12 de septiembre de 2026

La Lupa Random

La Lupa Random. "Una ciudadanía más informada sobre el ciclo de vida de las cosas, puede generar un real impacto"

Inclusión laboral, gestión, revalorización de residuos electrónicos, servicio, capacitación, conciencia ambiental, innovación, todas estas palabras son sinónimos de una sigla, Coopraee. Una cooperativa que nació para revalorizar aparatos eléctricos y eléctricos y hoy es, además, una salida laboral para una veintena de personas, una alternativa para tomar conciencia y una salida para cuidar el ambiente en el que vivimos. Hoy en La Lupa Random, reflejamos la charla con Sebastián Barbieri, uno de los referentes de Coopraee.

por
Lorena Medina

No es la primera vez que en La Lupa Random contamos acerca de una cooperativa de nuestra ciudad. Muchas de ellas no sólo representan una nueva forma de asociarse en el trabajo, sino que se terminan transformando en un gran engranaje que funciona impulsando inclusión, conciencia ambiental, compromiso con la comunidad y brindan soluciones que parecen impensadas.

Una de ellas es la Cooperativa para la Revalorización de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (Coopraee) que es un proyecto que no para de crecer. Nació desde un programa de la Unicen, con el propósito de revalorizar los aparatos eléctricos, y hoy no solamente han fortalecido esa "pata" sino que, además, están trabajando con madera plástica y proyectando la restauración y utilización de paneles solares.

Sebastián Barbieri es uno de los referentes de Coopraee, profesor en la facultad de exactas y un apasionado de todo lo que hay dentro del universo de la cooperativa que lo enorgullece.

"Coopraee es un espacio desde el que queremos potenciar la economía circular. Pensamos que podemos cambiar un montón de cosas, desde el punto de vista local y también influir regionalmente. Básicamente empezamos con los aparatos eléctricos y electrónicos, intentamos revalorizaros desde muchos puntos y ahora estamos trabajando con plásticos y otras corrientes. Estos con los que trabajamos, son materiales no reciclables, plásticos que terminan en el basural", cuenta Sebastián mientras recorremos el predio de San Lorenzo 1131.

Más allá de su trabajo en la facultad, Sebastián tiene su mente ocupada 24 - 7 en la coope, porque los proyectos que se pueden disparar desde allí, son infinitos.

Hoy en Coopraee, se están brindando 20 puestos de trabajo, no sólo en articulación con la facultad de exactas sino también es un dispositivo que ocupa a personas que han acudido a Desarrollo Social del Municipio por distintas causas. Allí estos operarios se dividen por tareas, algunos desarman los aparatos eléctricos, en el caso que sea viable los arreglan y sino, rescatan los repuestos o seleccionan sus partes para buscarles un nuevo destino.

Además, quienes acudan a Coopraee, podrán llevar a arreglar sus aparatos o comprar a un menor precio y con garantía, aquellos que han sido restaurados.

"Creemos que somos parte de un camino en el que es fundamental, la infraestructura, el conocimiento. La participación tanto del Municipio que es el encargado de la gestión de residuos y la Universidad, es trascendental porque son actores importantes, que están presentes generando innovación. Ellos en conjunto con una ciudadanía que cada vez tenga más consciencia y entienda cómo funciona el ciclo de vida de las cosas, creemos, que puede generar un real impacto".



Ciudadanía con compromiso ambiental

"La información es fundamental, pero no sólo hablar de reciclaje, sino de todo el ciclo que es lo que no se conoce. Esto implica tener idea de un ciclo que se inicia cuando se diseña un producto hasta que se termina. ¿Cuál es el impacto ambiental?, ¿cuál el económico?, porque cuando impulsas ciertos procesos que son mucho más amigables con el ambiente, se trata de economías mucho más sanas para la región que generan un montón de circuitos virtuosos", cuenta Sebastián.

En la actualidad Coopraee es la única en la región habilitada por el Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires para realizar este tipo de recuperación de aparatos eléctricos y electrónicos. "Intentamos generar procesos y proyectos de investigación aplicada para dar solución a cuestiones específicas donde no las hay o donde se necesita mucha maquinaria que termina siendo inviable", comenta Barbieri, quien además menciona que están comenzando a trabajar en lo que ya empieza a ser un problema, los paneles solares que no sirven.

Es que claro, cuando se piensa en la mejora de un sistema como lo es la implementación de paneles solares, por ejemplo, es necesario hacer la proyección no solo del impacto en lo inmediato, sino después.

"Hoy tenemos varios paneles que por algún motivo no funcionan, algunos tenemos pensado restaurarlos para poder usarlos y generar energía, y a otros les buscaremos un nuevo uso como, por ejemplo, como techos."

Charlar con este apasionado de la innovación al servicio, con conciencia ambiental y una mente que continuamente piensa en anticiparse a lo que vendrá, es realmente inspirador.

En una ciudad que ha crecido y sigue creciendo de manera incesante, en habitantes, en construcciones, y en todo lo que eso conlleva; pensar en cómo cuidamos el ambiente en el que vivimos es trascendental, pero parece no estar sucediendo.

La gestión de la basura siempre está en discusión, sin embargo, este tipo de proyectos que anualmente sacan del circuito 150 toneladas de residuos tecnológicos, siguen haciendo un esfuerzo enorme, pidiendo pista para poder subsistir. Porque más allá de todas las bondades de la Coope, los procesos por lo que pasan los materiales requieren, en su mayoría, de costos operativos altos. Que, por supuesto no son comparables al altísimo costo que tiene gestionar la basura de manera irresponsable, pero para anteponer ese costo hay que dejar de pensar sólo en las ganancias monetarias que tiene para algunos este crecimiento que parece imparable.

Madera plástica y separación de cables

Como novedad, Coopraee está realizando algunos muebles de diseño con madera plástica (bancos, sillas, composteras, caballetes, comederos para mascotas) y también están empezando a trabajar en la separación del plástico y el cobre. Los muebles tienen una gran resistencia y no se deterioran estando expuestos al aire libre.

El predio en el que comercializan y reciben aparatos es en San Lorenzo 1131 y está abierto de lunes a sábados.

Allí se reciben electrónicos de descarte o para reparar y plásticos que no se reciclan ni son recibidos en los Puntos Limpio. Por ejemplo, partes plásticas de autos, baldes rotos, maquinitas de afeitar sin el filo o cepillos de dientes.

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@coopraee

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