19 de mayo de 2008
Las personas que viven con VIH y sus familias tienen desde hace unos tres meses la oportunidad de recibir contención y ayuda en un espacio alternativo a las instituciones públicas de Tandil, una pata que le faltaba a la mesa en materia de SIDA, al tiempo que los motorizadores de la propuesta ya programan la creación de una ONG que se llamará “Mapoar”, Manos Positivas Argentinas, según refirieron a LA VOZ.
No existen cifras oficiales sobre los alcances del virus en la ciudad, pero los especialistas aseguran que la caída de la edad en la iniciación sexual, entre otros factores, contribuye a que adolescentes cada vez más chicos estén en pleno riesgo de contagio. Y a su vez, más allá de la franja etaria, social o económica, existe un agravante: la gran cantidad de gente que no se sometió a análisis que pongan de relieve la existencia de la enfermedad.
Claudio Palacios, enfermero, se enteró en enero de 2006 que contrajo VIH. Desde entonces pugnó por la gestación de un lugar en el que la PVVS (Persona que Vive con VIH Sida) y su entorno puedan encontrar un motivo de aliento a seguir adelante, además de pelear por los derechos que la legislación le asigna a la población portadora.
“En Tandil se necesitan seres humanos”, refleja el slogan que llevan como bandera los vecinos que se embarcaron en este auténtico desafío.
Entre otros objetivos, buscarán la gestión de un acceso digno al tratamiento. “Un análisis CD4 (mide la cantidad de linfocitos), que se hace en el Hospital pero se manda a Mar del Plata o La Plata, tarda unos 3 meses”, ejemplificó el entrevistado sobre las demoras que sufren los pacientes.
A su vez, cuando cuenten con la personería jurídica, piensan inaugurar una organización no gubernamental, con un espacio físico, un teléfono 0-800 para asistencia permanente y la generación de vínculos con otras ONG; así buscarán obtener beneficios concretos para las PVVS. No obstante, pende este proyecto de la obtención de subsidios estatales que respondan a tales fines.
DISCRIMINACIÓN Y MARGINACIÓN
Graciela Jararmillo, reconocida profesional que desde 1992 batalla en las escuelas por la educación sexual, asesora ad honorem al grupo de autoayuda. La licenciada se desenvuelve en Prevención dentro de Atención Primaria de la comuna, también se vio motivada a acompañar a Palacios en su cruzada.
“Sigue siendo una enfermedad discriminativa y marginante, hay mitos que conspiran contra la unión de las personas relacionadas con el VIH”, evaluó.
Apunta el proyecto a salvar “la sensación de desesperación y que se termina la vida para aquellos que se enteran de su diagnóstico. No es así, hoy con controles y tratamiento adecuados, es posible continuar con todo”.
Las reuniones del grupo, hasta el momento, se hacen en casas particulares y en ambientes informales, lo que ahuyenta los fantasmas que encierran las instancias de la esfera pública para los infectados y sus seres cercanos.
“Este es un lentivirus: muchas personas lo tienen y no lo saben. Por eso es clave la detección precoz, para que el tratamiento comience lo más temprano posible. En Tandil estamos muy bien con el trabajo de Infectología del Ramón Santamarina, pero hay una porción de gente que no va a la parte estatal”, añadió la entrevistada.
Jaramillo también puso en blanco sobre negro la necesidad de un cambio social: “fíjense si una persona anuncia que tiene VIH al pedir un trabajo o le dice a una pareja que quiere tener relaciones sexuales con cuidados, qué reacción reciben”.
“Tandil es una sociedad muy especial, yo diría careta. No hay que marginar, pero desde los concreto. Estar dispuestos a dormir, convivir, hacer el amor con una pareja infectada”, enfatizó.
Informes: 15654910 ó 15537039. Mails: manospositivas.org @ live.com.ar; gracielajara45 @ hotmail.com.
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