8 de abril de 2019
Ocurrió en la madrugada del domingo pasado en el interior del edificio Prestige III, de Mitre al 700. Un individuo aguardó escondido el arribo de su ex pareja, quien vive en el lugar y atacó con un objeto contundente a la mujer y a su nueva pareja, que terminó hospitalizado.
El caso se maneja con estricto hermetismo en sede policial, aunque los vecinos confirmaron lo ocurrido, ya que algunos de ellos fueron testigos de los gritos de desesperación que profirió la mujer, al encontrarse con su ex pareja, quien fuera de sí, arremetió a golpes contra ella y especialmente contra su nuevo novio.
Cuando ambos llegaron al edificio en la madrugada del sábado, hacía dos horas que el agresor estaba escondido en el interior del edificio, al que logró acceder aparentemente porque un vecino le franqueó el acceso, dado que esta persona solía vivir allí cuando estaba en pareja con la mujer, por lo que su presencia en el lugar no despertó sospechas.
Una vez dentro, algunas fuentes consultadas indicaron que se escondió en el hall principal, aunque otras aseguran que llegó al piso donde se ubica el departamento de la mujer.
Cuando se encontró con su ex y su nueva pareja, el agresor comenzó a golpearlos con un objeto contundente, presumiblemente un candelabro, con el que llegó a lastimar a la mujer, pero quien se llevó la peor parte fue el nuevo novio de ésta, que recibió varios golpes en la cabeza.
Los gritos de la joven alertaron a los vecinos, que comenzaron a salir de los departamentos, lo que provocó que el violento sujeto huyera del lugar a través de la cochera, saltando la pared del fondo y logrando salir del lugar.
De inmediato, el hombre golpeado fue trasladado al Hospital Santamarina, donde quedó internado, con varios cortes en la cabeza y el rostro, afortunadamente fuera de peligro.
De todas maneras, los testigos aseguraron que en el lugar de la agresión "quedaron manchas de sangre por todos lados", mostrando una escena que hacía suponer una tragedia, que algunos afirman que no ocurrió, gracias a la intervención de los vecinos del edificio, que reaccionaron a los pedidos de auxilio de la mujer agredida.
Ésta, se presentó en la Comisaría de la Mujer, donde radicó la denuncia pertinente, en tanto que algunas fuentes policiales deslizaron que el agresor se presentó esa misma madrugada en la Comisaría Primera, pero como hasta ese momento no había denuncia y no se constató que hubiera cometido un delito, lo dejaron en libertad.
Hasta anoche, las fuentes consultadas se rehusaban a confirmar las identidades de los protagonistas del hecho, que alteró la rutina del Prestige de calle Mitre.
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