25 de octubre de 2009
La vida le puso muchas pruebas que fue superando por su espíritu incansable y tuvo que esforzarse para reponerse a los distintos inconvenientes que se le fueron presentando a esta enfermera que enerogulleció la profesión con abnegación y un inmenso amor al prójimo.
Hija de padre escocés y madre española, María Mc Hardy, había proyectado su vida para ser ama de casa, aunque el destino le tenía preparado otro camino, al que pudo transitar con absoluta claridad. Luego de separarse, y ya con un hijo tuvo que salir adelante para ganarse un lugar dentro de la sociedad.
Comenzó haciendo tareas de laboratorio pero rápidamente se dio cuenta que lo suyo era ayudar en los hospitales a las personas que concurrían al lugar por distintos problemas de salud.
De a poco se fue dando cuenta que su prioridad era capacitarse como enfermera para poder trabajar en el hospital o en los distintos nosocomios de la ciudad. Luego de realizar sus estudios y las prácticas correspondientes, consiguió un puesto en la Sala Tercera del Hospital Ramón Santamarina. Al tiempo, se quedaría con el cargo de cabo del sector y se desempeñé allí durante mucho tiempo.
Ese puesto le permitió compartir el trabajo con doctores como Del Castillo, Lunghi, Daniel Grasso, Bellagamba y Grutzky, entre otros. Con los mencionados profesionales aprendió todos los secretos necesarios para cumplir a la perfección con un oficio muy especial.
Es fundamental tener un trato coordial con los pacientes, debido a que ellos necesitan del afecto y la comprensión de cada uno de los trabajadores de la salud. La actual presidente de Asociación Mutual de Jubilados y Pensionados Municipales de Tandil, entendió ese mensaje y fue su principal lema en todos los años que ocupó un puesto dentro del Hospital.
Desde hace algunos años se encuentra trabajando con un fin solidario, el de poder solucionarle los problemas a los jubilados y pensionados de la ciudad. Inicialmente comenzó en la comisión de esta entidad pero luego quedó como la autoridad máxima.
Todas las mañanas llega hasta la sede de la entidad, ubicada en Las Heras 208, donde tiene una intensa agenda diaria.
Después de una reunión, y antes de la hora del almuerzo, María Mc Hardy recibe a LA VOZ para repasar toda su trayectoria y hablar de lo que viene realizando en esta nueva función que cumple desde hace más de una década.
“Soy una persona mayor pero tengo muy bien vividos los años que llevo. Mi padre es de origen escocés y mi madre tiene descendencia española. En la escuela Nコ80 hice la primaria, en el barrio de La Estación”, comienza afirmando María Mc Hardy.
-Ya tenía pensado que iba a ser enfermera cuando terminó sus estudios?
- Cada chica se iba preparando a su manera. La mayoría de las chicas se preparaba para ser ama de casa. Sin embargo la vida pone ciertas pruebas y muchas veces te preparás para ser madre y cuidar el hogar pero relegás otras tareas. Por suerte yo tuve la posibilidad de irme formando, aunque tuve algunas cosas que me hicieron cambiar el pensamiento. Tenía 25 años cuando me encontré siendo madre, estaba separada y ya no vivía con mis padres. A partir de ese instante tuve que aprender a desenvolverme sola y tratar de hacer algo que me permitiera sobrevivir.
- Ante esa situación decide recurrir a la Cruz Roja para comenzar a capacitarse en enfermería?
- Decidí ir para estudiar y capacitarme. En aquella época no pedían el secundario debido a que muy pocas chicas lo tenían completo. Fueron dos años los que estudié y tuve como profesores a grandes médicos. Inicialmente me desempeñaba en la parte de laboratorio y en ese momento estaba todo cubierto. Había aprendido algo distinto que no era simplemente lavar y planchar.
- Como llega al Hospital Santamarina?
- Me llevaban a las salas del Hospital a hacer las prácticas. Jamás había pisado esas instalaciones y cuando comencé a recorrerlas me di cuenta que tenía que aprender enfermería. Enseguida terminé todo lo relacionado con el laboratorio y arranqué a estudiar como auxiliar de enfermería.
- Estuvo mucho tiempo ayudando a los enfermos en el Hospital mientras usted estudiaba?
- Estuve aprendiendo la teoría de tarde y por la mañana iba a las prácticas donde me encontraba con grandes doctores. Realmente viví momentos muy lindos que me permitieron ir adquiriendo conceptos muy importantes para mi profesión. En ese momento descubrí verdaderamente lo que quería hacer y también entendí que era mi vocación.
