4 de julio de 2026
La tragedia que desataron los terremotos en Venezuela no tiene antecedentes. Lo números de muertos, desaparecidos y damnificados aumentan cada día. Ninguna mente puede imaginar un escenario semejante, y aunque los corazones tampoco estén preparados para tanto dolor, el espíritu se mueve y el amor por la patria es una fortaleza. Kathy y Edu, dos venezolanos que viven en Tandil, así lo sienten y a pesar del shock de los primeros días, se pusieron en acción y motorizaron en nuestra ciudad una colecta de medicamentos organizada por AsoEnVeAr. Hoy en La Lupa Random hablamos del amor por la tierra, del sentido de pertenencia y de la necesidad de estar acompañando a sus compatriotas desde donde sea.
El 24 de junio dos terremotos provocaron una tragedia de
dimensiones inimaginables en Venezuela, pero también sacudieron al mundo,
dejando imágenes estremecedoras que cortan el aliento a cualquiera que las vea.
En cada rincón del planeta hay venezolanos que han
emigrado de su tierra por diferentes cuestiones y ante este panorama
devastador, ese hilo rojo con su patria los ha devuelto de mil maneras a su
terruño.
Aquí en Tandil, Kathy y Edu trabajan a media cuadra de
distancia, ella en la sucursal de un bando y él, en la Mercería Hermes. Todos
los días ella pasa por esa cuadra caminando, pero los días posteriores a la
tragedia, decidió entrar y al verse los dos, pensaron en lo mismo: 'algo
tenemos que hacer'.
Se pusieron en contacto con la Asociación de enfermeros
Venezolanos en Argentina (AsoEnVeAr) y allí comenzó la colecta de medicamentos.
"La iniciativa la habíamos empezado desde aquí, desde la mercería, pidiéndole colaboración
a las alumnas del taller de tejido, hasta que me encontré con Kathy y decidimos
hacerlo extensivo a toda la comunidad de Tandil. Ha sido increíble el apoyo, el
cariño y la solidaridad de toda la sociedad de Tandil, no tengo palabras para
dar gracias", cuenta Edu, emocionado.
Kathy, que hace casi 15 años que vive en la Argentina, da
detalles de la logística. "Recibimos los medicamentos y los organizamos, por
tipo, miligramos, las distintas presentaciones, se hace un trabajo minucioso
para que llegue ordenado a Buenos Aires y en Venezuela a quienes corresponda.
Se sellan, se borran los códigos y se les pone la leyenda 'donación' para que
no los revendan. Después subimos todo a una planilla Excel y así enviamos".
Aquí en nuestra ciudad acopiaron en la mercería Hermes y
en el Hotel Piedras del Lago, pero además ciudades de la zona también enviaron medicamentos.
AsoEnVeAr se ha puesto al frente de esta colecta que requiere de mucha
minuciosidad porque pasan por muchos controles y la necesidad de que lleguen a
destino es enorme.
Esta acción de Kathy y Edu, llegó luego de unos días
porque en el primer momento, todo fue dolor. "El primer día fue un shock total",
cuenta Kathy. "Me enteré viendo Facebook, llamé a mi mamá como loca, me atendió
bajando las escaleras y se cortó la llamada. Luego de planta baja me llamó del teléfono
de una chica y supe que estaban bien. Ellos viven en Altamira, Caracas y pasaron
dos días durmiendo en un club, pero como mis papas viven en un edificio antisísmico,
aunque ves paredes que se cayeron o grietas, está habitable y van a poder volver.
Al tercer día deje de mirar imágenes y angustiarme para pasar a la acción y ahí
busque a Edu".
"Es una tragedia para la que nadie está preparado, pero
quiero resaltar el sentido de la venezolanidad no sólo aquí en Argentina, sino
en todo el mundo, que, en muy poco tiempo, todos sin hablaros ni ponernos de
acuerdo enseguida estuvimos a disposición de aquellos que perdieron todo",
relata Eduardo, mientras su mamá lo escucha orgullosa. En el caso de ellos
tienen familia en Barinas, pero tanto él como sus hermanos se han ido (uno a
Salta y otro a Europa) y su mamá también logró salir del país en momentos políticos
muy críticos. "Me siento muy orgulloso de la ciudad donde elegí vivir, Tandil
nos ha dado el abrazo que uno como migrante necesita". Al tiempo que Kathy reafirma
esa idea, al expresar que: "hace muchos años que trabajo en el mismo sitio y la
gente me conoce, saben que soy venezolana y muchos se han acercado estos días simplemente
para preguntarme cómo estaba mi familia o cómo me sentía yo".
Un cariño que también se tradujo en la colecta. "Han venido
muchas personas con un blíster de paracetamol y me han dicho 'es lo único que
puedo traer porque es fin de mes' y a todos les he respondido que para Venezuela
es un montón, por la situación de desastre, pero porque además las medicinas ya
venían no siendo accesibles para todos. Vino un médico venezolano que, al ver las
donaciones, nos dijo lo difícil que es encontrar allá algunas de estas
medicinas", menciona Edu con la felicidad de sentirse parte.
La colecta cerró el viernes y esperan nuevas indicaciones
de la Asociación de enfermeros Venezolanos en Argentina para reabrirla o ya
darla por finalizada. Pero más allá de que se retome o no, para Kathy y Edu
poner manos a la obra los hizo sentirse un poco más cerca de su gente. "El
sentimiento de tu patria vive en ti, vayas donde vayas, la vida sigue, pero hay
una conexión con tu tierra que no hay forma de no sentirla."
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