27 de agosto de 2020
"Mutan" es una unidad productiva que funciona en la fábrica recuperada Ronicevi. Hace algo más de 3 años que realizan restauración de mobiliario escolar para el Consejo Escolar de Tandil, siendo esta actividad el principal sustento para sus hogares.
Desde la cooperativa reafirmaron que "nuestra relación con el consejo siempre ha sido "buena". Fuimos muy pacientes con los pagos (varias veces estuvimos tres meses sin cobrar el trabajo hecho). Y, a pesar de la lenta burocracia municipal, siempre cumplimos con todas las entregas. Mantuvimos también los precios siempre por debajo de lo que en realidad se tendría que cobrar a precio de mercado.
Consideramos que nuestro trabajo es realmente importante porque pusimos en funcionamiento bienes del Estado que estaban oxidándose en galpones. Por toda la ciudad, mesas y sillas que pagamos todo el pueblo con nuestros impuestos. Durante estos años, la relación laboral fue la siguiente: nos avisaban por dónde retirar mobiliario, una vez retirado lo reparábamos y después nos informaban dónde entregarlo. Todavía tenemos mesas y sillas a medio terminar, fruto de la falta de directivas precisas a nivel político, sin que nadie se haga cargo de que esos trabajos hayan sido pedidos por el Consejo Escolar.
Así y todo, o más bien pese a todo, siempre pusimos por delante la buena voluntad y el trabajo ante la dilación de respuestas generada por la parte contratante, es decir, el Estado municipal. Igualmente, el punto que ahora nos convoca es el siguiente: apenas saliendo de la cuarentena, el Consejo Escolar nos informa que desde ahora en adelante los trabajos de reparación de mobiliario escolar iban a decidirse por licitación. Esta noticia generó incertidumbre a seis familias que vivimos de esto. Nos presentamos a dicha licitación, bajando los precios aún más de los que teníamos antes de la cuarentena ¿Y saben qué? La licitación fue otorgada a una empresa que terceriza servicios.
De esta forma, seis personas que trabajan en forma cooperativa quedaron sin trabajo. Seis familias quedaron peor que antes en una situación que de por sí ya es grave y angustiante. Llueve sobre mojado para la gente humilde, por más que tenga trabajo para ofrecer y lo haya demostrado con creces. No es objetable la licitación. No es ilegal, no se trata de eso. Se trata del nulo espíritu humano de una dirigencia política que se da el lujo de borrar gente como si estuviera dibujada con lápiz, pero es gente que demostró ser de carne, corazón y hueso a la hora de esperar con infinita paciencia el pago de las deudas que el Municipio, a través del Consejo Escolar de Tandil, siempre le supo mantener y tardó en saldar. Nulo gesto humano al no saber ofrecer una salida ni un reparo ante un hecho que aumenta para seis familias tandilenses la ya tremenda crisis que padecemos hoy toda la ciudadanía en el país. No es justo.
Tras los pésimos manejos de la administración anterior y el poco apoyo de la actual, nos encontramos en un escenario de pandemia y sin trabajo. Nos toca contar así el triste final de una experiencia de trabajo cooperativo que repartió ganancias por igual entre hombres y mujeres desde hace tres años, cuando ideamos un proyecto que generó trabajo genuino y le brindó una solución fundamental a las escuelas de Tandil y sobre todo al presupuesto que se eroga desde las arcas municipales.
Ideamos un plan de trabajo, conocimos el material de obra, nos capacitamos, nos equipamos y cumplimos siempre. Aunque la contrapartida nunca fue pareja. Por eso, desde acá, le pedimos al Municipio que cierre las cuentas con la gente trabajadora adentro. Somos seis cooperativistas que no pedimos un puesto en el Estado: pedimos que el trabajo realizado -ése que ya hicimos y se puede contabilizar en cientos de mesas y sillas de escuelas- sea una apuesta a futuro. Creímos que ése era el camino, y que más allá de las formas burocráticas, ése camino tenía premio. Tanto que se habla de la cultura del trabajo para recibir un hachazo mortal desde la administración del Estado. Recibir un hachazo y ni siquiera un remedio, una alternativa.
Por lo tanto, como clase trabajadora que le cumplimos al Consejo Escolar de Tandil durante los últimos tres años, le pedimos al Gobierno municipal que nos dé la posibilidad de seguir trabajando en el área que lo veníamos haciendo o en otra. Ya demostramos capacidad y compromiso. Somos gente trabajadora, humilde y no nos sobra ningún recurso. Creemos que el camino es el trabajo. Y si la administración local nos lo quita, que nos diga entonces: ¿cuál es el camino?", se preguntaron a través de su cuenta de Facebook.
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