radicó de inmediato a la ocurrencia de los hechos porque la víctima consideraba que, al haber sucedido en un ámbito privado y sin la presencia de testigos directos en el despacho, la presentación no prosperaría.

Finalmente, la denunciante manifestó de forma expresa comprender los alcances legales del trámite y las eventuales consecuencias punitivas de sus declaraciones. Durante el acto se le brindó información detallada sobre los derechos previstos en el artículo 83 del Código Procesal Penal, cuyos términos le fueron explicados formalmente al ratificar la acusación.

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