- En qué momento queda efectiva?
- El 1 de marzo de 1958 ingresé con número de legajo y trabajé por más de treinta años. Fue una experiencia muy linda y estuve en la Sala Tercera, Clínica Médica de Hombres, por espacio de más de dos décadas. En 1966 quedé como cabo de esa sala y mantuve el cargo mucho tiempo.
- Al no existir obras sociales, el trabajo sería mucho mayor?
- No había obras sociales en aquella época para ir a otros nosocomios. Antes se iba al Centro Materno que era una institución que estaba montada para maternidad. Como yo tenía conocimientos de todo eso, me sacaron de la sala del hospital y me llevaron a este centro. Hice todo lo posible para quedarme trabajando en mi lugar de toda la vida, pero por algo se dan las cosas. Realmente la satisfacción que da ver el nacimiento de un bebé no es comparable con nada en el mundo.
-Qué sensaciones le provocaban todas estas nuevas experiencias?
- Por un lado era una alegría inmensa pero también me largaba muchas veces a llorar por el sufrimiento que pasaban las madres para poder dar a luz a sus criaturas. Para mí era todo novedoso debido a que estaba más acostumbrada a los fallecimientos que a los nacimientos, porque en la Sala Tercera había gente en muy mal estado.
- Como siguió evolucionando la profesión?
- En el hospital había un grupo de personas muy capaces y también la Cruz Roja se encargaba de seguir formando más hombres y mujeres para que pudieran realizar los trabajos de enfermería. La profesión siguió creciendo y luego los requisitos para poder estudiarla ya eran más amplios que en mis comienzos.
- Las enfermeras argentinas como están vistas en el campo de la salud internacional?
- Argentina está muy bien vista a nivel mundial debido a que ha tenido una gran capacitación. No solamente en Tandil, en todo el país se trabaja muy bien. Hasta aquí llegaron muchas supervisoras que nos enseñaron muchas cosas fundamentales del oficio. También el hospital, a partir de unos viáticos que manejaba, le permitió a muchas enfermeras poder perfeccionarse en las mejores clínicas del país. Por suerte, en mi caso, tuve la chance de hacer un curso de supervisión que me permitió organizar distintas jornadas para fomentar este trabajo en las ciudades de la zona.
La realidad de la enfermería en nuestra ciudad
“Tandil siempre tuvo una gran calidad de enfermeras”
María Mc Hardy tuvo un alto cargo en el Hospital Ramón Santamarina durante mucho tiempo. Sus conocimientos le permitieron ser una de las principales referentes en la enfermería local. Ahora, desde un lugar diferente, en la charla con LA VOZ analiza el pasado y presente de esta profesión que ella vivió con una extrema vocación.
“De La Plata venían chicas del Ministerio que nos daban distintas charlas y nosotras también tuvimos algunas posibilidades de capacitarnos en otras ciudades. La especialización era muy sofisticada y lo hicimos bastante bien”, comienza afirmando María Mc Hardy.
- Fue supervisora de las enfermeras, a ese puesto llegó como consecuencia de la buena relación que tenía con los médicos?
- Por suerte con los doctores tenía una gran relación y también con el resto de la gente que trabajaba en el hospital. Como supervisora me tenía que encargar que nada les faltara a las enfermeras y fui quien gestó todo el tema de los delantales. Tal vez lo que nunca pudimos conseguir fueron las zapatillas, aunque por estatuto nos correspondía, pero el municipio jamás nos dio el uniforme completo.
- Bajo su gestión como supervisora se consiguieron grandes logros para todas las enfermeras?
- Tuvimos varias posibilidades de lograr muchas cosas para las compañeras, hasta logramos que se festejara nuestro día. Contamos con un grupo de trabajo muy lindo y todas fuimos aprendiendo a la par. Tandil siempre tuvo una gran calidad de enfermeras y gracias a los buenos desempeños se iban a otros nosocomios.
- De qué manera podría calificar la enfermería que hay en nuestra ciudad?
- Tandil sigue teniendo muy buenas enfermeras, fundamentalmente el Hospital. Lo que es cierto es que se necesita tener vocación, es algo que viene con uno cuando nace. Lamentablemente hoy es fundamental poder trabajar y muchas personas, en algunos casos, no lo hacen con la profesionalidad que se necesita. Para trabajar en esto, se necesita de mucho carisma para saber tratar y acompañar al enfermo.
