6 de julio de 2008

Deportes

Deportes. SANTAMARINA: La esperanza se mezcla con la incertidumbre

Por Guillermo Fernández

Santamarina transita por un momento de enorme incertidumbre no solo en el aspecto de futbolístico sino también desde lo económico. En lo deportivo, hay que decir que comenzar una pretemporada con tan pocos jugadores, con un solo refuerzo, con tan solo tres referentes de anteriores campañas, marcan un panorama bastante complicado.
Si hacemos referencia al tema económico, la situación es aún más preocupante. La deuda es grande y aunque existe el compromiso de abonar todo, los jugadores, cuerpo técnico y varios proveedores aguardan ansiosos que esa promesa se haga realidad, pero mientras esperan gastan en llamadas telefónicas a celulares que pocas veces son atendidos.
Conformar una nueva plantilla no es tarea sencilla y más si de la primera lista entregada a los medios, solo llegó Hernán Darío Ramón. Se habló de Montinquin y Moreno, pero seguirán en El Linqueño. Mencionaron a Gáspari y Ceballos, jugadores que ya son de Estudiantes de Buenos Aires, lo mismo que Daniel Gojmerac. Estuvo en esa lista el nombre de los arqueros Velázquez y Moyano, pero nada pasó y hasta Lastagaray terminó vinculándose con Huracán y no con Santamarina.
Ante esta situación Mario Finarolli asumió imaginando un club más armado, producto de las últimas campañas realizadas. Pero encontró que la mayoría había emigrado y no solo por mejores ofertas económicas, sino también porque muchos no soportaban más la bicicleta financiera en la que ingresaron. Barth y Palomeque se fueron a Tres Arroyos, Méndez (también se fue al Globo), Santos, Ríos, Vera y Beratz decidió la empresa que no continúen. Carrillo y Córdoba acordaron con otros clubes. Cardoso aún no se presentó a entrenar y le gustaría cambiar de aire y a Jorge Izquierdo nadie lo llamó oficialmente para arreglar condiciones y que se sume a la pretemporada. No hacemos mención a Arias y Dragojevich porque la empresa decidió reincorporarlos, luego de haberlos dejado al margen.
El breve repaso indica que once jugadores emigraron por distintas razones, generando una enorme complicación para el actual DT.
Finarolli no solo deberá armar un equipo competitivo, como ha manifestado la empresa para que luche por el ascenso, sino que también tendrá que rogar que los resultados acompañen como para que el proceso sea más llevadero y tranquilo.
Claro que para que el cuerpo técnico logre esa tranquilidad deberá disponer de jugadores que conozcan la categoría, se adapten rápido a la diezmada plantilla y a lo que pretende el entrenador que hagan dentro del campo de juego. Por su parte la empresa deberá reducir a cero la deuda existente y asegurar con hechos que en el futuro inmediato la economía mejorará para transitar con tranquilidad la nueva temporada.
Por la salud de Santamarina, un club que conoce de situaciones límites, deseamos que toda la situación antes mencionada mejore para que el equipo solo tenga que pensar en dar lo mejor dentro de un campo de juego. Por ahora la esperanza de la gente se mezcla con la incertidumbre de quienes desean cobrar por el trabajo que han realizado.

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