- A qué se debe la situación que vive Tandil en este oficio?
- Hay una camada de chicas que hicieron el curso de auxiliares de enfermería y que poseen otros estudios que le permiten ser realmente muy buenas en lo que hacen. Hay dos chicas que son docentes de enfermería y están en condiciones de ejercer si se abre una escuela de enfermería.
- Todo se debe al trabajo que se viene realizando desde la Cruz Roja?
- El compañero Eduardo Gogna viene trabajando muy bien en la Cruz Roja y es una persona que tiene la vocación como pocos. También es cierto que en nuestra ciudad ha sido fundamental el apoyo que hemos tenido por parte de los médicos que en todo momento nos enseñaron todos los cambios que se fueron dando con el tiempo. Ha sido fundamental la comunión que hubo siempre entre las partes.
- La preparación de antes era muy distinta a la actual?
- A nosotros los maestros nos preparaban con charlas y también íbamos aprendiendo mucho dentro del hospital entre todas las compañeras. Hicimos jornadas de enfermería que fueron muy importantes y luego fundamos el Círculo Tandilense de Enfermería. Se pudo determinar cuantas personas había en actividad y contaba con beneficios para cada una de las asociadas. Tandil tiene muchas condiciones y tiene una muy buena enfermería, pero lamentablemente no se paga como se debería debido a que los sueldos no están a la altura de las cirscunstancias.
La función de la entidad que preside
“Lamentablemente a los jubilados se los trata
muchas veces como un número”
Tras alejarse de la actividad, su corazón le dio una nueva señal: ayudar al prójimo. Desde entonces, desde un lugar distinto, se encargó de colaborar con los jubilados que tantas veces necesitan ser escuchados y ayudados.
Su dedicación y afecto hacia el resto de las personas fue fundamental para ir adaptándose a un desafío que fue diferente a los anteriores. De esta manera fue ganándose un lugar que hoy la tiene como la presidente del Centro de Jubilados que funciona en Las Heras 208.
En 1993 se terminó su historia con la enfermería al jubilarse y comenzó a transitar una nueva etapa en su vida.
“En el Centro de jubilados comencé ayudando porque me gustaba servir y cooperar con el resto de las personas. Berta Larsen fue la que se encargó de acercarme a esta entidad. Realmente fue una posibilidad muy linda de poder ayudar”, se encarga en señalar la actual presidente de la entidad que funciona en Las Heras 208.
-Qué tareas realizó cuando comenzó en el centro de jubilados?
- Las mujeres que trabajábamos en el lugar nos encargábamos de hacer las gestiones para las personas que quedaban viudas y tenían algún inconveniente a la hora de poder realizar los trámites.
- Cuáles fueron los cargos que fue ocupando dentro de la comisión?
- Hice de todo un poco, desde vocal suplente, hasta que luego de ser secretaria la comisión quedó acéfala y me tocó a quedar en la presidencia. Ya hace cinco o seis períodos que estoy al frente y tuvimos la posibilidad de pasar el centro de jubilados a una asociación mutual y eso nos permite hacer convenios con otras entidades para darle más beneficios a nuestros asociados.
- El año que viene se van a cumplir 30 años de la creación de este lugar, pensó alguna vez que iban a llegar tan lejos?
- Fue fundado por gente que trabajo en el municipio y que tuvo una trayectoria respetable. Por ese motivo no me parece extraño que estemos tan cerca de cumplir las tres décadas trabajando con los jubilados.
- Como es el trato de los jubilados?
- Lamentablemente a los jubilados se los trata muchas veces como a un número pero luego hemos demostrado que podemos ser útiles. Es necesario que se los respete y entienda como a tal, debido a que el día de mañana a los jóvenes les tocará estar en esta situación.
- Desde la entidad que usted preside que se le brinda al asociado?
- Tenemos varios convenios que nos permiten hacer hincapié en el tema salud. Nosotros no podemos dar dinero en préstamo, sino que tratamos de conseguirle ciertos beneficios al asociado para cuando tenga algún problema de salud.
- Cómo es el trabajo diario en el centro?
- Nosotros estamos todas las mañanas de lunes a viernes. Hasta aquí se acercan muchas personas que quieren saber los días y horarios de cobro. Nosotros nos encargamos de manejar esa información y brindárselas a todos los asociados. Ellos ya saben que la entidad siempre estará dispuesta a tratar de solucionar los inconvenientes que cada uno pueda tener.
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